OPINIÓN

La incertidumbre catalana de Rajoy

Era pronto para convocar elecciones tras el desastre del independentismo catalán y después de ver el debate a siete anoche en La Sexta, me reafirmo en la opinión.

La incertidumbre catalana de Rajoy.
La incertidumbre catalana de Rajoy. EFE
En una entrevista publicada por 20 Minutos ayer lunes, tres días antes de las elecciones catalanas, Mariano Rajoy habló de Cataluña. Es un escenario "polarizado", dijo el Presidente, y admitió que "puede haber un coste electoral". También, según los datos que ofreció, hay un coste económico real: cifró en 3.000 las empresas catalanas que se han ido y manejó una diferencia en las previsiones para el país de 0,7 puntos debido a la situación en el noreste del Reino. La previsión actual es "del 2,3%, precisamente por las dudas generadas en Cataluña" pero podría alcanzar "al menos al 3%" si hubiera una estabilidad política posterior a los comicios. "Espero que, tras las elecciones, las empresas vuelvan a Cataluña, pero para eso ha de haber certidumbre".
El Jefe del Gobierno tiene claro de quién es la culpa: "Han hecho [refiriéndose a Puigdemont et al.] un daño enorme a la economía", y "el mayor enemigo de la economía […] es la inseguridad jurídica y la incertidumbre que han generado los promotores de la ruptura". Ellos. Y fíjense en los tiempos verbales: "Si se convierte en seguridad cuando se forme gobierno". El futuro incierto de Rajoy. Rajoy, el que convocó estas mismas elecciones de manera muy anticipada al anunciar el uso del Artículo 155 a finales de octubre. Los comicios, vistos los sondeos, no han ofrecido esa certidumbre que requieren las empresas y los inversores y que desean los españoles.

A nivel de bloques, sin embargo, estamos aproximadamente donde estábamos: si eso una ligera mayoría de independentistas, o tal vez un empate, con Podemos de bisagra

Las últimas encuestas oficiales muestran alguna tendencia dentro de cada bloque pero no entre bloques. En el lado separatista, sube Puigdemont y baja Junqueras; en el lado constitucionalista, sube Arrimadas y baja ligeramente Albiol. A nivel de bloques, sin embargo, estamos aproximadamente donde estábamos: si eso una ligera mayoría de independentistas, o tal vez un empate, con Podemos de bisagra. La frutería andorrana no parece dibujar otro escenario. O Cataluña ingobernable o Cataluña de nuevo gobernada por los mismos separatistas que Rajoy echó hace tan sólo unas semanas con el Artículo 155 y, como recompensa por el esfuerzo, el PP tal vez acabe en la cola de los partidos catalanes. No es esa la certidumbre que desea el Sr. Rajoy para la región; ni siquiera se percibe una ligera tendencia hacia esa certeza; los sondeos dibujan exactamente lo contrario: una gran falta de certidumbre, a siete bandas.
Llevo varias semanas diciendo que el 21-D era pronto para convocar elecciones tras el desastre del independentismo catalán y después de ver el debate a siete anoche en La Sexta, me reafirmo en la opinión. Ninguno tenía ideas o discurso nuevos y ninguno se había currado la retórica para intentar aplastar moralmente a los demás, y eso que la situación se presta a ello, por los dos bandos. Cada uno vendiendo lo suyo a los suyos de siempre pero sin habilidad o ganas para intentar algo más grande. No creo que ningún votante de ningún partido haya cambiado de ideas a raíz del debate.

Rajoy, y por ende España, se enfrenta al fracaso político de la opción 155 pocas semanas después de apretar el botón del "arma nuclear" constitucional

Rajoy, y por ende España, se enfrenta al fracaso político de la opción 155 pocas semanas después de apretar el botón del "arma nuclear" constitucional. A falta de la deseada certidumbre, ¿qué van a hacer si en la noche del jueves—como parece posible según los sondeos—se anuncia la victoria de los separatistas, o la falta de derrota, o el caos multiforme? ¿Junqueras desde la cárcel y Puigdemont desde Bruselas lograrían un acuerdo de gobierno? ¿Luego cómo gobernarían? Si fuera Junqueras el elegido para President, ¿le dejarían salir de la cárcel para asumir su puesto, o España tendría a un Presidente autonómico encarcelado desde el primer día? Si fuera Puigdemont, ¿volvería de Bruselas y le detendrían nada más pisar El Prat, de camino a la investidura?

Habría sido mejor esperar unos meses, incluso un año, y usar el Artículo 155 más a fondo

Y toda esa incertidumbre aplicada a la región que genera la quinta parte del PIB y gestiona la cuarta parte del turismo nacional. Habría sido mejor esperar unos meses, incluso un año, y usar el Artículo 155 más a fondo. Se habría empezado a hablar de otra cosa, y la gente—los separatistas también—habría empezado a pasar página y a seguir un poco con sus vidas. Ya hemos comprobado—y eso que era evidente antes de emplearse—que el 155 no equivale al retorno de Franco. Es una norma democrática más, para controlar a autoridades autonómicas que se pasan tres pueblos en la gestión de su zona. Seis o siete semanas nunca iba a ser suficiente para desescombrar todo aquello, con los maleantes aún pululando por la obra, y con esperanzas de recuperar su gestión y ejecución.
La culpa de la mala situación en Cataluña a partir del 22 de diciembre será también de Mariano Rajoy, no sólo de Carles Puigdemont y sus amigos separatistas.

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