OPINIÓN

Ada Colau y el hombre de los mil cargos

Eloi Badía ha abandonado su absoluto anonimato, no por su interminable ristra de cargos y encomiendas, sino porque, siguiendo las normas establecidas por los partidos del entorno de Podemos, ha decidido colocar a su pareja en un puesto de asesoría inconsútil, sin concurso ni examen previo.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Europa Press

Concejal de Presidencia. Concejal de Agua y Energía. Concejal del distrito de Gracia. Miembro del Consejo Municipal. Miembro de la Comisión de Gobierno. Miembro de la Comisión de Presidencia, Participación y Seguridad. Portavoz adjunto de la Junta de Portavoces. Vicepresidente de Comité Ejecutivo. Presidente del Consejo de Administración de Barcelona Ciclo del Agua S.A. Presidente de la Asamblea General de la Agencia Local de la Energía. Presidente del Consejo de Administración de Cementerios de Barcelona, S.A. Miembro del Consejo de Administración de Barcelona Gestión Urbanística, S.A. Miembro del Consejo Rector del IMI. Representante del Patronato de la Fundación Privada de la Fiesta Mayor de Gracia. Miembro del Consejo Metropolitano del Aérea Metropolitana de Barcelona. Representante de la Federación de Municipios de Cataluña (FMC). Representante de la Asociación Catalana de Municipios (ACM). Representante del Federación Española de Municipios (FEMP).

Se llama Eloi Badia. Nació en Barcelona. Asume todos estos cargos, y sus consiguientes responsabilidades, que abarcan desde el agua hasta el tanatorio

Se llama Eloi Badia. Nació en Barcelona. Asume todos estos cargos, y sus consiguientes responsabilidades, que abarcan desde el agua hasta el tanatorio. Todo el ciclo de la vida. Es el ‘número tres’ de Ada Colau y posiblemente el político con más funciones de España. Una retahíla interminable, un rosario sin fin que destroza cualquier teoría sobre la máxima de “una persona, un cargo” que venían defendiendo los profetas de la nueva política.

Badia fue, antes de disgregarse en sesenta sillones en otros tantos despachos municipales , la mano derecha de Gerardo Pisarello, el lugarteniente de Colau que ha pasado a la historia icónica de Cataluña cuando forcejeaba para arrebatarle a un concejal del PP la bandera de España que pretendía colgar del balcón del Ayuntamiento. También Pisarello, oriundo del Cono Sur iberoamericano, cosechó unos minutos de gloria al retratarse, con obsesivo empeño protagónico (¿o patagónico?), en el heroico momento en el que se procedía a retirar el busto del Rey don Juan Carlos del Salón de la Reina Regente.

Sin concurso ni examen

Éste Eloi Badía ha abandonado su absoluto anonimato, no por su interminable ristra de cargos y encomiendas, que a buen seguro le obligarán a un despliegue de actividad infrecuente y casi inédita, sino también porque, siguiendo las normas establecidas por los partidos del entorno de Podemos, ha decidido colocar a su pareja en un puesto de asesoría inconsútil, sin concurso ni examen previo. Un dedazo en toda regla. Igual que hizo Colau con su esposo, o Carmena con su sobrino político, o Rita Maestre con su padre o el propio Pisarello con su prometida.

Un currículum fantasma

Eloi Badía, cuentan ahora las crónicas, ha logrado introducir en la nómina municipal barcelonesa a Tatiana Guerrero Muñoz con un sueldo de 50.790 euros anuales, según canta el portal de Transparencia municipal. Colau la fichó, entre el general asombro, para ponerla al frente del negociado del Consistorio que se ocupa del problema del ‘top manta’, que subleva a miles de comerciantes de la ciudad. Guerrero carecía de experiencia en ese campo. Es sicóloga y tiene, eso sí, un máster en Políticas Públicas. A saber de qué va eso. No figura en su currículum oficial el nombre de los centros donde se licenció de lo uno ni se graduó en lo otro. Otro clásico.

Para seducir a un pueblo sólo hay que demostrar que se padecen los mismos problemas el pueblo padece, según Voltaire

Poco importa. Para seducir a un pueblo sólo hay que demostrar que se padecen los mismos problemas el pueblo padece, según Voltaire. Colau, antes de poner en su sitio a Puigdemont y su inaprensible referéndum, se disfrazaba de Ruiz Mateos para denunciar los desahucios y granjearse las simpatías de un grupo amplio de votantes enervados. Ya en el Ayuntamiento, se quitó el disfraz de justiciera y ha incurrido en prácticas similares a las que antaño condenaba. Venían a salvarnos de los viejos vicios, de las trampas, los tramposos, los chorizos y los atracadores del erario público. No lo están logrando porque se han abrazado a ellos.

El caso del hombre de los mil cargos y su entrañable pareja es el reflejo irritante de un gran engaño. Depredadores de cargos, de sueldos y de presupuestos.

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EL VARÓMETRO. “El mayor premio es compartirlo”, decía el anuncio de Lotería. En Ferraz no lo han entendido. // Margallo no tiene quizás necesidad de mostrar su soberbia en tantos foros. // “Estoy encantada de estar en España”, asegura la infanta Cristina. No hay porqué dudarlo. // Iglesias debería tener en cuenta que la vanidad siempre es incompatible con la dicha.


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