Punto de equilibrio

Artur Mas nos endilga sus bonos basura antes de marcharse dando un portazo

Exigir la independencia es legítimo. Hacerlo pidiendo a la vez un rescate financiero al estado con el que se pretende romper es un poco de chiste. Pero pretender endilgar a ese país unos bonos-basura patrióticos es cachondeo puro. Es lo que está ocurriendo, sin embargo: el rescate es en una gran parte para pagar papel cuatribarrado al 5% o incluso más, que caerá sobre los impuestos de todos los españolitos.

Esos activos se emitieron para financiarse las regiones en comunidades como Cataluña o Valencia, con jugosos extra tipos y fueron muy ponderados por los políticos locales. Casi era una cuestión de responsabilidad financiero-patriótica el que la ciudadanía los comprara y para ello se dio el mandato a los bancos de las propias regiones para venderlos por donde pudieran. A trancas y barrancas, se colocaron más de 8.000 millones, que se dice pronto, entre muchos miles de particulares. Por minucias como estas, la región que ahora quiere escindirse tiene una deuda de unos 40.000 millones, incrementada al máximo en los tiempos del tripartito. Hace pocos meses, la Generalitat llegó a contemplar la solicitud de aval al Reino de España para este tipo de emisiones, circunstancia que también bordea el surrealismo. 

Las calificaciones crediticias de salida ya eran de bono basura en muchos casos y en petit comité los propios colocadores decían que esos activos eran una porquería, tal como certificaron los mercados secundarios, que elevaron los rendimientos de esos bonos desde el 5% inicial al que salieron más o menos todas las emisiones al 15%... o más.

Puro papel mojado, aunque ya se sabe que estos mercados secundarios no tienen mucha liquidez. Algo parecido les ocurrió a las preferentes y que a nadie le quepa duda de que con los bonos patrióticos se repetirá la historia de las celebérrimas participaciones, porque no va a haber dinero para afrontar los vencimientos. Para algunos, tal vez sí, pero para todos, apuesten a que no. Ahí, Mas ha demostrado ser agudo al darse prisa en querer quitarse de en medio eso. 

Pasó algo similar con las cajas: se rescató a la CCM, se realizó un amplio esquema de protección con la CAM… pero los fondos de garantía están tiesos ya. El Banco de Valencia o las cajas gallegas ya se han quedado por el camino. Ha habido que pedir un rescate bancario a los socios europeos. 

Penosos políticos

Estos problemas reflejan muchas cosas, entre otras, la pésima calidad de nuestros políticos y nuestra democracia. Digo esto porque veo cómo mientras en España no nos cuentan ni pío del rescate a la banca y a la deuda soberana, aunque deberemos pagarlo nosotros (tanto en impuestos como en recortes), el asunto es un tema de máxima importancia en los parlamentos de Alemania, Holanda, Finlandia… que serán unos siesos y se pasan un poco, pero quieren saber de qué se responsabilizan; qué mutualización de pérdidas les puede caer por nuestras ayudas y cómo se exigirá rigor fiscal al país prestado. Lógico, ¿no?

Alemania aprobó nuestro rescate con 93 votos en contra. Es cierto que hubo casi 500 a favor pero España, por ejemplo, votó de manera masivamente a favor del rescate griego, del que nos cayeron de inmediato 15.000 millones de euros de subsidiariedad. Sólo IU se mostró en contra de la operación griega, pero porque eso iba a ser un rescate a los bancos, no porque podría ser un lastre para el país. PP y PSOE dieron luz verde. Es que ni se molestaron en leer el pliego, vamos. Para esto sí se ponen de acuerdo.

Somos más rumbosos que nadie y si hay que rescatar a alguien se le rescata y a otra cosa, que a esta invito yo. No preguntamos si las ayudas iban destinadas sobre todo a apoyar a los bancos alemanes y franceses, ni hemos empleado luego nuestro sí griego incondicional para exigir un trato similar cuando hemos solicitado asistencia nosotros. ¿Ha habido movida parlamentaria por aquello? Ni media. Nadie se acuerda. Grecia es una cuestión amortizada, a pesar de que ahora somos grandes acreedores del país. Ya veremos si cobramos.

Pues lo mismo ha ocurrido con la mala gestión de las cajas, con la emisión de bonos patrióticos y pasa ahora con el rescate. Cero información. Nadie se molesta, siquiera, en preguntar en el Congreso que si esto casca, ¿quién pone el dinero?

Siempre he pensado que esto es lo primero que debe inquirir Emilio Botín a alguien que le presenta alguna inversión, por muy sofisticado y muy golmansacs engominado que sea el vendedor. Nuestra clase parlamentaria no. Le da igual, tiene la respuesta clara: paga el dinero público, que es de todos y si se acaba, se pide más. O se emiten bonos, que cuelan siempre. Si son patrióticos, mejor. 


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