OPINIÓN

Cómo explicar a un extranjero por qué Cuixart y Sánchez están en Soto del Real

Deberían quitar a Dastis ya de las teles internacionales, por mucho que sea Ministro de Asuntos Exteriores. No sabe qué hacer con las embestidas de los presentadores estrella de la CNN o la BBC.

Cómo explicar a un extranjero por qué Cuixart y Sánchez están en Soto del Real.
Cómo explicar a un extranjero por qué Cuixart y Sánchez están en Soto del Real. EFE
Continúan los titulares sobre la crisis catalana, la mayoría goles para los separatistas. Así, por ejemplo, "El fascismo de Franco está vivo y animado en España" en The Spectator, o "Mariano Rajoy ha lanzado un golpe de Estado contra la democracia en Cataluña" en The Independent. Este último es obra de un tal Albert Royo-Mariné, jefe de Diplocat, que financia la Generalitat. Googleando un poco, vemos que Mariné ha colado otros artículos en los últimos días en Haaretz, "España da un portazo al llamamiento catalán al diálogo", o The Guardian, "Antes de la violencia, Cataluña ya tenía un mandato para la independencia". Y así sucesivamente. Deberían quitar a Dastis ya de las teles internacionales, por mucho que sea Ministro de Asuntos Exteriores. No sabe qué hacer con las embestidas de los presentadores estrella de la CNN o la BBC, que emiten incrédulos las imágenes del 1-O mientras Dastis intenta explicar sin éxito que son "fake news". Compruebo, sin embargo, que muchísimos lectores y algunos periodistas extranjeros agradecen la precisión y la veracidad frente a tanta propaganda.

El Oxford English Dictionary define sedición como "la conducta o palabras que incitan a la gente a rebelarse contra la autoridad de un Estado o monarca"

Y eso sin entrar en detalles o matices complejos. Veamos, por ejemplo, el tema de la "sedición" con Cuixart y Sánchez. La sedición suena a traición, perfidia y motín. Así su uso histórico, tanto en inglés como en español. La RAE nos da "alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión". El Oxford English Dictionary ofrece "la conducta o palabras que incitan a la gente a rebelarse contra la autoridad de un Estado o monarca". En la mente no jurídica, nos lleva al siglo XVII y al conflicto magno. Imagínense, pues, cómo sonará a los lectores extranjeros cuando se mete esa palabra en todos los titulares: "Tribunal español encarcela a separatistas catalanes en una causa por sedición" (Politico); "El jefe de la policía catalana se enfrenta a una investigación por sedición" (FT); "España ve señales de sedición por parte de la policía catalana mientras los rebeldes se atrincheran" (Bloomberg). Y eso es la prensa seria. Imaginen los tabloides.
La tipificación de la sedición en el Código Penal no contiene referencias al siglo XVII: "Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales". Hasta 15 años de cárcel pueden caerles a los líderes si son figuras de autoridad. Maza dice que no ha descartado aún la rebelión para Puigdemont, si termina de declarar la independencia. Ahí sí entran "declarar la independencia de una parte del territorio nacional" o "sustituir por otro el Gobierno de la Nación". Hasta 30 años, pero Cuixart y Sánchez no están en Soto del Real por eso. Trapero no está investigado por eso.

Maza ha dicho que la "sedición impropia"—la versión no violenta—fue suprimida en ese Código Penal de 1995

Maza ha dicho que la "sedición impropia"—la versión no violenta—fue suprimida en ese Código Penal de 1995. En el Reino Unido, la sedición delictivo no existe desde 2009. Así que, ¿qué harían los tribunales y fiscales británicos con los acontecimientos del 20 de septiembre en Barcelona (que no el 1-O o el proceso separatista más ampliamente dicho)? La Crown Prosecution Service se negó a confirmar nada, pero me recomendó que hablara con académicos especialistas en orden público. Dicho y hecho.
David Mead es Catedrático de Derechos Humanos en la Universidad de East Anglia y Clifford Stott Catedrático de Psicología Social en la Universidad de Keele. Mead investiga las manifestaciones y el orden público y Stott estudia las masas, los disturbios, los hooligans y el orden público, y ha aconsejado, entre otros, al Ministerio del Interior británico, la Unión Europea, la UEFA y varias Policías británicas. Ambos expertos coincidieron en la respuesta, y nada tiene que ver con "sedition", la palabra de los titulares que hace pensar en el siglo XVII.
Me explicaron que la respuesta de la Fiscalía británica probablemente tendría dos vertientes: una de orden público, según la Ley de Orden Público de 1986 y otra de delito contra las personas, bajo el famoso derecho común ("common law"). En cuanto a orden público, hay una escala de gravedad, desde obstrucción a un agente, hasta desorden público, "affray" (algo así como reyerta) y luego "riot", o disturbios. Según la tipificación inglesa, "riot" significa "más de 12 personas juntas que emplean o amenazan con emplear la violencia ilegal para un propósito común de tal manera que una persona de una rectitud razonable, presente en el lugar, temiera por su seguridad personal". Para "riot" le pueden caer hasta 10 años, según.
El segundo delito sería "false imprisonment", que también existe en el código penal español: la detención ilegal, pero recibe un trato penal distinto en ambos países. Aquí a uno le pueden caer desde los cuatro años si la detención dura hasta tres días u ocho años si dura más de 15 días. En Reino Unido, según la gravedad de los hechos, puede significar cadena perpetua, aunque el Sr. Mead dijo que no es muy probable que la sentencia fuera tan severa.

Stott, además de confirmar los delitos, ofreció un ejemplo: en 2011, en Cheshire (noroeste del país), un juez mandó a la cárcel a dos jóvenes durante cuatro años por incitar al alboroto

Stott, además de confirmar los delitos, ofreció un ejemplo: en 2011, en Cheshire (noroeste del país), un juez mandó a la cárcel a dos jóvenes durante cuatro años por incitar al alboroto. Habían creado sendas páginas de Facebook cada uno, anunciando un evento tipo disturbio en dos pueblos de la zona, Northwich y Warrington. Las páginas estuvieron activas sólo unas horas, y al final nadie se congregó en ninguno de los dos lugares anunciados. Cuatro años, por un anuncio en Facebook que no llegó a nada. Comparen eso con lo que pasó en Barcelona el 20 de septiembre.
Si algún extranjero le pregunta por la crisis en Cataluña y si Cuixart y Sánchez están en prisión preventiva por llamar a votar o defender la democracia o cualquier otra parte de la narrativa separatista, ya sabe qué contestarle.

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