Seguimos tocando

El último ridículo de Ferrari

Sumido en una decadencia tecnológica profunda desde hace ya demasiados años, el departamento de Fórmula 1 de Ferrari araña el prestigio de la marca un poco más cada curso. Lo fundamental es su incapacidad para fabricar un coche competitivo frente a un advenedizo recién llegado como Red Bull, pero esperpentos como el vivido tras el GP de Brasil tampoco ayudan.

La F1 es un deporte donde compiten por igual hombres y máquinas. Si las empresas fabricantes de coches invierten una millonada en hacer correr a dos bólidos por los circuitos de medio mundo es por vender prestigio y aprovechar los avances que implantan en sus prototipos para aplicarlos luego a los vehículos de serie. En el caso de Ferrari, además, la victoria es una obligación permanente.

Que Fernando Alonso, su piloto principal, se presente una y otra vez ante la prensa como el mejor de la parrilla –lo es- pese a Ferrari se puede entender porque, al fin y al cabo, está ponderando y vendiendo su talento personal. Pero que una escudería por la que han pasado casi todos los mitos históricos de la F1 tenga que parapetarse tras las espaldas de un asturiano menudo y orgulloso no se entiende.

Y, claro, a cambio de llevar sobre sus hombros el pesado legado del Cavallino, Alonso le exigió a Ferrari que fuese más allá de lo prudente en los juegos políticos de despacho. Se sintió con peso moral suficiente para insinuar en Twitter la ilegalidad del tercer título mundial de Vettel y arrastró al equipo italiano a una maniobra que ha escandalizado a buena parte del paddock y del entorno internacional de la F1.

Y no contentos con intentar ganar el Mundial a golpe de correspondencia con la FIA, cuando esta les ordena que dejen de enredar, van y echan toda la culpa de la famosa carta de petición de aclaraciones ¡a los aficionados de Ferrari! Es decir, primero calientan a los tifossi vía redes sociales, estos se encienden y al final, cuando no hay nada que rascar más que otro bochorno, Ferrari y Alonso urden al unísono un discurso en el que señalan como instigadores de todo el asunto a los seguidores ferraristas.

Ya pueden afilar el lápiz de diseño en Maranello y dibujar de una vez una máquina acorde con el escudo. El negro Cavallino que lo preside está cansado y no merece que le hagan quedar de nuevo en rídiculo.  


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba