Referéndum en Cataluña Un referéndum sin campaña por el 'no' a la independencia

Frente a la campaña tradicional 'por el sí' desplegada por el secesionismo hasta el 1 de octubre, los constitucionalistas sólo pueden llamar a no participar en una consulta declarada ilegal. ¿Es suficiente respuesta para la mayoría de catalanes que no quieren romper con España? 

El portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa se dirige al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.
El portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa se dirige al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. EFE

La campaña 'por el sí' en el referéndum de independencia de Cataluña daba el pistoletazo de salida este jueves en un multitudinario acto en Tarragona en el que la plana mayor del secesionismo llamaba a "poner luz a la oscuridad" y a convencer a "los que dudan". "Votarem! Votarem!", coreaban los más de 7.000 congregados en el recinto a pesar de que la Delegación del Gobierno advirtió de la ilegalidad del mitin.

La puesta en marcha de la maquinaria del Estado ante la llegada del 1 de octubre refuerza la dialéctica del enemigo utilizada desde el minuto uno por el independentismo para justificar sus anhelos políticos. Este mismo viernes, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro anunciaba la intervención de las cuentas de la Generalitat para evitar cualquier tipo de desvío de fondos públicos dedicados a financiar la consulta secesionista. Una forma "encubierta" de aplicar el artículo 155, se quejaba Oriol Junqueras. Era el último 'ataque' desde Madrid.

A diferencia de un referéndum al uso como el del brexit o Escocia, en este no habrá una campaña por el 'no' frente a la de 'sí'. Precisamente, el relato nacionalista replicado por todos los medios de comunicación trata de que todo el mundo entre al juego de contestar a la pregunta de permanecer dentro de España o lograr la libertad con la independencia. El PDeCAT, ERC y la CUP han programado quince días con más de 1.000 actos por todo el territorio catalán y un presupuesto de 1,5 millones de euros para convencer de la necesidad de acudir a las urnas con un voto afirmativo en la mano.

Sin embargo, partidos como el PP, Ciudadanos o el PSC no pueden desplegar una campaña de mítines, como sucedería en una consulta organizada con todas las garantías democráticas. "Es un acierto no entrar en ese encuadre. No hago campaña por el no porque ni siquiera acepto lo que estás planteando, porque es ilegal", apunta el sociólogo y miembro del consejo directivo de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), David Redoli.

Puigdemont.
Puigdemont. EFE

"Un discurso del 'no' legitimaría el referendo al prestarse al juego en pie de igualdad. Ignorar es depreciar y despreciar", añade el catedrático de Sociología Enrique Gil Calvo. Sin actos ni mítines que hacer, el PSC de Miquel Iceta anunciaba que si finalmente hay urnas, su partido llamará a no votar el 1-0. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, incluso está trasladando su apoyo a los alcaldes socialistas que se niegan a ceder espacios públicos para la celebración de la consulta, a pesar de la "brutal presión" que denuncian estar sufriendo por parte del sector independentista.

Fuentes de Ciudadanos sostienen su convencimiento de que finalmente "no habrá referéndum". Ante esto, dicen, no hay campaña que hacer. Por su parte, el PP tiene encomendada la tarea de impedir desde el Gobierno la celebración de la consulta ilegal y garantizar así el estado de derecho. "Nos van a obligar a llegar a donde no queremos llegar", advertía este mismo viernes el presidente Rajoy durante la reunión de la Junta Directiva del PP catalán en Barcelona.

Pero no todos los partidos mantienen esa postura tan firme. Formaciones políticas proclives al denominado 'derecho a decidir' como Podem o Catalunya en Comú (CatComú) -el partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau- se han posicionado a favor de apoyar el referéndum como una "movilización" social aunque sin carácter vinculante. Los segundos, tras una dividida consulta interna a las bases este viernes en la que el sí ha ganado por casi un 60% de los votos. "Ante la ofensiva represora, nos tendrá enfrente", llegaron a responder este mismo viernes al Gobierno.

La cara b del 'no'

Pero la maniobra de deslegitimar el referéndum mediante el argumento de la ilegalidad, al margen del resultado final, tiene una cara b. "Esta estrategia jurídica puede fracasar políticamente a largo plazo porque 'abandona' a los catalanes no independentistas. Los deja sin discurso y, tal vez, atrapados en una espiral del silencio", reflexiona el profesor de Sociología y Comunicación política en la Universidad Complutense de Madrid, Luis García Tojar. Esta teoría propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann estudia cómo la sociedad condena al aislamiento a aquellos que se pronuncian en contra de las posiciones asumidas como mayoritarias. 

Por otro lado, no hay que perder de vista que "una campaña 'por el no' podría activar más a los partidarios del sí", apunta Redoli. Ambas respuestas tienen connotaciones emocionales muy distintas. "En el referéndum de Chile en 1988 para decidir la continuidad de Pinochet, este puso como condición que iba a hacer campaña por el sí", recuerda el expresidente de ACOP. En aquella ocasión, la oposición, que era quien quería un cambio para terminar la dictadura, tuvo que hacer campaña por el no. Y terminó gananado.


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