Punto de equilibrio

Algo demasiado importante

La gestión patrimonial, ya sea fondos de inversión, pensiones, cuentas discrecionales, cuentas de valores, banca privada, depósitos a la vista en el banco… en definitiva, todo lo que tenga que ver con la preservación y cuidado del dinero del ciudadano con vistas al futuro, es uno de los grandes asuntos a los que se enfrenta la sociedad avanzada del Siglo XXI.

Es indudable que la previsión social y los sistemas de cohesión públicos se están redefiniendo y, salvo evento no previsto por nadie, no será para dar más prestaciones. Las compañías privadas que se encarguen del dinero del ciudadano tienen un mandato importantísimo, por cuanto cada vez serán más responsables del futuro de cada uno de ellos y, por tanto, de la sociedad.

La responsabilidad del día de mañana recaerá cada vez más en la capacidad de ahorro del individuo y en este sentido, la industria de gestión gana importancia por momentos. Seguramente, de una manera cuyo alcance no acierta a vislumbrar casi nadie, pero es así.

Desde Vozpópuli defendemos una concepción liberal de la vida, en la que la persona sea capaz de decidir por sí misma, y que, a su vez, tenga los resortes necesarios. Es fundamental una industria de gestión de calidad, sana, que vele por el dinero que tanto cuesta ahorrar.

Ángeles custodios

Es preciso que los gestores y promotores de instrumentos de inversión y de previsión sean auténticos ángeles custodios del dinero que le dan los clientes; no en vano, es con lo que contarán el día de mañana. No se trata simplemente de fondos de pensiones privados: el dinero del ahorrador es sagrado y escaso. Quien lo maneje, debe dejarse la piel por él. 

Ha habido episodios poco edificantes en el pasado. No sólo escándalos como el de las preferentes, sino demasiados fondos o pensiones que han presentado fuertes pérdidas y nulo valor añadido, amparándose en el mal tono de los mercados, y nada más. Las comisiones, eso sí, bien cobradas. Todo esto es calidad de vida que se detrae del titular, sin que se dé cuenta.

Es filosofía

Nosotros queremos contribuir a la creación de una industria de mayor calidad posible. Todo diario económico que se precie debe apoyarla a muerte, defendiendo una separación de intereses en la que prime el del cliente y no el del grupo comercial o distribuidor. Es un asunto que va más allá de lo informativo: es algo filosófico. La industria del asset management no puede fallarnos en el futuro, ya que estamos en sus manos en gran medida.

Desde aquí apoyaremos un modelo de sector que aplique las comisiones adecuadas, la selección del riesgo precisa, la pelea diaria por el patrimonio del inversor, la supervisión correcta, la globalización y en definitiva, el ‘mimo’ por la gestión.

También nos gustaría ver, en la medida de lo posible, un crecimiento de grupos independientes, que se dediquen en exclusiva a proteger y agrandar el patrimonio de los ahorradores, en lugar de ser meras filiales de grandes grupos financieros. En España hay poco grupo independiente, y eso debe cambiar.

¿Un modelo de industria financiera más anglosajón? Tal vez. En países como Reino Unido o EE UU hay una mayor búsqueda por la calidad y no duelen prendas a la hora de ir a firmas no bancarias si son mejores. El cliente no está cautivo de las redes comerciales y eso es muy sano.   

La industria de la gestión de activos es capital. No nos puede fallar, porque de ella tenemos que salir beneficiados todos. Ahora y, sobre todo, en el futuro. 


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