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Marussia y la FIA callan; María da la cara

En el deporte que prima la velocidad por encima de todas las cosas, han pasado más tres meses desde el grave accidente de María de Villota (32 años) y la Federación Internacional de Automovilismo no ha desvelado nada acerca de la supuesta investigación abierta a raíz del percance. Planean dudas fundadas respecto a las condiciones de seguridad en las que se desarrolló el entrenamiento organizado por Marussia, pero desde entonces un extraño manto de silencio envuelve al suceso.

A primera hora de la mañana del pasado 3 de julio, el bólido que conducía la española chocó al final de su primera vuelta de instalación contra la rampa elevadora de un camión de apoyo de Marussia. El impacto afectó especialmente a De Villota en la cabeza. Fue atendida en el lugar por el personal sanitario del servicio de ambulancias de East Anglia, sureste de Inglaterra, y llevada después a un hospital cercano. Tras varias operaciones, María fue repatriada a España el 21 de julio y después de permanecer cinco días en el madrileño hospital de La Paz, le dieron el alta médica.

Mientras María de Villota se recuperaba, las únicas versiones -sin soporte documental alguno- del accidente apuntaban siempre en dirección a un fallo de la piloto. Con el regusto machista imperante en todos los deportes de motor y alentado por un sibilino comunicado de Marussia, lo que ha flotado en el ambiente durante estos tres meses es la falsa creencia de que la española fue víctima de su inexperiencia. Algo insostenible si se tiene en cuenta la trayectoria profesional de María, tanto en competición como en su trabajo diario como profesora de la Escuela de pilotaje creada por su padre, el expiloto de F1 Emilio de Villota.

A esa sensación de desamparo contribuyó de forma especial la escudería rusa, pues una vez emitida la citada nota en la que se autoabsolvía de cualquier responsabilidad no ha vuelto a acordarse de María. Ni siquiera tuvo el detalle de mencionar a la madrileña cuando el pasado 20 de septiembre anunció el nombre de su sustituto como piloto reserva y probador: el joven británico (21 años) Max Chilton.

De Villota ha recibido más muestra públicas de cariño por parte del resto de la parrilla, con lógica y especial mención para los representantes de la colonia española del paddock, tanto los dos pilotos, Fernando Alonso y Pedro de la Rosa, como el equipo, HRT, pilotos reservas, mecánicos, ingenieros Federación Española de Automovilismo y demás. Con mayor o menor énfasis, todos han estado pendientes de su recuperación. Desde luego, todos mucho más cerca de María que Marussia y la FIA.


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