Y me aburre el Power-Point

Brasil-España, como en el colegio....

Sí, porque nos ha ofrecido evaluaciones, lecciones, repasos, recuperaciones, pendientes…. y hasta sorpresas.

EVALUACIÓN que yo creo medianamente o incluso altamente positiva. La Confederaciones no es un torneo de primera línea, pero tampoco de la cola. Buen marco para contrastar. Y hemos jugado la final, tras ganar a un buen equipo como Uruguay y superar –aunque fuera en los penalties- a Italia, que ya le estamos cogiendo gusto. Perder la final, contra nada menos que Brasil, en su campo, y esperándonos con la escopeta cargada no creo que sea para dramatizar.

REPASO. Sí, en el inicio me refería más bien al significado “repaso=paliza” y repaso-paliza fue lo que nos dieron en la final, eso también es cierto. Creo que de no haber marcado Brasil tan pronto, lo cual les puso en bandeja jugar al contraataque, que es su modelo tradicional (se equivocan los que sostienen que el estilo histórico de los brasileños es “la posesión”), el partido hubiera ido diferente. Y, de no jugarse en ese país, seguramente estaríamos escribiendo y hablando de otra cosa. Pero sí, claro que sí: que eran locales ya lo sabíamos y que iban a intentar pillarnos para luego contrear, ya lo sabíamos también. Y nos ganaron por la mano, desde antes de salir del vestuario. Un repaso-paliza de tomo y lomo.

LECCIONES. Muchas y variadas. Algunas ya eran sabidas. Así que las replanteo como preguntas, que es que yo soy ferviente admirador de Sócrates. ¿Se puede ir a competir con garantías después de una temporada larguísima, rematada con una excursión por toda América y aderezada con la guinda de una estancia en la tropical e insoportable Florida del mes de Junio?  ¿Tienen finalmente razón los que dicen que un jugador que se ha pasado muchos meses en un banquillo no puede ni debe ser titular en una selección nacional? ¿Se puede jugar al fútbol medianamente serio con dos centrales más pendientes de atacar que de defender y de ayudar a sus compañeros de línea? ¿Se puede jugar con seriedad y orden con un lateral izquierdo que aparece en campo rival antes aún de que se elabore un contraataque precedido de repliegue? ¿Se puede jugar con un único pivote cuando tus dos centrales no son precisamente un dechado de tranquilidad, colocación y prudencia? ¿Se puede jugar con un único pivote muy seguro en los pases a diez metros pero incapaz de sorprender con diferentes trayectorias y longitudes de golpeo? (en Barcelona tienen a Messi para “venir” a por el balón y luego hacer diabluras, pero Messi no es español) ¿Habrán aprendido los muchos periodistas españoles y los algunos compatriotas entrenadores –no me refiero precisamente al cuerpo técnico de La Roja,  modelo de cordura-  que hay que respetar a todos los rivales y todos los estilos de juego? (vergüenza ajena he sentido al leer cosas como “Brasil juega a NADA” o “Scolari es heredero del cutrerío del Brasil de Dunga y Mauro Silva en el Mundial'94”)

RECUPERACIONES. Así se ha dicho que este torneo era momento y lugar ideal para recuperar al vapuleado capitán de La Roja, Iker Casillas. Vale. Al margen de que finalmente el Iker que hemos visto en Brasil dista del gran Iker tradicional, me parece que a Valdés y a Reina se les ha mandado el mensaje 'chicos, sois muy buenos, pero aquí no seréis titulares en un partido top mientras Casillas no se retire'. No sé si es un buen mensaje. Todos tenemos un corazoncito, una pareja y una familia. Víctor y Pepe, profesionales, e incluso sus compañeros, lo habrán tomado como hayan podido, seguro. Pero seguro también que a día de hoy Vicente del Bosque no es el personaje favorito en las familias y amistades de los Reina y de los Valdés.

PENDIENTES. Creo que es bueno haber perdido esta final. O que, al menos, tiene partes positivas. La “sangre en el ojo” ahora está en nosotros. Y de la misma manera que en el Mundial de Sudáfrica tomamos cumplida revancha de la patinada frente al equipo de EEUU en la previa Confederaciones, tengo fe en que volveremos a Brasil en 2014 con ganas de 'marchita'. Pero me inquieta un posible futuro sin Carles Puyol y Xabi Alonso. Acabo de ver –una vez más, porque su trayectoria y la de sus clubes con ellos y sin ellos en las alineaciones están ahí, bien claritas- que en nuestra selección son, sencillamente, indispensables.

SORPRESAS. Sí, creí que Valdés iba a ser titular. También creí que Toni Grande sería siempre una tumba porque él mismo suele decir que Del Bosque le quiere a su lado no tanto por grandes virtudes tácticas sino porque su ayudante es inmensamente discreto, callado. Creí que Del Bosque, Grande y Miñano, que son un ejemplo de humildad y educación, conseguirían acabar con la penosa costumbre de muchos internacionales españoles de ir con los auriculares encasquetados o haciendo como que hablan por teléfono para ni siquiera mirar a la cara de los fanáticos y fieles seguidores del equipo. Y nunca creí que con estos entrenadores al frente nuestros jugadores –tan festivos y hasta demasiado festivos en ocasiones- se escaparan en Barajas de esos mismos seguidores por salidas secretas.

Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, dice la canción 'Pedro Navaja'.


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