Psiconomía

Cómo leer la reforma financiera… dentro de dos años

La reforma financiera que acaba de aprobar el Gobierno tiene un impacto y un titular inmediato: pretende reforzar la solvencia de los bancos que operan en España. Pero a medio y largo plazo, su lectura es algo diferente: la reforma acaba de abrir el proceso definitivo de concentración de entidades que incluirá una nueva ola de nacionalizaciones bancarias.

Los dos instrumentos que dispone el Real Decreto-ley aprobado por el Ejecutivo prometen dos nuevas fases a medio plazo en el mapa bancario español.

En primer lugar, los bancos más débiles (los que no puedan cubrir las nuevas necesidades de capital exigidas) podrán pedir dinero al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) y devolverlo en el plazo de 5 años a un tipo de un 10%.La barra de liquidez del BCE para la banca solvente es del 1% en la actualidad y el tipo interbancario roza el 1,5% a un año,  así que ese tipo de interés del FROB impondrá a los bancos una penalización sobresaliente que forzará la selección natural de la banca: sólo seguirán siendo firman independientes quienes consigan beneficios extraordinarios y tengan fuerzas para bracear durante años.

El resultado final será el de cuatro o cinco grandes grupos bancarios nacionales y sólo cuatro o cinco entidades pequeñas o medianas 

En segundo lugar, esos préstamos se articulan como participaciones contingentes convertibles (los conocidos como “cocos”, dinero que el Gobierno puede convertir en acciones en un momento determinado para tomar el control de la entidad).  Eso significa que las entidades que pidan esos préstamos y no consigan esos beneficios extraordinarios podrán ser intervenidas por el Estado y “reordenadas” (vendidas a otros grupos).

En un lenguaje más simple, el Real Decreto deja el escenario preparado para la siguiente representación: el Estado apoyará primero a las entidades pequeñas y medianas más débiles (prestándoles fondos) y, en una segunda fase, procederá a una nacionalizarlas de manera selectiva y retardada (ejecutando esos cocos). Los grandes beneficiados serán los grandes bancos con capacidad de cumplir los requisitos de solvencia exigidos y de beneficiarse de comprar al Estado nuevas entidades el día de mañana.

Dentro de unos años, el resultado final será el de cuatro o cinco grandes grupos bancarios nacionales y sólo cuatro o cinco entidades pequeñas o medianas supervivientes con nichos de mercado muy específicos, justo lo que Economía describía al llegar al poder.

P.S. En términos contables, Economía acaba, por cierto, de conseguir la ecuación perfecta: la banca más pequeña estará intervenida de facto en cuanto demande créditos al 10% pero el Estado no tendrá que contabilizar el desembolso de esos fondos para la intervención hasta dentro de uno o dos años, cuando se produzcan los primeros impagos. De momento, esas cantidades no son déficit del Estado sino activos del Gobierno que contabilizan como avales o créditos con alto interés para el Ejecutivo. Ganan el Gobierno y, como siempre, la banca… pero sólo la gran banca. 


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