Rumbo norte

Go global

Los españoles tradicionalmente han confiado sus ahorros mayoritariamente a las entidades bancarias a través de depósitos o cuentas a plazo a cambio de las cuales reciben unos intereses periódicos. Este modelo de comportamiento tan arraigado en España difiere radicalmente de lo que acontece en Estados Unidos o en los principales países europeos donde los ahorradores invierten en otro tipo de activos financieros sean estos bonos, acciones, fondos de inversión, fondos de pensiones, cuentas de ahorro formadas por todos estos activos u otros. Desde la perspectiva de estos países más desarrollados en el mundo del ahorro y la inversión, entre otras cosas porque han disfrutado de una riqueza financiera más elevada y sobre todo desde hace muchos más años, la “opción” española les parece cuanto menos curiosa y criticable.

Un depósito bancario es en realidad como invertir en un solo bono

Efectivamente un depósito bancario no es realidad otra cosa que una especie de bono a corto plazo donde los intereses devengados son cupones que el emisor (en este caso el banco) paga al tenedor del depósito por prestarle su dinero. Así el ahorrador que está prestando la mayor parte de su dinero a una o varias entidades bancarias a cambio de unos intereses o “cupones” determinados está corriendo varios riesgos. El primero es el riesgo de crédito que se concreta en que el emisor entre en dificultades financieras y no sea capaz de repagarle en las condiciones estipuladas los intereses o parte del principal al depositante. Aunque haya una especie de seguro de hasta 100.000 euros hemos visto desgraciadamente como no pocos ahorradores han sufrido este riesgo. El segundo es de diversificación. Resulta que estamos poniendo todos los huevos en un sector y país, tan nicho en el contexto de los activos mundiales, como es el del sector bancario español. Si hay problemas con el sector bancario en general o problemas con España sufriremos las potenciales turbulencias de estos y sus consecuencias si finalmente se materializan. Tendría mucho más sentido si uno busca una renta regular tener una cartera de bonos ampliamente diversificada por sectores y países donde el rendimiento o cupón medio esté en línea con el de un depósito bancario a plazo. Incluso puede aumentar esa rentabilidad esperada sin asumir mayores riesgos. Unas simples matemáticas nos revelan que en una cartera con por ejemplo cien líneas (bonos diferentes) el impacto de tener algún tipo de problema con uno de ellos no causará mayores problemas en el rendimiento de la cartera.

El problema del localismo y la concentración de las inversiones con todos sus riesgos además no afectan sólo al cliente de depósitos bancarios que se supone suelen ser personas de rentas y patrimonios medios sino que en los elevados patrimonios hoy en día en España increíblemente también se reproducen, sólo que a mayor escala. Así, es lo habitual encontrar carteras o vehículos como fondos o Sicavs donde estas personas y familias tienen concentrado su patrimonio en unas pocas acciones o bonos de compañías españolas o en otras ocasiones aunque más diversificado en cuanto a su número casi todo está asignado a bolsa o deuda nacional o a lo sumo europea.

La concentración de las inversiones en España no es deseable

En una sociedad como la actual donde casi todo lo que consumimos sean productos o servicios o nuestra propio desarrollo vital o de nuestras familias es global resulta que a la hora de invertir concentramos nuestros ahorros en un pequeño nicho de mercado con todos los riesgos ya descritos. Además, aunque esto ya entra en el terreno de lo opinable, desde un punto de vista global no parece que estructuralmente España sea uno de los activos que a medio plazo tendrán un desempeño especialmente destacado. Si uno analiza la composición de las compañías y sectores en que operan de índices como el IBEX 35 u observa el nivel de bajísimos tipos de interés en todos sus plazos incluyendo los largos (y que no nos engañemos son el reflejo de un desempeño económico estructuralmente y tendencialmente muy débil, más allá de que cíclicamente a corto plazo en estos momentos sea positivo) difícilmente se puede llegar a la conclusión que una sobreexposición a España, más allá del pequeño peso que representa en los índices de renta variable y renta fija mundiales, sea deseable.

Por si todo esto no fuera poco resulta que hoy en día la accesibilidad a activos de todo el mundo nunca ha sido tan sencilla y eficiente aunque todavía sea mejorable debido a las rigideces y conflictos de interés que atenazan al sector financiero nacional. En el mundo de los fondos de inversión internacionales por ejemplo existen potencialmente más de tres mil fondos con todo tipo de estrategias, clases de activo y exposiciones geográficas. Una gran diversificación global en productos de calidad y a costes ajustados conduce en plazos medios y largos a carteras con rentabilidades superiores y más estables por cada unidad de riesgo asumido. Por todo ello mi recomendación es que España puede ser un excelente país para vivir o no (es cuestión de opiniones y situaciones personales) pero a la hora de cuidar de sus ahorros e inversiones, como ya hacen en otros órdenes de la vida, be global!


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