Sin enmienda

En Bankia sigue sin haber culpables (y 2)

Decíamos aquí mismo y no hace mucho que sería insensato buscar culpables en Bankia, porque lo ocurrido en la entidad ha sido un cúmulo de casualidades, una jugarreta del destino, que a veces se pone caprichoso y le da por exigir saneamientos de 23.000 millones de euros.  Ya decía Schopenhauer que el destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos. Pues bien, en Bankia la mano fue malísima y nos desplumaron.

Rajoy, que en cuestiones de fatalidad tiene un master, comprendió rápidamente lo inútil que resulta resistirse a las fuerzas de la naturaleza y este mismo lunes adelantó que con él no había que contar para encontrar responsables. Bankia, y su matriz el Banco Financiero y de Ahorros, estaban predestinados a entrar en quiebra técnica, de Dios estaba que el Estado tuviera que intervenir poniendo la pasta y nada debía reprocharse a sus gestores, simples marionetas de los hados, tan cabrones ellos. Sudoroso, el presidente explicó que ni siquiera existía conexión entre el desastre de la entidad y la escalada de la prima de riesgo, y que si ésta coronaba el Everest era por los griegos, a los que se les ha dado cicuta como a Sócrates pero en vez de morirse se dedican a envenenar a los mirones.

Tan consciente como Rajoy de la inevitabilidad de lo sucedido es Aznar, el mayor estadista que ha dado España al mundo y que estos días guarda un silencio sepulcral en contraste con su proverbial locuacidad. Dirán que lo hace por pudor, temeroso de que alguien le recuerde que colocar a su compañero de pupitre en Cajamadrid para que se hiciera rico fue el polvo que trajo estos lodos, pero su mutismo es puro convencimiento de que nada podía variar lo que ya está escrito en las estrellas. Huérfanos de sus opiniones, sólo nos queda el consuelo de leer a su hijo, elevado a la categoría de columnista en esa cantera de talentos periodísticos que es La Razón. El joven Aznar Botella es un prodigio como articulista, al punto de que ha conseguido culminar varias piezas sobre la crisis financiera y Bankia sin citar ni una sola vez a Blesa o a Rodrigo Rato. El que publicó el pasado 26 de mayo es para enmarcar. Arranca de esta guisa: “Parece que la ministra Salgado y el gobernador del Banco de España no tenían razón. Los 15.000 millones en los que cifraban las pérdidas no provisionadas del sistema financiero español, no daban ni para Bankia”. Tamaña perspicacia ha de ser genética.

El poder de la providencia

Así que ya lo saben. No es que Rajoy impida una investigación independiente sobre Bankia para evitar que se constate que a Rato le sentó él en el sillón de Cajamadrid y que la fusión con Bancaja fue propiciada por su partido para seguir jugando a los banqueros. No es que el presidente tema que le alcancen las responsabilidades de esta colosal estafa; es que ha aceptado el poder de la providencia, el mismo que hace posible que lo que un día son beneficios, al día siguiente sean pérdidas de 3.300 millones sin que nadie acabe en la cárcel.

Sin darnos cuenta, nos hemos metido en una novela de Paul Auster, el escritor del azar. Todo está predeterminado, incluida la aparición al frente de Bankia de Goirigolzarri, quien dice, y debe de ser cierto, que a él no le han puesto allí para señalar con el dedo a los malos. Ahora bien, ¿quién le ha puesto allí? Se supone, claro, que ha sido el Gobierno aunque la versión oficial es que fue el propio Rato el que propuso su nombramiento al tiempo que recogía su mesa y guardaba en una caja de cartón los retratos de la familia. Quedémonos con que lo ha querido el cielo.

Resumiendo, fue el destino el que llevó a estas cajas de ahorro a ahogarse en su propio vómito de ladrillo, el que decidió una fusión suicida, el que perpetró un atraco a mano armada a los infelices que compraron acciones de Bankia en su salida a Bolsa, y el que ocasionó un agujero descomunal en sus balances que tenemos que pagar entre todos. Pensábamos que también estaba escrito en los posos del café que esto se arreglaba dándole a Gorigolzarri un maletín con letras del Tesoro para que canjeara los papelitos por efectivo en la ventanilla del BCE. Pero hete aquí que a los del Banco Central eso del destino les parece un camelo y han dicho que nones. Vamos a tener que enviar a Frankfurt a Fernández Ordóñez para que se lo explique, ahora que le han entrado unas ganas locas de hablar.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba