Res Pública

Grecia y la interinidad española

Desde enero de este año la Unión Monetaria Europea tiene como asunto prioritario el caso de Grecia. Allí cambió el gobierno y los nuevos gobernantes pretenden cambiar el marco en el que se venían desarrollando las políticas derivadas de los rescates financieros de aquel país, iniciados en la primavera de 2010. En los meses transcurridos las noticias de la negociación se parecen a una montaña rusa o ducha escocesa, según se prefiera, porque la devastación griega es de tal naturaleza que no hay forma de encubrirla: su deuda es impagable y el Estado griego es un armazón cuarteado sin apenas capacidad para generar recursos e impulsar el crecimiento de la economía. Aquello es el ejemplo de la pescadilla que se muerde la colay la demostración de los errores mayúsculos de las mal llamadas políticas de rescate. No creo que haya que insistir sobre esa realidad que, a mi juicio, debería servir para cambiar el paso en las instituciones europeas y en los gobiernos endeudados con economías recesivas o debilitadas, como es el caso de España. Otro asunto que está en la agenda europea, aunque se pretenda hacer creer que se encuentra en vías de arreglo. Se pretende, aunque las dudas sobre ello aumentan por la interinidad abierta en la gobernación del país a raíz de las elecciones del 24 de mayo.

Las políticas de rescate financiero practicadas con diferentes países estaban centradas en el pago de la deuda y no concedían espacio alguno a la viabilidad social y económica de las naciones deudoras

Demasiados esfuerzos para tantos fracasos

Las políticas de rescate financiero practicadas con diferentes países estaban centradas en el pago de la deuda y no concedían espacio alguno a la viabilidad social y económica de las naciones deudoras. No existían proyectos de reconstrucción ni de promoción del tejido productivo, que pudieran garantizar el pago ordenado de los créditos y el crecimiento económico con unas condiciones de vida dignas para los ciudadanos. Si se hace un repaso de las realidades de Grecia, Portugal, Irlanda y la propia España, las circunstancias generales en materia económica y social son bastante mediocres y en algún caso, como el de Grecia, dramáticas. Y ello tiene consecuencias políticas si no se logra el cambio de rumbo en un plazo razonable. Eso es lo que pasó en Grecia a primeros de este año y está empezando a suceder en España, porque los pueblos aguantan hasta que se hartan de hacerlo.

En la historia tenemos ejemplos de reacciones populares para todos los gustos y Europa está llena de ellos. Lo positivo del momento actual es que la rebeldía o la insatisfacción se van encauzando en el marco democrático con el uso del sufragio universal. Por eso, creo que a todos conviene que siga siendo así y evitar que el marco actual pueda convertirse en un corsé para las aspiraciones de cambio de un estado de cosas que produce disfunciones de todo orden. Porque la realidad acredita que ese marco no es el instrumento adecuado para corregir los daños causados por las políticas expansivas del crédito de los primeros años del siglo XXI y las que les han seguido después del estallido financiero del otoño de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Concretamente, en la Europa comunitaria llevamos siete años inmersos en una burbuja de deuda que no para de engordar, que tiene prisioneros a los gobiernos y a los responsables de las instituciones monetarias. Hasta ahora, no han sido capaces de domeñar el problema y Grecia es el caso paradigmático: más deuda, más paro y mayores desequilibrios sociales.

En cinco años la troika, ahora transformada en las instituciones, no ha acertado en nada, y eso que medios no le han faltado para atender los problemas de una economía que representa poco más del 2% de la Unión Monetaria. Cualquiera se puede imaginar lo que sucedería con una economía como la nuestra, cinco veces mayor, también lastrada por la deuda y el paro. El experimento ha fallado en todos los frentes y causa un hondo temor seguir oyendo a los patrocinadores del mismo que hay que perseverar en el error, sin importarles las consecuencias, que no son sólo económicas.

Apretarle las tuercas a Grecia para provocar su salida del euro sería un disparate mayor que el que se produjo con la quiebra de Lehman Brothers

Aprender la lección para promover cambios

En este sentido, el caso de Grecia es desesperado: tanto las instituciones comunitarias como el propio gobierno griego tendrán que apañarse para encubrirlo, mientras encuentran alguna medicina para reconstruir en serio al país. Eso explica la última reunión en Berlín de los mandamases europeos para buscar el apaño. Desde luego, apretarle las tuercas a Grecia para provocar su salida del euro sería un disparate mayor que el que se produjo con la quiebra de Lehman Brothers, porque no comparto la opinión de los que sostienen que la Unión Monetaria esta vacunada ante esa eventualidad. Eso sería cierto si los problemas de deuda y de crecimiento estuvieran resueltos, pero no es así ni lo va a ser en unos años. En España lo sabemos y a todas luces nos interesa que lo de Grecia no vaya a mayores, pero sí se debe tomar nota de lo que ocurre para defender correcciones en las políticas practicadas, con el fin de no meternos en un callejón sin salida como en el que se encuentran los helenos.

Los gobiernos españoles, primero el del PSOE en mayo de 2010, seguido por el del PP en noviembre de 2011, asumieron sin chistar las políticas de rescate, cuyas consecuencias están a la vista y son, en gran medida, las razones de los descalabros sufridos por ambos. El PSOE dice que su proyecto es el de la socialdemocracia, cuyas banderas fueron arriadas después de Maastricht en 1992. Por su parte, el PP, por boca de su presidente, no quiere oír hablar de cambios en esa materia. Ante eso, la pregunta es si el Partido Socialista, ahora socialdemócrata confeso, estaría en condiciones de convencer al PP para cambiar las prioridades y, de común acuerdo, llevar a las instituciones europeas los cambios adecuados, junto con los proyectos de modificación de nuestro Estado hipertrofiado y mal administrado, aunque eso no parece interesar ni a estos partidos ni a los nuevos. De la respuesta a esa pregunta, deduciremos si hay propósito de enmienda o si la interinidad que nos preocupa y preocupa allende nuestras fronteras continuará.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba