Punto de equilibrio

¿Quién ha inventado el teclado táctil?

Una de las cosas que más me decepcionan y sin duda es una de las causas de la crisis actual es el retraso tecnológico que sufre el mundo. Hace 10 años, pensaba que lo que habría en la segunda década del Siglo XXI no podríamos ni concebirlo. Y resulta que estamos en un mundo en el que las teles se ven de pena y además, tardan en cambiar de canal. La cobertura sigue siendo penosa, tengas el operador que tengas. Internet va lento, tanto a la hora de navegar como a la de descargarte cosas. Los pagos on line dejan mucho que desear y ya no hablemos si se efectúan con tarjeta desde un comercio, que sigue tardando años en conectar. Y un larguísimo etcétera.

Hemos tirado más de una década en avance tecnológico, probablemente por culpa del pinchazo puntocom que hizo virar al mundo hacia una deriva de ladrillo y dinero artificial, que, aparte de estallarnos, nos ha dejado las cosas poco menos que como estaban hace 10 años. Un tema con el que alucino especialmente es el del teclado táctil, que se impone, al parecer, por la lucha entre el iPhone y la Blackberry. Nunca me ha gustado el iPhone, ya que me parece un curioso juguetito con el que divertirse y/o perder el tiempo de manera magnífica, pero un mal teléfono. Y, al contrario, me era de gran utilidad la Blackberry por cuestiones laborales, aunque tuviera menos gadgets.

Es cierto que esta última te obligaba a tener siempre el mismo dispositivo porque su agenda no es exportable a la tarjeta pero al menos su tecladito de ordenador permitía despachar cuestiones de trabajo de manera más o menos rápida. La conexión a internet no era ninguna maravilla, fueras del operador que fueras, pero sí funcionaba razonablemente bien el correo electrónico.

El iPhone me pareció irritante por dos cuestiones: le cuesta colgar, porque la operación se realiza con teclado táctil y muchas veces, aunque se haya oprimido la opción, no se corta la llamada, lo que puede dar lugar a situaciones como la de decir en voz alta lo que piensas del interlocutor (por ejemplo “qué pesado es este tío”; que tampoco es ningún sacrilegio) y que todavía esté a la escucha, creándote un problemón de narices donde no lo había.

La segunda viene derivada de lo mismo: pretender mandar sms´s, correos,wassaps o messengers con ese teclado virtual es un infierno absoluto. La superficie del pulgar, que es con la que se intenta escribir, resulta imposible. No se aciertan las letras ni en broma, por lo que el proceso debe hacerse sujetando el terminal con las dos manos y tampoco el índice es del todo útil.

Ojo, no sólo ocurre esto con los teléfonos: también son desesperantes algunas pantallas táctiles de cajeros automáticos en los que hay que realizar cálculos oblicuos a ojo para acertar con la opción porque oprimiendo encima no se lo deseado.

Y resulta que la austera Blackberry, señalada continuamente por todo el mundo porque es más fea y aburrida que iPhones, androids y demás, va y se suma al horror del teclado táctil ahora, disfrazándose de cacharrín divertido cuando no lo es ni debe serlo.

Ya es tan espantoso como con los demás aparatos intentar escribir algo. El usuario de Blackberry está que fuma en pipa. No digamos ya si se activa el texto predictivo, que no sé a quién se le ocurrió pero vamos, su utilidad sólo sirve para que algunos sms y correos puedan pasar a antologías del surrealismo. A mi, por ejemplo, que me llama “Manel” mucha gente, no paran de llegarme mensajes en los que me llaman “manera”. Me encanta recibir recados tipo “manera, te acabo de enviar...” Claro que algunos míos también son de enmarcar y eso que lo primero que hago siempre al estrenar un terminal es anular el texto predictivo. No me gusta que las máquinas escriban por mí.

Los fabricantes deben tener en cuenta que muchas veces hay que contestar en medio de una reunión, con discreción y sin que los interlocutores del meeting noten que estás respondiendo otro asunto. Con una pantalla táctil se tarda cuatro veces más en hacer lo que antes se hacía en un instante, con toda elegancia, sin que apenas se notara.

Lo siento, pero cada vez veo más avances tecnológicos sin entidad. Cuando lo bonito y virguero deja en segundo plano a lo útil, malo. Yo quiero la vieja Blackberry que permitía despachar con rapidez (y sin hacer el ridículo) tanto mi trabajo como mis contactos personales. ¿Quién sería el genio que inventó la pantalla táctil que, por desgracia, nos vamos a comer todos?


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