SENTENCIA CLÁUSULAS SUELO Histórico varapalo a los abusos bancarios

La reciente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre las cláusulas suelo es la prueba de que hacer respetar el ordenamiento jurídico de la Unión Europea no es algo teórico, abstracto o propio de burócratas, sino que tiene consecuencias directas sobre nuestras vidas.

Entrada al Tribunal Superior de Justicia de la UE, en Luxemburgo.
Entrada al Tribunal Superior de Justicia de la UE, en Luxemburgo. Wikimedia Commons

En estos momentos de deterioro institucional a todos los niveles, que lleva camino de convertirse en una crisis mundial del propio sistema democrático, es una buena noticia comprobar que algunas instituciones (con sus imperfecciones, faltaría más…) funcionan y sirven para los fines para las que fueron creadas. Son la garantía de una Democracia que nos ha costado mucho construir y que no puede arrodillarse ante ataques terroristas ni ante el efecto de desgaste al que la someten los populismos y nacionalismos de diversos pelajes.

Es el momento también de recordar la importancia que tiene la lucha individual de los particulares y de las asociaciones, que no se rinden ante los múltiples obstáculos, creados precisamente por los beneficiarios del sistema

La reciente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJEU) sobre las cláusulas suelo es la prueba de que hacer respetar el ordenamiento jurídico de la Unión Europea no es algo teórico, abstracto o propio de burócratas, sino que tiene consecuencias directas sobre nuestras vidas: supone proteger la igualdad de los europeos, la libre circulación de personas y capitales y, por ende, combatir los abusos de los Estados, siempre tentados de echar una mano a los grandes grupos de interés.

Se pueden hacer también otras lecturas. Por ejemplo, a los fanáticos de la descentralización, que en España son legión, y que han conseguido convencer a nuestra maleable opinión pública de que siempre es mejor “acercar la toma de las decisiones a los ciudadanos”, lamento decirles que se equivocan. ¿No es entonces buena la descentralización? Pues depende. En algunas competencias puede serlo, pero en otros casos, mientras más cercana esté la toma de decisión respecto del administrado, mayor riesgo.

Y es que mientras más distancia haya entre una administración o institución (órganos judiciales inclusive) y los destinatarios de sus decisiones menos posibilidades tiene de ser capturada o, cuanto menos, presionada o influida. Más libertad (y muchas veces recursos y medios especializados) tendrá para cumplir con su cometido, especialmente en delicadas tareas como combatir la corrupción y las malas prácticas. Sin desmerecer al Tribunal Supremo, que confirmó en su día el carácter abusivo de las cláusulas suelo, a nadie se le escapa que es más susceptible de sufrir presiones políticas o económicas que el Tribunal de Luxemburgo, alejado de los largos tentáculos de nuestro oligopolio empresarial y mediático, que consiguió convencer a nuestro Alto Tribunal de que la devolución íntegra del perjuicio sufrido a los titulares de las hipotecas que nos ocupan iba a llevarnos a un nuevo Armagedón bancario.

Es especialmente destacable que se parte de “la exigencia fundamental de una aplicación uniforme y general del Derecho de la Unión”

A riesgo de escandalizar a los adalides de las “identidades”, de las idiosincrasias regionales, de los “derechos históricos” (eufemismos normalmente utilizados para referirse a privilegios, más o menos disimulados) me parece especialmente destacable que se parte de “la exigencia fundamental de una aplicación uniforme y general del Derecho de la Unión”, respecto de la cual el TJUE “es el único que puede decidir acerca de las limitaciones en el tiempo a las normas del Derecho de la Unión”.

Y punto. Sale con ello al paso de las habituales alegaciones de los Estados sobre sus “peculiaridades” legales o existenciales y reafirma que la igualdad está por encima y no es negociable ni puede ceder a presiones de tipo económico. A ver si vamos aprendiendo algo por estos lares y nos quitamos los complejos.

Tampoco ignora la Sentencia la importancia del “efecto disuasorio”, del que por cierto deberían tomar buena nota muchos de nuestros organismos supervisores, cuyas sanciones a las grandes empresas por malas prácticas siguen siendo tan tímidas que a día de hoy compensan las infracciones y que contrasta con el inmisericorde castigo que caracteriza la actuación de nuestras administraciones para con los ciudadanos de a pie.

Si resulta que cada vez que una entidad financiera comete una tropelía nos dedicamos a rescatarlas con nuestro dinero y minimizar las consecuencias de su actuación. ¿Qué garantías tendremos de que no volverán a hacer lo mismo la vez siguiente?

Las sentencias no se someten a arbitraje: se cumplen voluntariamente o se ejecutan

Es el momento también de recordar la importancia que tiene la lucha individual de los particulares y de las asociaciones, que no se rinden ante los múltiples obstáculos, creados precisamente por los beneficiarios del sistema. Entidades como ADICAE, que asumieron desde el año 2010 la defensa de 15.000 familias con este tipo de cláusulas abusivas frente a 101 entidades financieras. Van abriendo el camino, muchas veces sin apoyo público o institucional de ningún tipo, y al final, gracias a su tesón, acaban consiguiendo avances hacia una sociedad más justa.

¿Y ahora qué? Las primeras reacciones políticas creo que no estuvieron a la altura. Desde el gobierno se viene apelando a la negociación con las entidades (¿qué negociación?) y la oposición (cada día más desnortada) abogaba por un “arbitraje gratuito”. Las sentencias no se someten a arbitraje: se cumplen voluntariamente o se ejecutan. Es verdad que la extensión de efectos de este tipo de sentencias no está en ocasiones exenta de dudas, pero creo que lo que procede es exigir a los poderes públicos que obliguen a los bancos a acatar y cumplir inmediatamente. Y si no lo hacen que impongan sanciones ejemplarizantes. No hay más. La paciencia del respetable se agota y ya está bien de jugar con nuestro dinero.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba