Sueños ciudadanos

La campaña del perdedor

Es muy difícil diseñar una campaña para ganar cuando se está persuadido de que se va a perder, aunque esa derrota se pueda considerar dulce porque no es, todavía, la definitiva. En esta tesitura creo que se han situado tanto los estrategas del PP, como los del PSOE, por llamarles algo. Ambos partidos habrían apostado, de poder, por que no hubiese elecciones, al menos ahora, pero, puestos a tener que afrontarlas, se han dejado llevar por la desgana, tratando de contagiar con su humor melancólico las escasas esperanzas de cambio de unos electores forzados al escepticismo más ramplón, al absoluto desdén, y a una sorda irritación, con los políticos que nos permitimos.

Una campaña disparatada

Hace falta ser un erudito en estas cuestiones para recordar una campaña tan disparatada como las que nos han endilgado el PP y el PSOE en estas elecciones. El PP designó por SMS al candidato que se suponía, pero, a última hora, como para crear una inexistente expectación y obtener un aplanamiento efectivo de las muy demediadas pasiones electorales. Luego, le adjudicó unos carteles indescriptiblemente espantosos, y le metió en una trampa para osos haciendo que el mago de las confusiones le enredase en una barahúnda de papeles para dar la sensación de ser un tipo documentado frente a una candidata vivaracha que no se deja impresionar por semejantes créditos. Al final, lo escondió, y le obligó a reaparecer para pedir unas confusas disculpas obtenidas a empellones. Como se ve, todo un acierto seguido de éxitos crecientes.

No han sido menores los méritos socialistas. Hay que tener valor para defender lo indefendible, pero han escogido bien, visto lo visto. El pobre Jaúregui, por ejemplo, habría enrojecido en ciertas tesituras, pero la candidata de Rubalcaba se viene arriba hasta en unos funerales. Es todo un mérito haber conseguido que los grandes temas de la campaña hayan sido el machismo y un vídeo sobre el aborto que bate todos los records de la zafiedad estética y moral.

Promoviendo la abstención

La campaña electoral dominada por los medios al servicio de los intereses del duopolio PP-PSOE ha sido un ejemplo perfecto del conjunto de razones que mueven a muchos españoles a la abstención, discutir a deshora y de forma chapucera y demagógica sobre el “machismo”, y aceptar ese campo de juego tratando de demostrar quién es más o menos machista es penoso, pero resulta muy coherente con los intereses de ambos partidos que han buscado denodadamente una participación baja para que se minimice el daño electoral que ambos van a sufrir. Es cuestión disputable, pero, a mi modesto entender, el momento culminante de este disparate político ha sido la presentación de un antiguo dicho de la socialista a cargo de uno de los ideólogos mediáticos del rajoyismo: Pons quejándose de que Valencianohabía llamado feo a Ribéry… para que luego se diga que los grandes partidos no se buscan las cosquillas.

Esta campaña de perdedores asociados se ha diseñado, sin embargo, basándose en un equívoco bastante fácil de disolver. El PP de Rajoy, muy especialmente, ha asumido que existiría un voto de castigo esencialmente mudable, y que ese voto volvería mansamente -“¡magia potagia!”- a las arcas del PP. La experiencia de anteriores elecciones europeas muestra de manera bien clara todo lo contrario, que este tipo de elecciones no se reducen a ser meras oportunidades para que los más irritados con la política del Gobierno, y son legión, practiquen el noble deporte de patear el maltrecho culo de los ministros más atosigantes… para volver luego a entregarle el voto al director de tan disonante orquesta. Nunca ha sido así, se trata de una leyenda interesada.

Por el contrario, las elecciones europeas han marcado tendencia, han supuesto el anuncio de un nuevo mapa político, y eso es lo que ahora va a pasar, con toda probabilidad, con la eclosión de esos “pequeños partidos” que los grandes quieren ningunear con el mismo desprecio que reservan, sin excepción, hacia la voluntad de los electores, de los ciudadanos que han confiado en lo que les decían.

Un nuevo panorama político

No es cuestión de hacer profecías a pocos días vista, pero ni el PSOE está tranquilo con quienes le rodean, con UPyD y Ciudadanos, pero también con IU y con Podemos, ni el PP puede aparentar desdén frente a quienes muestran un día tras otro su actual desnudez, frente a Vox que bien puede ser la mayor sorpresa en estas elecciones, porque si en menos de cinco meses consigue auparse a las instituciones hay que pensar en lo que podría hacer en cuanto tenga algunos medios más, y tiempo por delante.

Es lo que tiene hacer campañas de perdedor, que se pierde, aunque se tengan más votos que quienes tengan bastantes menos. No se tratará de una dulce derrota sino de un éxito amargo, porque cada vez más empezarán a ver claro que, como ya le sucedió al PP en el País Vasco, se avanza decididamente, de victoria en victoria, hasta la derrota final, y eso no habrá droga política capaz de ocultarlo.


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