Res Pública

Movimiento en el centro derecha español

Foto EFE.

El desasosiego producido en amplios segmentos del centro derecha a causa del fiasco del PP y el nacimiento de una opción de izquierda que aspira al liderazgo de la misma, visto el agudo declive del PSOE, parece que ha provocado un movimiento urgente para que Ciudadanos, que tenía su base en Cataluña, se incorpore a la política nacional y ofrezca su proyecto a un gran número de electores que tienen profundas dudas para seguir votando al Partido Popular, pero que tienen aversión a cruzar la frontera entre el centro y la izquierda. Creo que esa puede ser parte de la explicación de que en las encuestas de estos días Ciudadanos despegue a nivel nacional como fuerza emergente y novedosa, alejada de la decadente derecha oficial que se ha mostrado incapaz de promover el cambio para el que recibió en noviembre de 2011 el apoyo abrumador de millones de españoles. Si esto se confirmase, el desequilibrio político al que me he referido en otras ocasiones quedaría corregido en provecho del buen gobierno para España.

Sistema político discutido y sujeto a revisión

Durante los años lúgubres de la crisis española han ido quedando al descubierto los males estructurales del sistema político y económico imperante, que ahora se encuentra muy discutido por tirios y troyanos. Realmente son pocos los que apuestan por el inmovilismo del que hacen gala los dirigentes del PP ante una realidad política y social como la que se vive en España. Y no me refiero a su rechazo al cambio constitucional que, aunque necesario, no es el bálsamo de Fierabrás, sino a la ejecución y al propósito de mantenimiento de políticas generales que reportan pobres resultados para salir del inmenso agujero creado por las políticas que las precedieron desde mediados de los años 90.

El discurso oficial se sigue sustentando en la idea de que lo acontecido ha sido causado por circunstancias externas y “lo nuestro” no requiere revisión ni el alumbramiento de proyectos nuevos o diferentes

Conviene insistir que casi nada ha sucedido por casualidad, al fin y al cabo los movimientos de la economía y de la política se originan por decisiones de los dirigentes, quiero decir que no caen del cielo, y parece evidente que a ellos corresponde corregir sus efectos perniciosos, aunque la autocrítica brilla por su ausencia, aprovechando que no es exigida con el grado que sería deseable. Ello denota indulgencia o puro descreimiento que, en cualquier caso, deberían ser valorados para enmendar el rumbo. Sin embargo, el discurso oficial se sigue sustentando en la idea de que lo acontecido ha sido causado por circunstancias externas y “lo nuestro” no requiere revisión ni el alumbramiento de proyectos nuevos o diferentes.

La percepción de tales actitudes es la que produce la desafección, no exenta de hostilidad, que se manifiesta una y otra vez en los estudios sociológicos. En ellos, aparte de las opiniones políticas, se observan el hartazgo y la desesperanza de una sociedad que tradicionalmente ha depositado mucha fe en los que mandan y se ha preocupado menos de sus responsabilidades e iniciativas individuales. Es posible que, a partir de ahora, la conciencia ciudadana, entendida en términos de exigencia y de acción personal, se acreciente, pero siempre será necesario el impulso en esa dirección para lograr que las personas cuenten a la hora de enfrentar los problemas colectivos del país. Para eso, los partidos y organizaciones políticas que son los llamados a encauzar las demandas de la sociedad deben asumir su papel capital en un momento penoso y decisivo de España. En este sentido, si los partidos tradicionales se muestran incapaces de ello, en gran medida por no reconocer sus errores, llegarán otros dispuestos a la tarea.

Los vacíos políticos se van cubriendo

Pues bien, en la España del nunca pasa nada estamos asistiendo a la aparición de fuerzas nuevas que aspiran a cubrir los vacíos políticos creados por la crisis española. Vacíos políticos que son consecuencia de los males económicos y de los desastres que han llevado aparejados. Aunque la quiebra del actual sistema de partidos todavía no es evidente, se antoja cercana, entre otras cosas porque los afectados por la misma no parecen demasiado preocupados por corregir sus errores. Y era de prever que el fenómeno no se iba a circunscribir a la izquierda o el centro izquierda, también los predios del centro derecha se verán afectados. En su día, pareció que ese papel lo iba a desempeñar UPyD, pero su ejecutoria les ha situado como un apéndice de lo existente y, aparentemente, les ha cegado sus posibilidades de conseguirlo en el futuro. Una expectativa marchitada que ha servido de base para el salto de Ciudadanos a la política nacional española, tras su discreta experiencia en Cataluña.

En estos meses de agitación electoral cada cual deberá afinar sus mensajes; los del poder son conocidos y probablemente se agudizarán con la apelación al miedo, el manido yo o el caos. Por eso, los verdaderamente importantes serán los mensajes de los partidos que emergen para lograr un lugar significado al sol de la política nacional, como es el caso de Podemos en el centro izquierda y que pudiera ser el de Ciudadanos como su equivalente en el centro derecha. Si ambas organizaciones acertaran a la hora de captar los aires de cambio que se respiran en la sociedad y formulan propuestas en consonancia con ellos podrían conseguir una relevancia decisiva en las próximas Cortes Generales. Por el contrario, si se limitan a transitar sobre la espuma del descontento sin mas pretensión que sustituir a los políticos actuales por otros, manteniendo incólume el sistema feudal y partitocrático, se convertirán en meras piedras molestas en los todavía anchos zapatos de los partidos dinásticos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba