Sueños ciudadanos

Rajoy mira a otra parte

Había una moderada expectación ante lo que Rajoy podría decir ayer frente a la debacle de su partido, que ha insistido en disfrazar de victoria, pero esa curiosidad se ha disipado de inmediato con el nombramiento de Martínez Maillo, y no es por señalar.

Rajoy ha mirado a todas partes buscando explicaciones sin darse cuenta de que él ha personificado, de manera excepcionalmente nítida, las razones de un fracaso político notorio

Un discurso evasivo

Rajoy utilizó un discurso ordenado y coherente, pero tramposo, para tratar de soslayar la evidencia política inmediata. Me permitiré un dicho popular algo añejo para explicar el truco rajoyano: en Pamplona, se decía, claro que en otros tiempos, que si mirabas de frente, hacia atrás, a la izquierda y a la derecha, y no veías un cura, solo podía ser que el cura fueras tú. Rajoy ha mirado a todas partes buscando explicaciones sin darse cuenta de que él ha personificado, de manera excepcionalmente nítida, las razones de un fracaso político tan notorio como el que nos ocupa. Sin embargo, según él, los resultados políticos que ha cosechado su partido pertenecen a un orden insuperablemente inevitable, y su mérito consiste en seguir presidiendo el partido más votado, es decir que el varapalo no ha sido suficientemente intenso como para retirarse, de manera que habrá que esperar correctivos aún mayores.

Las causas objetivas según don Mariano

Rajoy ha enumerado las causas de su derrota como quien recita la lista de los elementos del sistema periódico, con la frialdad de un registrador. Así, el “incremento de votos de la izquierda”, la “crisis económica”, el “trasvase de votos”, la “abstención” de los supuestamente suyos, la “fragmentación” del voto, y la maldad ingénita de los demás, políticos miopes y despreciables que sólo aspiran a echarle a él, que tan sólo pretende seguir donde está, sin hacer mal a nadie, se bastan a explicar que los españoles, confundidos, como enseguida comprobarán, no hayan sido tan agradecidos como debieran a quien tanto, y tan esforzadamente, ha hecho por ellos y por su bienestar.

El consuelo del casi

Pese a todas esas causas, enteramente ajenas a cualquier política como entenderá cualquiera a poco esfuerzo que realice, el PP ha estado “casi” a punto de gobernar en muchas partes, es decir que don Mariano cree que se ha perdido por penalti injusto, por emplear una metáfora que le es muy familiar al presidente, y que ese cruel castigo ha sido decretado por Ciudadanos, que ha sido capaz de no apoyar siempre a la lista más votada, de manera que ¡qué cabe esperar de gente tan veleidosa! 

El segundo “casi” es el de los resultados económicos, por lo que conviene entender que cuando dentro de unos meses sean ya francamente espectaculares, casi como las previsiones que le hacen sus asesores, el PP se saldrá del mapa.

Es lo que tiene la democracia, que no siempre se reconocen los méritos acrisolados y los esfuerzos por evitarnos los bochornos colectivos

El inicuo castigo a la corrupción

No ha dejado Rajoy de tomar nota de que la corrupción ha hecho daño al PP, pero tampoco ha dejado de mostrar su asombro por tal castigo, habida cuenta de que, en su opinión, él ha hecho más que nadie por evitarla y por disminuir sus catastróficos efectos, como cuando le dijo a Bárcenas que fuese paciente que ya estaban haciendo todo lo que podían, y es verdad que han podido, porque en el Tribunal que va a castigar severamente a los bandidos de la Gürtel hay, al menos, dos jueces de entera confianza, uno de ellos tan riguroso que renunció a ser magistrado constitucional por una auténtica fruslería, cuando fue sorprendido con algunas sustancias de más conduciendo una moto sin casco en horas muy de mañana.   

Es lo que tiene la democracia, que no siempre se reconocen los méritos acrisolados y los esfuerzos por evitarnos los bochornos colectivos, como tampoco se reconoce la titánica hazaña de haber evitado la intervención completa de nuestra economía, con el desprestigio que eso habría supuesto para unos gestores tan buenos como los que tiene este Gobierno que ha conseguido seguir gastando lo mismo cobrándonos a todos bastante más de lo que nunca llegamos a imaginar, y sin obtener la gratitud eterna de la izquierda, que son unos desconsiderados.

Una llamada a la épica

Rajoy, ya en plan Churchill, ha hecho una llamada al esfuerzo y a la generosidad, pero se ha cuidado mucho de aplicarse esa vara de medir a si propio, porque no se trata de dar credibilidad a todos esos derrotistas que afirman que Rajoy haya tenido nada que ver en un desastre tan objetivamente explicado como se analizaría un terremoto en un aula de Geología, sin que a nadie se le ocurra echar la culpa al sismógrafo ni al catedrático, aunque en este caso sea solamente registrador de la propiedad, una oposición mucho más dura de lo que podrían imaginar quienes se atreven a poner en duda la capacidad política del presidente del PP y del Gobierno. 

Arenas es un político incombustible capaz de perder las elecciones andaluzas media docena de veces y continuar al frente de tan exitosa estrategia con renovados ímpetus

Nadie crea que Rajoy no es capaz de tomar medidas, cuando se pone a ello. Va a presidir los comités de dirección del partido, ha destituido a Pons y a Floriano, al que se le había puesto cara de “Se busca”, y además de nombrar vicesecretario al mencionado Martínez, que es de Zamora, ha renombrado vicesecretario a un Arenas cada vez más ducho y en plena forma, un político incombustible capaz de perder las elecciones andaluzas media docena de veces y continuar al frente de tan exitosa estrategia con renovados ímpetus, el tipo de político que Rajoy querría ver en todas partes para garantizar una victoria en las generales por goleada.

El arma secreta

Rajoy oculta un as en la manga, el rechazo que se va a producir en el electorado al ver cómo se las gastan esos que han subido (“el incremento de la izquierda”) sin que se sepa cómo. Rajoy se va a empeñar en mostrar los peligros que eso implica y, además, va a tener buen cuidado en que esa estrategia de enfrentamiento, como la de Esperanza con Manuela, no produzca el efecto indeseado de colocar en el centro al tal Sánchez, al que oportunamente se describirá, a hora y a deshora, como a un revolucionario, una cabeza de chorlito, un antipatriota (¿les suena?), una desgracia nacional y, a lo mejor, hay suerte, y Sánchez hace un Carmona, sin que Iglesias logre una Carmena. No se negará que la estrategia es inteligente, audaz y desinteresada, propia de un estadista. Seguro que sale bien.


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