Punto de equilibrio

Recortes sociales, ¿dinero público para cocaína?

El año ha comenzado goloso. Impagos de Valencia, el fantasma del apoyo financiero por parte de la UE y el FMI y Moody´s sacudiéndonos de lo lindo de nuevo, diciendo que para cumplir con el objetivo de déficit hay que recortar otros veintitantos mil millones de euros más, hasta 40.000 millones. Y ya sabíamos que este 2012 nos llega a los "privilegiados" que trabajamos (como reconoció la vice Soraya Sáenz de Santamaría) con un mordisco sustancioso en la nómina. Y la amenaza de más recortes.

Tanto Soraya como Montoro juran y perjuran que esto es sólo momentáneo. Cospedal, que está teniendo que salir a la palestra para repetir, poco más o menos, lo que ya han dicho antes Rajoy o Sáenz, lo que convierte sus comparecencias en un tostón que nos lo hace pasar mal a los espectadores por la sensación que nos transmite de que ella lo está pasando aun peor, dijo que “con el apoyo de los españoles, todos saldremos adelante”.

De acuerdo. Todos queremos salir de esto y todos empujaremos. Aunque ahí van unos datos: más de las tres cuartas partes de las nóminas declaradas corresponden al tramo bajo. Son los que más aportan y también sufrirán ellos los incrementos, aunque será en una proporción inferior: el que gane entre 17.000 y 33.000 euros brutos anuales pagará como máximo 438 euros al año, conforme un estudio de Abante, mientras que el que ingrese entre 53.000 y 120.000 sufrirá un incremento fiscal máximo de 3.714 euros, con un tipo marginal de hasta el 47%.

Alguien dirá que la cifra de los últimos es un pastón, pero es la que cobran, más o menos, los profesionales de carrera universitaria, con años de trayectoria y experiencia. Los que ganan eso, en su mayor parte, han llegado a ese rango con su trabajo y su esfuerzo y son los que verán cómo mengua su nómina en mayor proporción. No estamos hablando de banqueros malvados ni especuladores perversos sino de abogados, consultores, economistas, médicos, ingenieros... Casi todos padres y madres de familia.

¿Cuánta gente puede tolerarlo? Seguramente muy poca, aunque la sociedad es buena. Casi todo el mundo dirá que “yo pago si es para sacar el país adelante”, como decía Cospedal. Pero a cambio, es preciso que desaparezcan radicalmente los odiosos episodios de corrupción que nos rodean y, además, que se resuelvan los que están pendientes.

Con la presunción de inocencia por delante, en estos años pasados mucha gente se ha pasado varios pueblos. Desde las indemnizaciones y bonus indignos, pasando por lo de UrdangarínMatas, Gürtel, Blanco, los Eres de Andalucía… ¿Nos hablan de recortes del estado del bienestar para cumplir con los objetivos de déficit y salir de la crisis cuando el dinero público se usó para pagar cocaína? Eso es lo que confesó el chófer del director general de Empleo de la Junta, y no sé por qué me da en la nariz que no miente.

Esperemos que el PP tenga la voluntad de dar un tajo radical a la corrupción, que es un componente estructural en la economía de este país. Nosotros pagaremos y seguro que lo haremos sin pena si es para salir de pozo, pero que no veamos más mangantes campar a sus aires, tratándonos como tontos a los demás.

Algunos casos están masticaditos. Sólo con que los jueces se molesten en comprobar las informaciones de prensa llegarán a la verdad. Pero, por desgracia, se están escuchando demasiadas voces que denuncian la politización de los sumarios y podremos ver si las maquinarias de partido se ponen a funcionar para frenar las investigaciones. Que no ocurra lo de siempre. Al menos, que se devuelva el dinero, porque de momento lo tenemos que poner entre todos. Si se aplican recortes sociales, que los corruptos devuelvan hasta el último euro.


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