Res Pública

Ciudadanos, el cirineo esperado

Los cambios en el sistema de partidos tradicional parece que se van definiendo, aunque todavía no llegan a significar la quiebra aguda del bipartidismo: de momento los viejos partidos, PP y PSOE, todavía aspiran a capitanear en compañía de otros los nuevos parlamentos o consistorios, con la vista puesta en las Cortes Generales de dentro de unos meses. Estaríamos, pues, ante una decadencia controlada del sistema, porque ninguna fuerza política parece decidida y capaz para apuntillarlo en plazo inmediato. En este sentido, lo de Podemos tiene todas las trazas de haber sido un fuego fatuo al que los demás rehúyen, unos por el qué dirán y otros para mantener sus posiciones en el arco político. Y esa circunstancia, cada vez más clara, concede a Ciudadanos, como opción de urgencia nacida en el centro derecha, la luz propia para convertirse en el cirineo, emulando al que ayudó a Cristo camino del Calvario, que haga soportable el tránsito abierto en la política nacional hacia objetivos bastante difusos y desconocidos, más allá de cambios de caras y de modos que alivien el disgusto de miles de electores y les estimulen a seguir participando en los comicios.

El fenómeno iniciado en Andalucía con Ciudadanos tiene recorrido y habrá que ver hasta dónde llegan sus propósitos que, en ningún caso, son rupturistas del orden existente

La pista andaluza indica que nada cambia

Creo que el fenómeno iniciado en Andalucía con Ciudadanos tiene recorrido y habrá que ver hasta dónde llegan sus propósitos que, en ningún caso, son rupturistas del orden existente. Desde mi punto de vista, esa cualidad les puede permitir protagonizar la salida del atasco actual, pero podría dificultar su protagonismo cuando se plantee la revisión del orden político y económico de España, porque, analizando nuestra situación general, difícilmente se puede sostener que el país superará su postración manteniendo el modelo que le ha conducido a ella. Una cosa es seguir trampeando, con la ayuda de alguna burbuja financiera circunstancial, y otra es sentar las bases de un modelo de convivencia basado en la honradez, en la eficacia de los poderes públicos y en la cohesión social y nacional, tan dañadas ambas por el secuestro del Estado a manos de partidos y satrapías territoriales. Todos, incluido Ciudadanos, quieren pasar de ese cáliz de realidad y prefieren ceñirse a lo inmediato para arañar algunas escamas de la costra, ignorando que en el discurso posibilista los instalados llevan siempre las de ganar.

Andalucía está dando pistas sobre el comportamiento de los nuevos partidos, y aquí incluyo a Podemos, que se dan por conformes con que los antiguos presidentes de la Junta terminen tranquilamente sus mandatos parlamentarios. La promesa de que no renovarán les ha bastado, dejando así en agua de borrajas sus primeras proclamas exigiendo renuncias y dimisiones. A mí siempre me pareció una simplificación efectista, porque los verdaderos problemas son de mayor enjundia, pero, al final, ni siquiera ha prosperado el efectismo. Ahora hablan los de Ciudadanos de un decálogo anticorrupción que se firmará solemnemente, ¿será por firmas?, sin haber evaluado que un acuerdo de bases entre los dos nuevos, Podemos y Ciudadanos, podría haber obligado a cambiar el guion cansino y repetitivo de los que llevan gobernando más de treinta años en la región más subdesarrollada de España. Una vez obtenida la investidura, después de promesas mil, se repetirá el conocido si te he visto, no me acuerdo.

En el engranaje tradicional, parece que Ciudadanos se ha convertido en el objeto de deseo de todos, principalmente del PP y del PSOE

Ciudadanos lubricará el modelo en estos meses electorales

En el engranaje tradicional, parece que Ciudadanos se ha convertido en el objeto de deseo de todos, principalmente del PP y del PSOE, porque consideran a ese nuevo partido más asumible para edulcorarles su inevitable deterioro. Entre ambos, es posible que no superen el 40% del electorado que, aun siendo mucho, es lo que antes solía representar cada uno. Ello no obsta para que tanto el PP como el PSOE sigan luchando contra sus competidores para mantener la primacía en la derecha y en la izquierda, aunque sí coincidirán en el hipotético entendimiento con Ciudadanos, una vez que lo de Podemos quede reducido, como parece, a un acomodo en la izquierda en la que el PSOE mantendrá la primera posición. De todas maneras, esa previsión sobre Podemos podría cambiar a su favor si consiguieran llevar a las urnas a los que habitualmente no votan. Hoy por hoy, se me antoja una hipótesis arriesgada.

Sin embargo, Ciudadanos, con su discurso suave en las formas y también en el fondo, podrá llenar de votos sus redes en los caladeros de los votantes tradicionales, fundamentalmente del centro derecha, aunque tendrá que pensarse el ser el cirineo de tirios o troyanos, cuyos objetivos y políticas son conocidos de sobra. Cuando escribo, lo de Andalucía está por concretarse y, en función de lo que acontezca, opinaremos. Todavía hay demasiada bruma alrededor de los proyectos y demasiado humo de encuestas y estados de opinión con los que se pretende transmitir la idea de la inmutabilidad de lo existente, aunque los que expanden tales ideas saben que casi todo pende de un hilo.


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