Punto de equilibrio

Libre mercado… ¿a cambio de nuestras pensiones?

Escribo esto, una vez más, desde la gran duda. A medida que uno se hace mayor y acumula más experiencia, se siente menos seguro de todo, o tal vez es que veo demasiadas películas de Woody Allen, que reconozco que cada día me gustan más. Pero cuando veo al odiadoMAFO desfilando por los juzgados diciendo que ordenó la fusión entre Caja Madrid y Bancaja, consintiendo con la presidencia de Rato, por expreso encargo de Luis de Guindos y que cómo va a gobernar el sistema financiero si le cascan dos reformas en pocos meses, me sorprendo a mí mismo al oírme decir “pues no le falta razón”. ¿Dónde están los culpables, entonces, en esta gigantesca cadena de despropósitos global? Porque, a su vez, el Gobierno y Guindos habrán reformado desde la buena fe, digo yo. ¿O no? En fin…

Otra de las grandes incertidumbres que me quita el sueño por la noche, como el paro juvenil a nuestro monarca, es el asunto de la penalización a los extratipos a los depósitos bancarios por parte del Banco de España. Es una cuestión de más calado del que la sociedad puede sospechar y sobre la que los defensores del libre mercado han puesto el grito en el cielo por lo que se les antoja una imposición intolerable. Pero el asunto no es tan sencillo.

Conchabados

La medida viene desde las altas esferas, ya que España era el único país de Europa que aplicaba esta agresiva política de altísima remuneración a las cuentas bancarias. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) están conchabados desde hace tiempo para, por decirlo de una manera grosera, sacar el dinero rentista de las cuentas y ponerlo en funcionamiento. Inyectarlo en la economía, orientarlo hacia los fondos de inversión u otra cosa más o menos productiva, aumentar la velocidad del dinero, crear riqueza… No les sirve fabricar dinero si no capilariza debidamente.

Ambos bancos centrales están firmemente decididos a que el que quiera tener sus ahorros con total seguridad, no pueda obtener un retorno superior al tipo de interés oficial, salvo que asuma correr algunos riesgos o, al menos, invertir en deuda pública. Dicen que el dinero que busca el extratipo, sólo en España, puede rondar los 300.000 millones de euros. El 30% del PIB. 

Los liberales argumentan que una imposición mediante una velada sugerencia desde Cibeles es un atentado en toda regla a un mercado supuestamente abierto y desarrollado, aunque los promotores de fondos de inversión señalan que la penalización debería ser inevitable mientras se sigan dando ayudas públicas a las entidades financieras.

Los managers de carteras denuncian que todavía constituye un atentado mayor al libre mercado que se haya tenido que rescatar a los bancos con dinero público para que se les inyecte liquidez desde el BCE (más dinero público) y con esas ayudas realicen una oferta de depósitos contra la que es imposible competir.

Efectivamente, si un depósito ofrece un 4% sin el menor problema y los riesgos inherentes a la entidad están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos y, sobre todo, el BCE, ¿merece la pena partirse la cara con el mercado? Así le ha ido a los fondos en España: han pasado de 300.000 millones a menos de la mitad en esta crisis. Ojalá mejore su situación, porque varias gestoras independientes están en las últimas.

Los que peor estaban

La operativa bancaria ha consistido en estos tiempos en pedirle dinero al BCE al 1%, colocarlo en deuda pública al 5% y la ganancia destinarla a remunerar el pasivo. ¿Quiénes pagaban más alto? Los bancos que estaban en peores condiciones. Todo, con cargo a ese dinero público que no es de nadie, como decía Carmen Calvo

La liquidez iba de la cuenta del BCE a la de las entidades y ahí se quedaba. No ha habido absolutamente nada de crédito y, por cierto, los bancos han deteriorado mucho sus márgenes de intereses, que ahora van a mejorar tras la prohibición, curiosamente.

“Los bancos han estado dando extra tipos en estos años con cargo a nuestras pensiones públicas futuras”, nos contaba a la prensa el otro día Santiago Satrústegui, presi y fundador de Abante Asesores, y no le falta razón. La montaña de deuda pública y los déficit crecientes son los que causan que ahora se nos diga que hacen falta recortes en los derechos que hasta hace poco considerábamos básicos e intocables. Y con las pensiones públicas, a las que todavía no se ha tocado apenas, van a llegar tijeretazos sí o sí. El sistema va a quebrar mucho antes de 2050, que es hasta donde le ven recorrido las previsiones agoreras. Una cifra amable, y que todavía queda lejos, pero o hay cambios en el sistema o no llegamos a 2025.

Chollos

La comunidad liberal ha criticado el hachazo a los extratipos e, insisto, tiene su parte de razón. Gran parte está formada por brillantes economistas, aunque una pequeña fracción de ese grupo me cae muy mal porque mientras nos dicen a todos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que hay que recortar muchas cosas (tal vez sea inevitable) les he visto en Madrid colgados de unos momios magníficos en la Comunidad; beneficiándose de unos chollos gloriosos por asesorías de altos vuelos (coche con chófer incluido), tirando de relaciones en las altas esferas para facturar a las grandes empresas… Un rollo que roza el urdangarisnismo, ya que las bondades que les otorgaba ese libre mercado venían en gran medida por las amistades con tal político o tal miembro de la patronal. No todos, ojo, pero alguno/a sí.

 Tal vez, la solución fuera permitir los extratipos en ciertos bancos, bajo compromiso expreso de no rescate a la entidad que lo haga, aunque quiebre. El que quiera rentabilidades altas, que asuma sus derivadas, tanto el cliente como el promotor.

Si saliera bastante dinero de los depósitos hacia los fondos, quizá sería bueno para la economía real: primero financiaría la deuda pública, poco después la corporativa y después podría llegar capital a la Bolsa y los mercados alternativos. La financiación no bancaria sería una inyección buenísima. A cambio, evidentemente, los bancos serían más pequeños.

Ojala podamos depender algo menos de los ‘chutes’ de Draghi y Bernanke, que tienen a los países totalmente adormecidos. Soñar es gratis e incluso necesario en estos tiempos de zozobra. 


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