Psiconomía

Héroes caídos: despedidos por combatir la corrupción

Denunciar la corrupción le ha costado su puesto a cinco empleados de Acuamed, no sólo a uno como se indicó inicialmente. Son cinco personas honradas que se negaron a colaborar en el sistema de mordidas e intentaron frenarla. Los cinco son el testimonio vivo de que la corrupción en este país no deja sólo una víctima entre los contribuyentes que terminan pagándola sino también entre aquellos funcionarios honrados que se atreven a denunciarla. Reincorporarlos a sus puestos debiera ser la prioridad fundamental en este momento.

Los cinco “funcionarios probos”, como los denomina en su auto el propio juez Eloy Velasco, protestaron porque se cargaban “costes ficticios” a los presupuestos y transmitieron a sus superiores que se estaban produciendo casos de corrupción desde el primer trimestre de 2014. Sus superiores, también implicados en el escándalo, los cesaron.

  • El primer despido fue el de Francisco Valiente, el hombre que llevó la denuncia al Consejo de Administración mediante un escrito notarial. Valiente ingresó en Acuamed el 20 de marzo de 2013 y fue despedido el 2 de abril de 2014 pese a que el día 18 del mes anterior había recibido una evaluación en la que se aseguraba que “había cumplido sus objetivos al 110%”. “Sigue así”, concluía su evaluación. Tras llevar su denuncia a Isabel Bonelli, la Secretaria del Consejo de Administración de Acuamed, en el que se sientan altos cargos del Gobierno, Valiente era despedido de la empresa.
  • Junto a él, el 31 de julio eran despedidos dos gerentes territoriales (R.J. y G.B.), encargados de la construcción y explotación de la empresa que se negaron a ratificar las partidas infladas y a firmar expedientes paralelos a los oficiales en los que se incluían “obras no ejecutadas”.
  • Además, caían dos directores de obra (A.P. y M. de A.) que también se negaron a certificar actuaciones que no figuraban en el contrato, en concreto una escollera que nunca existió. Ambos fueron también despedidos por no colaborar con un sistema con el que se inflaban los gastos públicos.

Salvo Francisco Valiente, se trata de cargos jóvenes –rondan los 40 años de edad—pendientes de juicio en el que solicitan su readmisión al cargo por despido improcedente. El juez Eloy Velasco –que no quiso revelar sus cargos para proteger su identidad—describe a los funcionarios que se negaron a colaborar con la corrupción como “funcionarios probos” y constata que sufrieron “presiones” y una cadena de “destituciones”.

Resulta triste un país en el que los héroes tienen que esconderse detrás de ciertas siglas mientras los corruptos siguen en sus sillones protegidos por el Estado

Resulta triste un país en el que los héroes tienen que esconderse detrás de ciertas siglas mientras los corruptos siguen en sus sillones y con la protección procesal del aparato del Estado. Resulta triste que, una vez comprobada por Fiscalía y juez, la veracidad de sus denuncias, esos mismos trabajadores sigan en el paro mientras los corruptos han percibido salarios públicos de hasta 130.000 euros anuales como el ex Director General de Acuamed, Arcadio Mateo.

Los otros caídos en la batalla

Pero lo más triste es que esos cinco casos no son únicos, sino que son sólo los últimos. Otras personas que se han atrevido a denunciar la corrupción han caído también en desgracia:

  • CASO PÚNICA: La mujer que destapó la Gürtel, Ana Garrido, tiene que ganarse la vida construyendo y vendiendo bisutería porque su carrera se truncó por denunciar las mordidas
  • CASO CEMEX: Dolores Linares tuvo que dejar su puesto como jefa adjunta de la oficina técnica de la Agencia Tributaria tras resistirse a anular una multa de 450 millones de euros a Cemex. Además de ella, cayeron el director de la división, Ignacio Ucelay, y el director de Inspección de la Agencia Tributaria, Luis Jones. Aquella cadena de ceses y la rebelión interna que generó llevó al delegado central del área, Ignacio Huidobro, a convocar a los responsables del área para silenciar las protestas.
  • CASO BÁRCENAS: El abogado que denunció el caso Bárcenas, Jorge Trias Sagnier, denunciaba este domingo que tras señalar la corrupción “poco a poco el silencio profesional se fue adensando. Los teléfonos dejaron de sonar y muchos de los asuntos que llevaba desaparecieron de mi cartera. Financieramente acorralado tuve que cerrar mi despacho y trasladarlo a mi domicilio”.
  • CASO BLASCO: El escándalo en el que el conseller valenciano, Rafael Blasco, desviaba fondos de ONGs a sus cuentas personales, tres funcionarios fueron también cesados. Se trata de Carmen Dolz, directora general de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad, Sergio Aguado, jefe de área de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad y Teresa Clemente, jefa del Servicio de Gestión, quienes se negaron a avalar con su firma el saqueo. Todos fueron relevados de sus puestos.

Reparar a los héroes caídos de la lucha contra la corrupción, devolverlos a sus puestos de trabajo debiera ser una prioridad nacional. Tristemente, nadie habla de ellos. Todos debieran ser buscados como ejemplo, en lugar de estar en el paro buscando el subsidio del desempleo. Sólo reparándoles realmente se animará a quienes siguen contemplando los abusos a atajarlos.


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