Sueños ciudadanos

Anatomía de un desencanto, con Montoro al fondo

Mientras Cristobal Montoro presume de que el mono se ha aprendido el catecismo, a base de latigazos y de exacciones, y se carcajea de los jovencitos que quieren presentar un PP con alma, el partido que lo pudo ser todo se aproxima al momento de la verdad sin que se sepa a ciencia cierta hasta qué punto llegará el desastre, pero sin que a nadie le quepa la menor duda de que el éxito electoral, en el muy improbable caso de haberlo, será todo menos inenarrable.

En el PP desconocen minuciosamente el estado de ánimo de una enorme cantidad de electores que votaron a Rajoy en 2011

Cuatro años para olvidar

Como en los partidos nunca faltan tipos con buenas ideas, y si faltan para eso están los asesores, que son inagotables, el PP ha decidido iluminar las confusas mentes ciudadanas con un video didáctico en el que demuestran, a viva imagen, lo mucho que le debemos a Rajoy, claro es que para reclamar el pronto pago en las próximas elecciones. Puede que con iniciativa semejante hayan conseguido unas decenas de votantes, pero han demostrado, una vez más, que desconocen minuciosamente el estado de ánimo de una enorme cantidad de electores que votaron a Rajoy en 2011 persuadidos de que nada podía ser peor que caer en manos del vetusto Rubalcaba, un supuesto resto del naufragio zapateril, y que ahora están convencidos de que se equivocaron.

En este punto, la estrategia un poco cínica pero atrevida de Montoro puede resultar menos despectiva para los electores que el intento de convencerlos de que todo ha sido una leve pesadilla pasajera y nos aproximamos a toda vela a unas vacaciones en el Caribe, porque lo que ha ocurrido es que forman legión los electores que le han tomado la medida a la enorme distancia que separan las palabras de los políticos y las consecuencias que ellos soportan. Montoro se presenta como el cirujano que ha practicado una intervención todavía sin cicatrizar cuando el paciente sospecha que no ha salido del todo bien, pero al menos mantiene el tipo y no pretende que se le confunda con un charlatán. Lo único malo de su caso es que nos ha operado del hígado cuando, según su previo diagnóstico, el padecimiento estaba en el tórax, pero ya se sabe que cuando un cirujano te abre puede pasar cualquier cosa, y que no te va a tocar el colon si lo que tienes mal es el píloro.

El viaje a ninguna parte

El problema está no únicamente en Montoro, sino, sobre todo, en esa clase de políticos sin sangre en las venas, que no se sabe nunca si bajan o suben, si han llegado ya o todavía se les espera. Cospedal podría ser un excelente ejemplo, es la secretaria general de un partido sumido en el más absoluto desconcierto, pero ella parece contenta con limitarse a servir para dar explicaciones delirantes, como las barcenescas indemnizaciones en diferido, que para eso es abogada del Estado, o como su colega, la señora vicepresidenta, que después de marcarse un baile de salón en prime time, para demostrar que todo lo controla, todavía tiene tiempo, conforme a la más rancia tradición del político logrero, para decirle a uno de sus boys, muy preocupado por una lacerante discriminación con las mascotas, que se ocupará de lo suyo.

Lo que reprochan a Rajoy una parte muy significativa de sus votantes, como lo ha expresado con claridad la carta de Cayetana Álvarez de Toledo, es que no se reconocen en los supuestos méritos de un Gobierno que ha renunciado de manera tozuda a hacer cualquier clase de política distinta a la que hubiera podido hacer el propio Zapatero, o cualquiera de los suyos, de haber podido seguir, a la que hará cualquiera que gane las elecciones con un programa distinto al que le escribieron a Rajoy y que éste puso a buen recaudo en los primeros diez días de su mandato, no fuera a haber lugar para los confusiones.

