Sueños ciudadanos

Partidos y políticas

Una de las cuestiones que se discuten con mayor pasión entre los militantes y electores desencantados con el PP es la de qué es lo que Mariano Rajoy ha hecho peor, y no es extraño, porque hay donde escoger. Cuando cunde la impresión de que Rajoy redondeará la proeza de volver al PSOE al Gobierno tras sólo cuatro años del desastre Zapatero, los allegados al PP desearían poder distinguir entre partidos y políticas para aliviarse del peso de defender lo que ha hecho Rajoy, pero esa distinción, tan inobjetable, en abstracto, dista mucho de poder aplicarse a un partido que no ha hecho el menor gesto público de incomodidad o descontento con las medidas rajoyanas de gobierno, ni con los desplantes con el partido que comenzaron, hace ya mucho, en el Congreso de Valencia: que se vayan los liberales, que se vayan los conservadores, dijo Rajoy, pensando seguramente en las proezas que él podría hacer sólo, o en compañía de Arenas. 

Aznar preguntó “¿Dónde está el PP?” en su discurso ante la última Junta Directiva del partido, pero la respuesta de los que debieran haberse sentido aludidos quedó en el aire

¿Dónde está el PP?

El único que ha hecho algo parecido a una crítica ha sido alguien que, siendo un líder incuestionable para la mayor parte de la derecha española, ya no está directamente en política: Aznar preguntó “¿Dónde está el PP?” en su discurso ante la última Junta Directiva del partido, pero la respuesta de los que debieran haberse sentido aludidos quedó en el aire, casi tan ingrávida como los ripios zapaterinos respecto a la pertenencia de la tierra al viento.  Da la sensación de que esa pregunta va a resultar inevitable tras el 24 de mayo, cuando el PP sea desalojado de su amplia mayoría municipal y autonómica, con las mínimas excepciones que sugiere el último baremo del CIS conocido ayer mismo. Lo que le está pasando a la señora ex presidenta de la Junta de Andalucía, tras su notorio fiasco al adelantar las elecciones, es una pálida imagen, en el mejor de los casos, del calvario que pueden sufrir numerosos alcaldables y presidentes autonómicos del PP a la búsqueda de una mayoría pactada que les permita seguir al frente de las respectivas instituciones. 

Asuntos personales

El descrédito de la marca común, amenazada de cerca, según las estimaciones, por un PSOE que empieza a ver la luz tras su estancia en las mazmorras, más breve de lo merecido, va a actuar como una especie de disolvente político a la búsqueda de campañas personales que, por otra parte, nunca disgustan a sus protagonistas. Será digna de ver tanta competencia e imaginación al servicio del desmarque, tanto nadar y guardar la ropa, no sea que Génova y/o Moncloa se cabreen e impidan la recuperación posterior de los más desafortunados en unas listas de fin de año que tampoco parece puedan llevar a la gloria, pero en las que cabrá encontrar un consuelo apañado al previo descalabro, especialmente si se consigue presentar el descabalgamiento como consecuencia de la concertación de las fuerzas del mal, aunque para esa posible hermenéutica el desfondamiento de Podemos esté siendo pésima noticia.

UPyD y sus dirigentes

Como ha insinuado Fernando Savater, el caso de UPyD merece reflexiones escasamente convencionales. De ahí que el escritor haya pedido continuidad del proyecto y cambio en las cabezas, aproximadamente lo contrario de lo que piensan los electores desafectos, que creen que Rosa Díez y Gorriarán lo han apostado todo a la continuidad en las cabezas aunque el partido naufrague, víctima de oscuras acechanzas o, más simplemente, de que a los electores no les gusta que sus políticos de cabecera defiendan posturas para cuya comprensión se precisa de oscuras metafísicas. No haber comprendido que la opinión empujaba hacia una alianza capaz de desafiar con fundamento la insolencia de los grandes, ha sido uno de esos errores que no se pueden cometer todas las semanas, lo demás es letra pequeña, y los españoles ni la leen ni jamás se fían de ella, pues han podido comprobar en numerosas ocasiones, el calibre de las patadas que reciben en sus posaderas cuando alguna compañía de tronío les advierte de que no la han leído con suficiente atención.

En horas veinticuatro, los chicos de Podemos no han pasado de las musas al teatro, sino de creer que podían conquistar el paraíso a que muchos empiecen a mirarles como charlatanes de feria

Un globo, dos globos, tres globos

En horas veinticuatro, los chicos de Podemos no han pasado de las musas al teatro, sino de creer que podían conquistar el paraíso a que muchos empiecen a mirarles como charlatanes de feria. Si desaforada fue su ascensión a los cielos, es lógico que su caída pueda ser estrepitosa, pero nunca será inmerecida, porque ha sido una consecuencia directa de la lógica de su apuesta. El CIS no ha podido valorar todavía el impacto de la puñalada mortal que ha infringido a Podemos, con refinada hipocresía, el más espiritado de sus creadores, el que, al parecer, todavía aspira a seguir no siendo de este mundo canalla y mortal en el que habita la casta, y en el que se quieren instalar los que se habían especializado en zaherir con los indignados ademanes que hubiera podido emplear un Savonarola

Pero no es cosas de traiciones, es que, como en el cuento del escorpión y la rana,  lo llevan en el carácter. El grupito de profesores universitarios que aceptó el reto de que los medios los convirtieran en actores capaces de meter miedo al respetable no cayó en un detalle que, a la postre, ha resultado esencial y que, como todas las verdades que importan, está dicha en el refranero, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. La inaudita beca de Errejón para tratar de averiguar por qué tienen trompa los elefantes, fue un primer episodio en el que los más avisados vieron claramente de qué iba la fanfarria. Luego vinieron los cheques, los mutis, las querellas internas de todo tipo, y hasta una especie de plasma, para acabar con explicaciones de Iglesias que resultaban poco convincentes incluso a tipos tan bien dispuestos a decir lo que haga falta, como un portavoz del PP. Era demasiado y demasiado deprisa, pero no acabaron con eso las desgracias de estas jóvenes promesas de la izquierda. Resulta que los de IU, un hueso siempre duro de roer, no acababan de morir pese a la dosis brutal de veneno que se les había destinado, y hasta el PSOE de Sánchez empieza a cambiar su marcha descendente mientras las intenciones de voto al PP continúan en época de rebajas.

Detrás de Podemos hay dos realidades: el intento de dividir el voto de la izquierda y el imposible esfuerzo de disfrazar como ovejas aplicadas a irredentos jacobinos de manual

Detrás de Podemos hay dos realidades: el intento de dividir el voto de la izquierda, que ha concluido dividiendo más su tarta, pero aumentando su tamaño, y el imposible esfuerzo de disfrazar como ovejas aplicadas a irredentos jacobinos de manual, a gente que cree que su pureza es incompatible con la suciedad de la política y que prefieren el partido único a ese enjambre corrupto del pluralismo, pero, claro, el partido único sólo puede ser como lo quiere Monedero, mientras que el mediático Iglesias quiere estar  repicando y en la procesión. 

¿Puede resucitar el bipartidismo sin llegar a morir?

Si el PP mostrase un mínimo de energías propias para sobrevivir al castigo de Rajoy, o si el PSOE se mostrase medianamente capaz de recuperar el voto que le han arrebatado entre Podemos y Ciudadanos, habría posibilidades de que su dueto continúe, y hasta se perfeccione, mientras todo parece indicar que la Moncloa recibirá orden de desalojo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba