Punto de equilibrio

Brokers vampiros también para pymes

El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) parece que se despereza o, al menos, otra compañía ha salido hace poco y otra ha anunciado su intención de hacerlo. Buenas noticias sobre el papel, ya que todo lo que sea financiación para la pequeña y mediana empresa son vitaminas para nuestra economía. 

El MAB es una buena idea conceptualmente. El concepto es irreprochable, como es el de obtener financiación no bancaria para las empresas, con accionistas que se convierten en compañeros de viaje, en un mercado supervisado y regulado que permite entradas y salidas ordenadas de los accionistas. 

De paso, se convierte en un instrumento para fidelizar el talento, ya que con el MAB no sólo los trabajadores de grandes empresas pueden tener acceso a stock options o participaciones en la compañía. Esto es una pequeña visión egoista de empleado, claro; no creo que lo hayan creado pensando mucho en esto.

Por desgracia, mucha gente ha querido ganar más de la cuenta con el invento y no culpo a Bolsas y Mercados (BME), que no son los más gravosos para las compañías. Me refiero a las comisiones de colocación y al asesoramiento legal, que se llevan un porcentaje demasiado alto del importe que captan las compañías en el mercado. 

De nuevo, aparecen los brokers y las auditoras exprimiendo limones hasta dejarlos secos. No todos, claro. Por supuesto que hay firmas que intentan ser competitivas y no pasarse en el cobro de sus honorarios, pero hace tiempo que un amigo me insiste en que mire ese apartado en los Hechos Relevantes de las compañías y en los que he podido ver, hay muchos casos en los que el coste total declarado por estos concepto supone el 15% o incluso el 20% de la oferta.

Demasiado. Se trata de empresas que, como mucho, captan en el mercado entre 2 y 12 millones de euros. Un mordisco demasiado gordo para operaciones muy pequeñas. Si la financiación bancaria es difícil, esta es demasiado cara, sin duda. 

Hablo de las cifras declaradas oficialmente; las que he podido ver en la documentación de las empresas, porque no todas  revelan esta información de manera específica. La fuente que me alertaba sobre esto, me comentaba “y ten por seguro que las cifras se han publicado de la manera más amable posible, porque no sería de recibo publicar costes legales y financieros superiores al 20%”. Haberlos haylos, dice el dicho. 

Desde luego, ser promotor de una pyme en este país es un verdadero acto de fe. Por el contrario, los bancos de inversión y demás firmas legales cobran y ya está. Esta es ‘la parte buena del negocio’, como decía uno de los Duke en ‘Entre pillos anda el juego’: “suba o baje la bolsa, nosotros cobramos siempre”. Le faltó añadir “y si quebramos, nos rescatan con dinero de todos”.


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