Res Pública

Podemos: primero el poder, luego ¿veremos?

El dictamen pedido por Podemos a dos profesores de economía sobre la situación económica de España y las medidas para intentar cambiarla entra dentro de la más absoluta normalidad cuando se quiere hacer frente a un problema. Antes se elaboraban Libros Blancos o se diseñaban planes económicos o financieros, como hizo el franquismo en la década de los años 60, y después se ha pasado al expediente de los informes periódicos de grandes organismos internacionales, tipo FMI, e importantes grupos financieros. Prácticamente nadie se aventura a proponer algo, sin contar con el informe de turno. Por supuesto, los hay para todos los gustos, empezando por el gusto del que los encarga – ya se sabe “pagando San Pedro canta”-. O sea, que los jefes de Podemos no han hecho nada que se salga del carril al que estamos acostumbrados, aunque bien es verdad que las circunstancias les han obligado a actuar deprisa y corriendo, visto el grado de descomposición del régimen político y el aumento de sus posibilidades electorales. Por la cuenta que les trae tendrán que elaborar un programa practicable para no quedarse en el veremos o en la pura impotencia si conquistan el gobierno central, porque ni se imaginan lo que se van a encontrar.

Probablemente, los directivos de Podemos no pensaban en la primavera pasada el eco que iban a tener con su propuesta de desalojar del poder a lo que denominan la casta

Un informe para cavilar y debatir sobre España

Probablemente, los directivos de Podemos, a pesar de ser expertos en comunicación y en ciencias sociales, no pensaban en la primavera pasada el eco que iban a tener con su propuesta de desalojar del poder a lo que denominan la casta. No debieron calcular la dimensión del desvalimiento y del hartazgo de la sociedad española y ahora que partes significativas de esa sociedad parecen apoyarlos para ese objetivo se encuentran necesitados de hilvanar un proyecto compuesto por información veraz de la situación del país y algunas medidas inmediatas para afrontar los primeros meses de gobierno. ¡Casi nada! Con la economía y las finanzas maltrechas y con la sociedad desvertebrada y poco informada, sin contar con la disgregación del poder público en España.

En el ambiente enrarecido de la política nacional toma fuerza la hipótesis gubernamental de Podemos y eso es lo que desata toda clase de especulaciones y de controversias sobre el documento, porque sus contenidos se separan de los dogmas existentes y expresan dudas fundadas sobre la superación de los males nacionales con el mantenimiento de los esquemas vigentes. Se habla en él, y no sin fundamento, de un horizonte largo, 15/20 años de alto paro y pesadas deudas, si no se cambia el rumbo. En realidad, el dictamen supone una advertencia seria y descarnada, que es tan válida para Podemos como para el que se atreva de verdad a sacar a España de su postración.

El enfermo está mal y las medicinas aplicadas, de motu proprio o por indicación exterior, no surten efecto. Bueno, si surten, vamos de mal en peor, por lo menos la gran mayoría de la población, en la que la parte del león se la llevan las clases medias. Y eso significa que, en un sistema basado en el sufragio universal, hay que ofrecer a los votantes un cambio, aunque sea arriesgado, para frenar la descomposición y evitar la revuelta social, ahora contenida en parte por la expectativa de Podemos. Este partido recién creado tiene la necesidad, como todos los demás, de conseguir el poder sin engañar sobre el estado real de la nación española y, a partir de ahí, presentar sus planes de estabilización económica y de reestructuración de deudas a los españoles y a las autoridades europeas, con el fin de pedir los apoyos de unos y otros a los mismos. Para Podemos es vital acertar, los demás verán; mal harán si se conforman con criticar a los recién llegados sin decir qué piensan hacer ellos, porque lo que está fuera de duda es nuestra penosa realidad de la que han sido en gran parte responsables.

Aunque el documento, por su naturaleza económica, no lo contempla, no puede obviarse el marco constitucional

Sin el Estado centralizado y la banca pública cualquier plan será papel mojado

Aunque el documento, por su naturaleza económica, no lo contempla, no puede obviarse el marco constitucional, porque si se quiere recuperar el Estado para ponerlo al servicio del país habría que explicitar el propósito de acabar con el modelo territorial actual, volviendo al centralismo, ya que con éste Estado de las satrapías, olvídense del cambio tanto si son los de Podemos como otros que se sumen a él. En mi opinión, ese es el candado importante del 78, ya que sin un poder central fuerte el Gobierno más ilustre y los proyectos más beneméritos serían anegados por la realidad. A este propósito, téngase en cuenta que alrededor de un 30% de españoles, según las encuestas, es partidario de esa revisión, y no me cabe duda de que, si se explican sus consecuencias benefactoras, sería fácil conseguir más apoyos. Por eso, me extraña que los hombres de Podemos parezcan inclinados a continuar con las inercias centrífugas, cuyos resultados están a la vista.

