Punto de equilibrio

Ahí es nada: ¡Jaime Botín contra la Merkel!

Menudo sobresalto tuvo mucha gente el domingo pasado, al ojear la página 13 del diario El País, en la sección de Opinión, y ver un artículo firmado porJaime Botín. Nada más y nada menos. En la que sin duda es la primera aparición mediática motu propio del financiero, arremetía contra la cancillerÁngela Merkel, quien, como ya dije modestamente, tiene un poco hasta las mismísimas a mucha gente. "Por favor, señora Merkel", titula el editorial. 

Un asunto muy revelador, aunque no ha tenido toda la repercusión que debería. Casi nunca se puede tener el lujo de disfrutar del pensamiento abierto de un Botín en los medios. Es cierto que su hermano Emilio está cada día más suelto y deja perlas continuamente, pero no se prodiga con la profundidad que lo ha hecho Jaime.

Jaime Botín, ex presidente de Bankinter y vicepresidente de Santander entre otras minucias, dice, con toda la lógica de mundo, que ya está bien de que Alemania exija a los demás países que se financien al 6,5%, mientras ellos lo hace al 1,5%. “No se pueden pedir ajustes y sacrificios a los países periféricos”, mientras Alemania o Reino Unido colocan sus bonos cómodamente. Y baratos. 

La señora Merkel está extremando la presión sobre los países díscolos, entre los que nos encontramos, “para que se adopten las necesarias medidas de austeridad”. Mientras tanto, “van cayendo los Gobiernos, que se reemplazan por tecnócratas o se presentan a las elecciones con el resultado fuertemente condicionado”. ¿Nos suena de algo esto?

Resulta muy llamativo que diga esto un ex banquero. La elevación a los altares de la ortodoxia de las medidas de austeridad como gran (y única) solución a la crisis no es otra cosa que decir que el enorme saldo vivo de deuda se tiene que pagar con cargo a los contribuyentes. Los acreedores; es decir, la banca (Alemania en una enorme parte), tiene que cobrar sí o sí, independientemente de cómo haya sido la gestión de riesgos, el diseño de operaciones o incluso si ha habido malas prácticas.

Decirle a Merkel que hay que repartir un poco de juego entre todos; que no sólo vale con estrujar a los demás sin que estén del todo claras las contrapartidas, tiene lógica, pero cobra mérito en la figura de una personalidad como Botín. 

Modelo Merkel en EspañaEn España, también sufrimos un momento en el que se nos dice que sólo saldremos de esta a base de agujeros en el cinturón, tal como promulga y nos exige la alemana. Pero estaría muy bien que se nos hablara de austeridad, de copago, de más edad para jubilarnos, de menos días por año en caso de despido, etcétera, después y sólo después de haber visto cómo caían todas las cúpulas directivas de las cajas después de aflorar todas las pérdidas.

Tal vez entonces se podría haber hecho una estimación real del estado de la crisis en nuestra economía e incluso podría haberse hecho algo para gestionar esas enormes cifras. Pero se ha echado tierra por encima. Se han fusionado entidades, con casi todos los managements anteriores sobreviviendo. Así, hemos visto los esperpénticos episodios de las cajas gallegas o la CAM, por ejemplo, con ex directivos forrados hasta decir basta y haciéndose los dignos además.

Sufrimos una crisis que, antes que económica, es de políticos. Quienes manejan nuestros destinos están cortados a partes similares por la incompetencia y la corrupción. Están en manos de los grandes lobbies, aunque, ahora, uno de los miembros VIP de ese grupo selecto de elegidos ha enarbolado un discurso de sostenibilidad que muy bien podrían defender los 'indignados'. Quizá no tanto, pero casi.


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