Parece como si lo único que esta derecha cínica compartiese con la más rancia de sus versiones es la convicción de que el liberalismo es pecado

Más de lo mismo

Esa rectificación del rumbo anunciado, no puede considerarse un caso de urgencia, como pretende la hipócrita retórica genovesa, y la prueba está en que el decir Diego donde dije Digo se sigue aplicando con rotundidad a las primeras de cambio, al tiempo que se trata de convencer al público de que ya no hay ni emergencias ni peligros. Parece como si lo único que esta derecha cínica compartiese con la más rancia de sus versiones es la convicción de que el liberalismo es pecado, aplicada ahora a los temas económicos más que a los pleitos sobre valores morales, porque esta derecha no está dispuesta a dejarse ganar por nadie en promover, por ejemplo, el programa LGTB, o en aquellas cuestiones sociales que se refieren sobre todo a la democracia de cintura para abajo, y que irritan profundamente a muchos de los electores más conservadores. Ciertos señoritos, y señoritas,  de la derecha se empeñan en demostrar que ni creen en nada ni nada les importa,  y no están dispuestos a dejarse arrebatar ninguna bandera por equívoca que pueda resultar, con tal de tener opciones de mantenerse un minuto más en el balcón de los vítores y en la ventanilla de los favores, pero el tiempo en que esas estrategias pudieron tener algún sentido táctico, con la mayoría todavía en sus brazos, hace ya muchos meses que pasó, y lo único que producen ahora es un hedor oportunista que no atrae a nadie y espanta a muchos. 

El cedazo electoral

La apuesta electoral en curso es difícil de pronosticar, siempre lo son, pero esta vez por razones que no han existido en ocasiones anteriores. Para empezar, es la primera vez en que el mapa vigente desde 1982 parece estar en seria discusión. Es verdad que el CDS, pudo abrir un hueco similar al que ahora se le ofrece a Ciudadanos, pero el proyecto no cuajó, aunque sirvió para demostrar que existe un posible espacio en esa demarcación. Sin embargo, lo que ahora parece posible no es que Ciudadanos vaya a ocupar ese lugar, cosa evidente, sino hasta qué punto ese nuevo protagonista podría destruir el monopolio  político que Aznar consiguió para el PP a la derecha del PSOE. Entre 1977 y 1982, la UCD ocupó ese espacio con la derecha fraguista reducida a un grupito residual, y, aunque ese escenario sea difícil que se produzca de golpe, su mera posibilidad produce terror en los líderes más consistentes del PP.

Un partido en el centro siempre es algo anómalo, porque la tendencia al bipartidismo es casi universal y está fundada en buenas lógicas políticas, pero eso vale sólo para las situaciones en las que los dos grandes partidos del sistema cumplan a satisfacción su rol representativo, y nada indica que ese sea el caso ni para el PP de Rajoy ni para el PSOE desde que dejó de ser de Felipe González. Si a eso se añade que el PSOE va a tener a su izquierda a dos, si no más, formaciones, lo que obligará a un Sánchez que todavía no ha alcanzado la sazón requerible, a no descuidar ese flanco, se dibuja un escenario de crecimiento ideal para Ciudadanos que nadie hubiera podido imaginar hace muy poco tiempo.

Entre el electorado joven, muy especialmente, pesa de manera indiscutible un factor de rechazo hacia los políticos

de siempre

Jóvenes aunque suficientemente preparados, JASP

Entre el electorado joven, muy especialmente, pesa de manera indiscutible un factor de rechazo hacia los políticos de siempre, que, contra lo que ha hecho Montoro en un ejercicio de sinceridad inhabitual, tratan de vender siempre como nuevas las únicas políticas que conocen y que sólo persiguen su mantenimiento en el poder, a costa de insistir en que los adversarios son peores. En esto los del PP de Rajoy se llevarán seguramente la peor parte, porque, además de los rasgos que les avejentan tanto, han hecho un ejercicio de camaleonismo político que no convencerá jamás a una base que quiere divertirse con los colores vivos de su fiera preferida, que no quiere escuchar que camuflarse es necesario para vivir, porque considera que lo que siente y opina es perfectamente razonable y hace ya mucho que dejó de tener los miedos que le han querido inculcar unos adversarios que también están en franca decrepitud.

En situaciones de crisis, y está lo es, los valores biológicos de la juventud, tienden a convertirse en valores morales, de forma que cada vez que Rajoy y los suyos aluden a la falta de experiencia de los JASP de Ciudadanos, les regalan una saca de esos votos que van a echar tan en falta a las 8 de la tarde del 20 de diciembre, en plenas y melancólicas navidades.


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