Punto de equilibrio

La Visa siempre pasa, siempre...

Tuve un amigo al que le he perdido la pista por desgracia, que era un divino descerebrado. Recuerdo que un verano de principios de los 90 se quedó sólo y una noche de juerga, tieso como una vela en materia económica, metió su tarjeta en el cajero, sin esperanzas, porque no tenía un duro en la cuenta. Se quedó estupefacto cuando le despachó varios miles de pesetas. Volvió a probar… y lo mismo. Resultó que la tarjeta, emitida contra una cuenta en una caja de ahorros aragonesa, era Visa también, o, al menos, la cuenta admitía descubiertos. Los padres de mi amigo, gente acomodada pese al bala perdida de su hijo, eran clientes importantes en esa sucursal bancaria y cuando le abrieron una cuenta al chaval a instancias del padre, la entidad dispensó a mi amigo las mismas atenciones que a sus progenitores.

La cosa acabó como era inevitable: después de un agosto magnífico, en el que la Visa se portó, llegó un septiembre negro en el que llamaron desde la sucursal a los padres, diciendo que había un agujero de 300.000 pesetas. Y mi amigo alucinando: “ah, ¿es que hay que devolverlas?”

Años después, todavía recordábamos (con o sin el figura) las noches decachondeo de entonces, cuando a las tantas de la madrugada sacaba dinero para seguir de marcha y decía, con una feliz despreocupación “de verdad que no sé por qué me lo sigue dando”, y alguno le decía, siguiéndole el vacile: “¡¡¡es lo bueno de las Visas, que siempre pasan,sieeeempreee...!!!”, entre risotadas. Mi colega era feliz, pensaba que gozaba de una concatenación de astros que hacía que la caja en cuestión se hubiera despistado y ni de lejos temía que algún día hubiera el más mínimo problema. Verídico.

Esto sonará a golfadas de juventud (para redondear esta historia, sólo faltaría decir que mi amigo era Mariano Rajoy o alguien todavía más serio) pero es lo que está ocurriendo ahora mismo en la industria financiera, con el visto bueno de políticos y supervisores europeos. ¿O qué, sino, es la barra libre de liquidez ilimitada del Banco Central Europeo (BCE)?

Tengo sobre mi mesa un comentario de un importante analista de un banco del norte del continente que me pide que no cite a su casa, pero que comenta, con cierto gracejo, que si mañana (por hoy) las entidades van a la subasta del BCE y la demanda queda en el rango bajo (unos 200.000 millones de euros); malo, porque parecerá que la banca considera que el instrumento implementado por Mario Draghi no es el adecuado. Y si van en el rango alto (500.000 millones de euros o más); peor, porque conviene no olvidar que los bancos quieren este dinero para un carry tradeconsistente en tomar dinero al 1% para comprar Letras o deuda a corto plazo.

¿No estábamos hablando hace poco de que la EBA exigía a los bancos que se recapitalizaran por su exposición a la deuda soberana? Pues si ahora vuelven a cargar sus 'bodegas' con más deuda, ¿hará falta una nueva recapitalización, derivada del incremento de riesgos? Conviene recordar que esos agujeros de los bancos causaron la sequedad de los mercados y forzaron al BCE a tomar semejantes medidas presuntamente estabilizadoras, que ahora sirven para agrandar el problema de origen. ¿Cómo cerrar ese círculo vicioso?

Lo que permite ahora Draghi es pagar deuda con más deuda, es menester insistir en ello. Por tanto, tarde o temprano, habrá que parar, hacer un esfuerzo, dejar de gastar, pagar y dejar de pasar la Visa por el cajero. Que "siempre pasa", pero la vida nos enseña que si se hace el animal, después de un placentero agosto llega un septiembre negro. A mi amigo, que no hace falta decirlo, era un tío divertidísimo y le echo un montón de menos, sus padres le pusieron a trabajar en el turno de noche de la Peugeot como castigo. Pero esa es otra historia... también divertida.


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