PAÍS VASCO Conferencia a dos

Se ha iniciado una nueva legislatura, una nueva etapa, y es, sin duda,  positivo que el Gobierno del Estado haya aceptado mantener esta reunión a dos con el Gobierno Vasco.

Mariano Rajoy e Íñigo Urkullu, en el Palacio de La Moncloa.
Mariano Rajoy e Íñigo Urkullu, en el Palacio de La Moncloa. EFE

El gobierno Rajoy no se cansa de repetir, hasta la saciedad, el argumentario de la legislatura del consenso. Vicepresidenta y ministros de todas las áreas tratan de convencernos de que el entendimiento, el diálogo y el acuerdo van a ser los nuevos pilares sobre los que se sustente su labor. Pero no es fácil de creer. Para persuadir a medios y oposición política de que esta vez el rodillo de la mayoría se ha frenado  y de que la empatía va a ser la característica principal en sus relaciones nos habla de la necesidad de volver a la senda de la cooperación constructiva entre las distintas administraciones y para ello qué mejor, piensan, que convocar la Conferencia de Presidentes, ese órgano de tanto nivel y tan poco útil en el que el Presidente del Gobierno y los Presidentes de las Comunidades Autónomas se reúnen para poco más que consensuar el texto de una genérica declaración, pero en el que hasta ahora ha sido imposible avanzar en soluciones de envergadura para todos. Hoy precisamente se celebra la reunión preparatoria para esta Conferencia de Presidentes  que se reunirá en el Senado, después de cuatro años sin hacerlo,  el próximo 17 de enero.

El Gobierno Vasco ha mostrado su total respeto por este encuentro, pero ha querido subrayar también la singularidad del autogobierno de Euskadi

El Gobierno Vasco ha mostrado su total respeto por este encuentro, pero ha querido subrayar también la singularidad del autogobierno de Euskadi, de nuestros derechos como nación histórica y, en este marco, ha vuelto a reclamar la necesidad de reactivar la vía de relación bilateral. Una relación que, desde el respeto y  reconocimiento mutuo, aborde en profundidad las cuestiones pendientes entre Euskadi y el Estado.

Soy consciente de que podrá haber quien considere esta demanda como un “privilegio” inaceptable. No es así en absoluto, porque la singularidad del autogobierno vasco es real y los Derechos Históricos están amparados y respetados por la propia Constitución.

Las instituciones vascas han mostrado siempre una actitud positiva y constructiva en sus relaciones con el Estado. El último ejemplo se produjo ayer mismo, con una reunión de la Comisión bilateral que trata de buscar una salida para cuatro de los recursos que habían sido presentados por el Gobierno Español contra leyes aprobadas por el Parlamento Vasco.

El objetivo de esta reunión  es tan básico como poner en marcha la vía del diálogo y el entendimiento para explorar un acuerdo en torno a cuatro leyes recurridas por el Ejecutivo Central ante el Tribunal Constitucional: Ley de Instituciones Locales de Euskadi, Ley de Adicciones, Ley de Iniciativa Legislativa Popular y Ley de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos causadas por actuaciones de represión ilícita entre 1978 y 1999. La presentación de estos recursos se produjo durante el período del Gobierno de Rajoy en funciones, diez meses en los que se presentaron otros tantos recursos contra acuerdos del Gobierno o del Parlamento Vasco.

El recurso del Gobierno Español se presenta contra una decisión que había sido apoyada de forma unánime por todos los grupos en el Parlamento Vasco, incluido el Partido Popular

Se ha iniciado una nueva legislatura, una nueva etapa, y es, sin duda,  positivo que el Gobierno del Estado haya aceptado mantener esta reunión a dos con el Gobierno Vasco. Un encuentro que esperemos pueda servir de modelo para tratar de resolver otras cuestiones que atenazan la relación bilateral como por ejemplo el recurso presentado contra la Oferta Pública de Empleo de la Ertzaintza. Este es el ejemplo paradigmático de unas relaciones que demandan un cambio radical de actitud, porque el recurso del Gobierno Español se presenta contra una decisión que había sido apoyada de forma unánime por todos los grupos en el Parlamento Vasco, incluido el Partido Popular.

Respetamos la Conferencia de Presidentes, pero es evidente que no es el órgano de máximo nivel que demandan las relaciones entre Euskadi y el Estado, que exigen una reconducción en profundidad para abordar  las grandes cuestiones políticas e institucionales que han venido siendo planteadas por las instituciones vascas a lo largo de estos últimos años y para las que hasta ahora no ha habido respuesta alguna por parte de Madrid. Cuestiones inexcusables como la necesidad de abordar la transferencia  de  las competencias pendientes del Estatuto de Gernika de 1979 y avanzar en la actualización del Autogobierno; la necesidad de proceder a la regularización del Concierto Económico y acordar el Cupo; la urgencia de avanzar en una política compartida en un momento de tal trascendencia para Euskadi como es el final de ETA y la normalización de la Convivencia.

Este mismo fin de semana se han producido varias detenciones en torno a un presunto acto de desarme de ETA. Sin poner en duda que la mayor responsable de dejar pasar las oportunidades para poner fin a su execrable actividad ha sido la propia organización terrorista -abandonando y despreciando los acuerdos de Lizarra-Garazi o de Loiola o no sabiendo interpretar el claro mensaje que le hacía llegar la sociedad vasca-, esta actuación policial contra personas que trataban de contribuir al desarme de ETA es un indicador de la escasa disposición del Gobierno de Rajoy a un diálogo en torno a un tema de capital importancia para Euskadi. Es incomprensible que en esta materia, vital para nuestro futuro de convivencia, no haya sido posible arbitrar una estrategia y actuación compartida.

Lamentablemente, la única relación que ha existido entre ambos Gobiernos en el último “lustro glacial” ha sido la que se ha producido a través de los Tribunales. En mi opinión esta es la peor manera de tratar de resolver los conflictos de naturaleza política. En este terreno hemos querido denunciar el interesado intento de influencia del Gobierno Español a través de las herramientas con las que ido dotando al Tribunal Constitucional.  Es algo inaceptable y por ello hemos plantado la necesidad de revertir la última reforma del Tribunal Constitucional, eliminando las medidas punitivas establecidas en caso de incumplimiento de determinadas leyes y, por supuesto, el recurso previo de inconstitucionalidad.

Aunque las formaciones nacionalistas seamos “minorías en el Estado”, representamos el sentir mayoritario en nuestros respectivos ámbitos territoriales

No tiene sentido amenazar y pretender castigar a las realidades nacionales como Cataluña o Euskadi. El Gobierno Central tiene que entender que aunque las formaciones nacionalistas seamos “minorías en el Estado”, representamos el sentir mayoritario en nuestros respectivos ámbitos territoriales. Vivimos en un Estado plurinacional en el que las realidades nacionales diferenciadas son una evidencia  y se está demostrando que la vía de la judicialización de la política solo está sirviendo para acrecentar la distancia y el enfrentamiento.

Hay quien tilda nuestra posición acerca de la Conferencia de Presidentes como  un ‘farol’ propio de una partida de cartas. Hay quien desprecia nuestras demandas hablando despectivamente de ‘intercambios de cromos’. Ni una cosa ni otra, el Partido Nacionalista Vasco habla con transparencia y claridad: agenda vasca, ámbito institucional, Estatuto de Autonomía de Gernika, Autogobierno,  reconocimiento de la realidad nacional de Euskadi y bilateralidad con garantías. Esta es nuestra carta de presentación para jugar una partida de igual a igual.


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