OPINIÓN

Theresa May debe marcharse

Según el sistema británico, sería hora de que Theresa May se marchara a hacer otras cosas, pero la parte de ese mismo sistema conocido como el Partido Conservador probablemente se lo impida, porque si la defenestran, se abre la puerta de otras elecciones generales, y ahí está Corbyn.

Theresa May. primera ministra británica.
Theresa May. primera ministra británica. EFE

Otro atentado en Londres, más xenofobia y odio. Un muerto y 11 heridos, el autor un hombre blanco de 48 años que gritaba "¡quiero matar a todos los musulmanes!". Varios de ellos, tras salir de la mezquita, impedían que le pasara nada mientras llegaba la Policía. Cuatro ataques en tres meses, contando desde el del puente de Westminster. Londres, Manchester, Londres, y Londres.

Theresa May ha dicho sobre éste último que "se ha tolerado demasiado el extremismo en este país, durante muchos años, y eso significa extremismo de cualquier tipo, incluido la Islamofobia". Dijo que extremará las medidas de seguridad en las mezquitas de cara al final de Ramadán, el Eid, este sábado. Jeremy Corbyn, el líder laborista, anunció que "debemos proteger la fe de cada uno": "un ataque contra una mezquita, un ataque contra una sinagoga, un ataque contra una iglesia, realmente es una ataque contra todos nosotros".

Theresa May ha dicho sobre éste último que "se ha tolerado demasiado el extremismo en este país, durante muchos años, y eso significa extremismo de cualquier tipo, incluido la Islamofobia"

La primera ministra, todavía descompuesta por el incendio de la Torre Grenfell, sin duda consciente del desastre de relaciones públicas que ha supuesto para ella políticamente, ha ido corriendo a Finsbury Park, dónde la mezquita. De nuevo le han recibido al grito de "¡May debe irse!".

Y menudo desastre en Kensington, uno de los barrios más ricos de la capital británica. Las llamas y, por lo visto, el revestimiento exterior convirtieron la torre de viviendas en una antorcha de madrugada mientras las familias dormían. Mamás tirando bebés por la ventana desde el décimo piso, familias enteras calcinadas vivas, gestos desesperados para intentar llamar la atención de los bomberos en los últimos instantes de la vida. Luego silencio y cenizas. El último balance, el lunes a mediodía, era de 79 víctimas mortales, aunque el portavoz de la Policía dijo que "esa cifra puede cambiar"—aún—y que sólo habían identificado formalmente a cinco personas.

Parecido a lo que le pasó a la familia de Echeverría. Días esperando sin saber nada. Esta vez, tal vez por la cantidad de gente afectada, ha ido a más y los residentes han asaltado un poco las oficinas de las autoridades locales, supongo que en busca de respuestas. Luego ha habido problemas con la pasta, y la coordinación y la organización y la logística. Definitivamente, Reino Unido debe mejorar en cómo responder a este tipo de crisis.

Definitivamente, Reino Unido debe mejorar en cómo responder a este tipo de crisis

Mientras, este lunes han arrancado las negociaciones del Brexit en Bruselas. Europa lleva todas las cartas y el plan británico no se percibe en el horizonte.

A la primera ministra le habría gustado ganar una super mayoría parlamentaria basada en su frase robótica de la campaña desastre—"fuerte y estable"—para poder ahora enfrentarse a Michel Barnier y los gobiernos europeos en condiciones, pero no ha sido así. La realidad es dura a veces y efectivamente está exigiendo en estos momentos un líder capaz de lidiar con varios toros peligrosos a la vez. A May no le ha salido ni la campaña, ni el resultado, ni el "fuerte y estable", ni nada de nada, y se le está acelerando el ritmo de crisis y desastres. Ha perdido el pulso de la nación, la confianza de los ciudadanos (un sondeo de YouGov cifra en -34 su nota personal, se ha hundido en 10 días), y tiene los telediarios y portadas en contra.

Tal vez no sea culpa suya. Un estudio demuestra que llegar al poder, ejercer el poder, corrompe el cerebro y le quita a uno toda capacidad para la empatía y la perspectiva ajena. Un catedrático de psicología de la UC Berkeley dice que el poder actúa como un trauma físico. Otro autor lo llama "el síndrome de la vanagloria" o "el síndrome de la arrogancia".

Un catedrático de psicología de la UC Berkeley dice que el poder actúa como un trauma físico. Otro autor lo llama "el síndrome de la vanagloria" o "el síndrome de la arrogancia"

Sea como sea, no parece muy capacitada para ser primera ministra en estos momentos, y lo peor es que va a peor. Según el sistema británico, sería hora de que se marchara a hacer otras cosas, pero la parte de ese mismo sistema conocido como el Partido Conservador probablemente se lo impida, porque si la defenestran (recuerden que House of Cards fue una serie británica primero), se abre la puerta de otras elecciones generales, y ahí está Corbyn—se le ve muy a gusto en público y con el público, tanto en la campaña como en respuesta a estos últimos desastres—esperando.

Se habla incluso de la teoría de que está allí en Downing Street obligada por los que ahora la controlan: los diputados conservadores del Comité de 1922. El jefe de ese grupo de diputados, Graham Brady, tiene que convocar una carrera por el liderazgo del partido si recibe 48 cartas de diputados conservadores pidiéndoselo.

Si fuera diputado Tory, ya habría enviado la mía.


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