El dictamen no habla del derecho al crédito, que es una majadería, se refiere al servicio público del crédito, que es algo muy distinto y que es lo que justifica la hiperregulación de la actividad crediticia en casi todos los países. Son las autoridades las que deciden quién y cómo ha de desarrollar esa actividad, principio que forma parte esencial de la recién creada Unión Bancaria Europea. A partir de ahí, es plausible el propósito de recuperar la banca pública, que en España podría instrumentarse si el Estado se decidiera a ejercer sus derechos de propiedad en las entidades nacionalizadas, estableciendo su gestión profesional al servicio de los planes de recuperación de la economía nacional. Si a ello se uniese la dinamización tanto de la ingente cartera de activos inmobiliarios de la SAREB como de las participaciones industriales de las entidades nacionalizadas, cualquier gobierno, sea o no de Podemos, tendría tareas sobradas para construir el horizonte de crecimiento y estabilidad que tanto se desea. Probablemente, los acreedores de España, serían los primeros en apoyar iniciativas constructivas que alejen el fantasma real del impago de la deuda, porque, si seguimos en el plan actual, llegará y, como siempre, en las peores condiciones.

En el plano fiscal, que también es objeto del informe, creo que lo más sensato, y a ello apuntan los autores, es conseguir que las normas existentes se cumplan

Fiscalidad realista, inspección de trabajo y ayuda a las familias

En el plano fiscal, que también es objeto del informe, creo que lo más sensato, y a ello apuntan los autores, es conseguir que las normas existentes se cumplan y no queden desnaturalizadas en el ámbito societario con agravio evidente para la inmensa masa de contribuyentes del IRPF. No haría falta mucho más, quizá alguna leva fiscal puntual en sectores de riqueza que se supone conocidos de la hacienda española; y convendría rechazar de plano cualquier carga adicional en las cotizaciones sociales para volcar el esfuerzo en el control y saneamiento de los famosos módulos que, al decir de los expertos de Hacienda, son un verdadero agujero negro de la recaudación. Por otra parte, si la inspección de trabajo se dedicara a perseguir los fraudes notorios en materia de horas extras y de otras irregularidades nacidas de la contratación a tiempo parcial, todos ganaríamos, empezando por las arcas de la Seguridad Social. Subir impuestos a las depauperadas clases medias, sin intentar que se cumpla lo existente, saneando lo irregular, puede convertirse en la tumba de cualquier proyecto de gobierno y en la ruina definitiva de la estabilización económica. Digo esto porque sin contar con las clases medias y las familias españolas, las grandes olvidadas, la desestabilización política y social estaría servida.

Cambiar el euro y el proyecto europeo

Dicen los autores del dictamen que con el diseño actual del euro el cambio es imposible. Yo añado que también con las políticas de la UE. Pero, ¿se trata de cambiar o no?, porque no olvidemos que tanto la Unión Europea como la Unión Monetaria, a causa de sus errores y mistificaciones, se encuentran ante el dilema de cambiar o perecer y que aquellos países que impulsen los cambios con proyectos nuevos y democráticos prestarán un servicio inestimable al proyecto europeo, que es lo que interesa, porque ¿alguien puede creer que la Unión Europea actual puede permanecer inalterada en medio del estancamiento económico y la regresión social?

Se supone que Podemos aprovechará al máximo la información y las advertencias incluidas en el dictamen. También las críticas al mismo. Tienen a su favor que lo de enfrente es conocido, igual que sus resultados. Por eso, si consiguieran estructurar un programa sencillo y ambicioso, de cambio genuino y democrático, podrían levantar grandes apoyos para la reconstrucción de España, porque para seguir en lo conocido, sobra Podemos. Ya tenemos un elenco suficiente de actores “veteranos”. Lo que pasa es que la obra está terminando y queda por saber si lo hará como el rosario de la aurora o con el inicio de un camino apoyado por las mejores energías españolas. Veremos.


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