Seguimos tocando

Un corazón tendido al sol

“Pude pegarme un tiro o mirar al cielo y crecer. Elegí lo segundo”. Descubrí al verdadero Manuel Preciado hace tres años, cuando leí tan espeluznante frase en una entrevista publicada en El Mundo. Como no se daban más detalles, la zozobra me empujó a rastrear el origen de tanta y tan bien llevada desesperanza. Cuando supe que en dos años (2002 y 2004) había enterrado a su mujer y a un hijo se me nublaron todos los argumentos de análisis futbolístico. Caí rendido ante la persona y tardé en ver de nuevo al entrenador.

En cada carantoña a sus jugadores, tras los habituales guiños de ojo a las cámaras, en las risotadas o bajo su desusado y alegre bigote sólo veía un corazón doliente y hecho añicos. Un alma rescatada del tormento gracias al fútbol. Un hombre con fuerza suficiente para luchar con la vida y contra los rivales que cercaban al Sporting año tras año en el borde del abismo de la clasificación.

“Aunque soy un pobre diablo sé dos o tres cosas nada más sé con quién no debo andar también se guardar fidelidad sé quien son amigos de verdad sé bien donde están nunca piden nada y siempre dan”

Asimilada la condición titánica del cántabro, hubo que digerir los incomprensibles arcanos del fútbol que llevan a un club, a una ciudad, a dudar del héroe al que idolatran y al que hoy lloran sin consuelo. Porque el Sporting y Gijón han perdido al entrenador más carismático de su historia.

Sin querer, Víctor Manuel, cantautor asturiano y esportinguista confeso, escribió hace 33 años una canción para Preciado: 

“Dejo sangre en el papel y todo lo que escribo al día siguiente rompería si no fuera porque creo en ti A pesar de todo tú me haces vivir me haces escribir dejando el rastro de mi alma y cada verso es un girón de piel Soy un corazón tendido al sol”. 

Para Manolo, un corazón tendido al sol que ayer dejó de latir.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba