OPINIÓN

No teman el anti-democrático golpe de Estado separatista en Cataluña

¿Cuándo fue la última vez que el Presidente de una comunidad autónoma española se declaró en rebeldía, rechazando cualquier autoridad superior? ¿1934?

No teman el anti-democrático golpe de Estado separatista en Cataluña.
No teman el anti-democrático golpe de Estado separatista en Cataluña. EFE
Escocia sólo fue legal y legítimo y democrático porque se acordó con Londres. Cameron dijo que sí. Miren cómo ahora Theresa May no ha querido hacer una segunda votación. Y miren cómo la reacción de Nicola Sturgeon no es montar espectáculos callejeros y mediáticos o aprobar leyes de referéndum o de secesión ella solita en el Parlamento escocés. Todo se hizo dentro de la ley gracias, o por culpa de, Cameron, según ya la opinión de cada lector. Fue una decisión legítima suya dentro de las normas británicas. Igual de legítima fue la decisión de Rajoy hace unos años de empeñarse en el "no" en el caso catalán, por torpe que resultara a nivel político o electoral, por mucho que haya contribuido a conducirnos hasta aquí y por mucho que no les haya gustado a los separatistas en el noreste de la Península Ibérica. Todo legal, dentro de la ley y las reglas constitucionales. Una reportera española le preguntó a Steffan Seibert, el portavoz de Merkel, el otro día si tenía que aplicarse la ley en Cataluña, que es como preguntarle a un español si le gustan la cerveza y el jamón. Obviamente. «Es importante que en todos los niveles institucionales en España sea respetada la ley», dijo. Cada cosa se tiene que hacer según las normas que hemos acordado entre todos, porque fuera de la ley sólo está la selva. Eso lo saben todas las naciones desarrolladas. No es un concepto excesivamente complicado.

No hay dejarse engañar por la propaganda secesionista. Ellos prefieren "independentista", "democracia", "libertad" o "votar" porque son más bonitas que "romper", "destrozar" o "descuartizar" una nación

Y sí, "separatista", o "secesionista" o "nacionalista", aunque los "independentistas" odien esas palabras. Hay que hablar claro y describir la realidad con palabras y conceptos que todos conocemos y que no son difíciles de entender. No hay dejarse engañar por la propaganda secesionista. Ellos prefieren "independentista", "democracia", "libertad" o "votar" porque son más bonitas que "romper", "destrozar" o "descuartizar" una nación, y se creen que ellos son "los catalanes" en vez de un subconjunto de catalanes (o españoles, si nos ponemos). "Golpista" también vale, porque lo que se pretende, y lo que se está llevando a cabo desde hace unos días, es la usurpación del poder del Estado en la comunidad autónoma de Cataluña, en contra de la ley, por las bravas. "Ah, pero nosotros no llevamos pistola y tricornio", contestan. ¿Y qué? El fin es igual. En su versión del mundo, "democracia" es sólo votar, la "libertad de expresión" está reducida a las consignas de la ANC, hasta el punto de tener a muchos catalanes no independentistas agobiados y con miedo a decir lo que piensan, y los "golpistas" son los Guardias Civiles que intentan hacer cumplir la ley o los jueces que aprueban órdenes de registro. "Demócratas" es lo que no son, desde el miércoles pasado, porque ya no reconocen las leyes españolas. Ni siquiera han esperado al 1 de octubre.

Cataluña estaría en el mismo grupo que Kosovo y Montenegro y sólo podrá usar el euro de facto, porque cualquier otra cosa requiere como mínimo un acuerdo monetario con la Unión Europea

El domingo por la noche, Puigdemont publicó se mensaje institucional para la Diada. En la cabeza del President, nadie ya le puede inhabilitar salvo el Parlamento catalán: “Solo el Parlament de Cataluña puede inhabilitar al Gobierno que yo presido. No hay ninguna otra instancia judicial o política que pueda hacerlo”. El referéndum es "legal", según ese mismo parlamento, que ya es "la sede de la soberanía popular". También el domingo por la noche, Junqueras salió en una especie de entrevista-mitin en La Sexta, como si fueran unas elecciones normales y tenía que convencer al público de su programa político. Preguntado por Ana Pastor qué ley era la norma máxima en estos momentos—a falta del 1 de octubre y con las declaraciones de Puigdemont recién subidas a Internet—el vicepresidente catalán, quien obviamente quería evitar la expresión "Constitución española", balbuceó algo sobre "el derecho internacional". Luego volvió a afirmar que la nueva república catalana seguiría siendo europea y seguiría usando el euro. No habrá leído la carta de Antonio Tajani al respecto, de estos mismo días, detallando que Cataluña quedaría inmediatamente fuera y que tiene que acatar la legislación y la Constitución españolas, ni habrá visto la página de la Comisión Europea sobre cómo funciona el tema del euro y los países terceros. Cataluña estaría en el mismo grupo que Kosovo y Montenegro y sólo podrá usar el euro de facto, porque cualquier otra cosa requiere como mínimo un acuerdo monetario con la Unión Europea.

Según su versión de los hechos, les queda menos de un mes bajo el yugo opresor de Madrid. 22 días

¿Cuándo fue la última vez que el Presidente de una comunidad autónoma española se declaró en rebeldía, rechazando cualquier autoridad superior? ¿1934? Leyendo las dos "leyes" separatistas, entiendo que la clave esta vez está en el Artículo 4.4 del documento de referéndum. A esa cláusula hace referencia el otro documento, de desconexión. En el artículo cuarto está el Gran Plan. «Si el recuento de los votos válidamente emitidos», arranca: «da como resultado que hay más afirmativos que negativos, implica la independencia de Cataluña». Con un voto de más, sin participación mínima ni mayorías cualificadas. La metáfora de Ferreras es buena: quieren jugar en el partido y hacer de árbitro al mismo tiempo. «A tal efecto», prosigue: «el Parlamento de Cataluña dentro de los dos días siguientes a la proclamación de los resultados por parte de la sindicatura electoral celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia de Cataluña, sus efectos y acordar el inicio del proceso constituyente». Dos días. Un voto y 48 horas. A estas alturas, no hay que dudar que creen que podrán declarar "la victoria" el primer día de octubre. Para el día 4, quieren seceder de España. Según su versión de los hechos, les queda menos de un mes bajo el yugo opresor de Madrid. 22 días.
No teman usar las palabras libremente, amigos españoles, cuando hablen con quienes pretenden controlar la narrativa, ni aplicar las leyes existentes ante quienes quieran quebrantarlas. No se va a romper España, ni será el fin de la democracia moderna en el Estado autonómico. Estarán defendiéndola.

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