Rumbo norte

Test de estrés: tres riesgos

El ejercicio con objetivo de aportar transparencia e insuflar confianza que ha supuesto el último test de estrés a la banca europea y española ha sido recibido con satisfacción por parte de las autoridades y por un buen número de analistas. Por otro lado el escepticismo lógico derivado del inmenso fiasco que han sido algunos de los ejercicios de test de estrés de años anteriores ha sido paliado mediante dos argumentos principales. Uno, concreto, es que la metodología y trabajos realizados han sido pulidos con objeto de que entre otras muchas cosas por ejemplo la revisión de la calidad de los activos (AQR) sea más meticulosa y fiable.  Otro, genérico y voluntarista, es que tras los fracasos anteriores el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (ABE) ya se habrán preocupado de que tanto el análisis realizado como el escenario adverso planteado sean fiables y realistas.

Pues bien sobre el escenario adverso - al final elemento fundamental en todos estos test de estrés, ya que justamente el ejercicio busca calcular el impacto negativo de un escenario macro adverso en el capital y las cuentas de las entidades bancarias - les voy a señalar tres elementos en mi opinión fundamentales y que realmente o no se han considerado o se han minimizado:

1-    El escenario adverso macro se caracteriza por una recesión dentro del periodo 2014-2016 y se le da una probabilidad muy baja de suceder pero, ¿es realmente así?  Para el caso español por ejemplo se plantea una contracción muy ligera en 2014 del 0,3% (que parece claro que no va a producirse a pesar de la previsible debilidad los dos últimos trimestres), del 1% en 2015 y una vuelta a una imperceptible expansión del 0,1% en 2016. Para el conjunto del resto de la zona euro el escenario es muy similar, ligeramente peor de hecho.  La pregunta verdaderamente relevante es si ese escenario es realmente muy improbable y si incluso puede ser peor.  No existen bolas de cristal pero lo que sí podemos hacer es mirar a las series históricas de PIB que ya son lo suficientemente largas en las economías capitalistas occidentales. Estas series ponen de relieve además un hecho indudable y es que las economías capitalistas son cíclicas y alternan expansiones y contracciones con una duración media e intensidad bastante constantes y regulares. Pues bien, según estos datos, una recesión de aquí a finales de 2016 no sólo no es altamente improbable sino lo contrario, tiene una probabilidad razonable de acontecer.  Si además añadimos que parece que nos encontramos en un largo periodo de bajo y volátil crecimiento en las economías occidentales (y esto desde luego ya entra en el terreno de la opinión) la frecuencia de las recesiones podría ser mayor que la su ritmo histórico. Y ¿en cuanto a la intensidad de la recesión? Pues de nuevo la asunción no es nada especialmente improbable ya que la contracción media en las economías capitalistas occidentales como las europeas suele moverse (de máximo a mínimo) entre el 1% y el 2%, totalmente en línea con lo planteado por las autoridades europeas aunque sí hay que señalar que suelen ser más cortas.

2-    ¿Dónde está la posibilidad de deflación?  Sorprendentemente el escenario de deflación ni se plantea a pesar de que el propio BCE ha venido bajando sus propias previsiones de inflación para muchas economías europeas incluyendo la española hasta niveles históricamente bajos.  Si nos atenemos a los niveles de inflación que los mercados están descontando a través del mercado de bonos por ejemplo o los propios niveles de inflación publicados por Eurostat muy recientemente, en la práctica, ya existirían bastantes países, incluyendo España, que habrían entrado en deflación.  Pero es que además se observa una contradicción en los datos del propio BCE ya que para 2014 en su escenario adverso de los test de estrés predice una inflación del 1% cuando en su última previsión de septiembre calcula un 0,6% (ver gráficos)

No voy a entrar en las implicaciones de un escenario deflacionista en España o en otros países europeos pero desde luego para el sector bancario pondría una enorme presión en sus ya menguantes márgenes.  Por tanto, el impacto en los beneficios de un escenario adverso de inflación podría estar seriamente subestimado.

GRÁFICO: Estimaciones de inflación del BCE (izquierda) y asunciones de inflación para el escenario adverso de los test de estrés (derecha)

3-    Los fuertes beneficios obtenidos por operaciones financieras (fundamentalmente compra venta de deuda española) difícilmente se mantendrán en los próximos años.  Estos intereses han supuesto porcentajes muy elevados en bastantes entidades en los dos últimos años tanto de sus ingresos totales por intereses como de sus márgenes  brutos y de sus beneficios netos.  En buena medida han sido decisivos a la hora de salvar las cuentas de bastantes entidades durante todos estos trimestres pasados. Les proporciono un enlace a un artículo interesante del profesor Joaquín Maudos, uno de los mayores expertos en el sector bancario español, que ponen de relieve no sólo la importancia de estos ingresos atípicamente elevados que se agotan sino de las dificultades que se van a encontrar las entidades para obtener beneficios suficientemente holgados en los próximos años. 

De nuevo los test de estrés no han incorporado estas dinámicas observadas en las cuentas de resultados de los bancos por no mencionar el hecho de que los enormes stocks de deuda pública acumulados en los balances de las entidades de países europeos periféricos como España fueron finalmente no tomados en cuenta a la hora de establecer los requerimientos de capital.  Es evidente que la calidad y el riesgo de la deuda pública alemana no son los mismos que los de la española y las entidades financieras nacionales tendrían en estos momentos alrededor del 10% de sus activos totales en deuda española.  Ello podría conducir a un impacto altamente negativo si los diferenciales y precios revertieran en algún momento el excelente desempeño de los dos últimos años.

En conclusión aunque el test de estrés realizado este mes es un ejercicio de transparencia plausible minimiza o no considera factores muy importantes que pueden tener una influencia decisiva en el desempeño futuro y las necesidades de capital de las entidades bancarias españolas y europeas. 


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