Independencia de Cataluña La 'Pepona', el precedente etarra del posible refugio de Puigdemont en Bélgica

La posible solicitud de asilo en Bélgica de Puigdemont rescata la polémica sobre el refugio de etarras que fue el país en los noventa. Puigdemont se ha visto con un abogado que lleva 30 años defendiendo a miembros de ETA allí.

El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, el sábado en Girona.
El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, el sábado en Girona. EFE

Las relaciones entre Bélgica y España en materia antiterrorista siempre han sido complicadas. El país belga representó durante los años noventa un refugio para los terroristas de ETA. Aunque fue el primer Estado en deportar etarras (1984), la situación cambió poco después de que el Gobierno de François Mitterrand comenzase a colaborar con el de Felipe González en materia antiterrorista, complicando el asentamiento de terroristas en Francia.

A lo largo de dos décadas, Bélgica ha rechazado extraditar a cinco reclamados por las autoridades españolas. Aunque no hace falta irse tan lejos en el tiempo. El caso más reciente fue el de Natividad Jauregui, alias 'Pepona', detenida en Gante en 2013 tras una operación conjunta de la Policía Judicial belga, la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Estaba reclamada por España por el asesinato en Bilbao del teniente coronel del Ejército Ramón Romeo en 1981.

Tras 34 años huida, había cambiado las pistolas por los fogones y regentaba un restaurante en la localidad flamenca. Puigdemont se ha entrevistado con Paul Bekaert, el abogado que logró evitar su extradición y que ha defendido durante 30 años los intereses de varios etarras que buscaron asilo en Bélgica. Nada ha desvelado sobre si Puigdemont persigue el asilo y remite a la comparecencia que hará este martes al mediodía. 

Aunque no le fue concedido el asilo como tal, el Tribunal de Gante encargado del caso falló a su favor dejándola en libertad en 2016, pues apreciaba "motivos para sospechar que podría sufrir una violación de sus derechos humanos en España". Todo ello a pesar de las tres órdenes de arresto dictadas por la Audiencia Nacional en 2004, 2005 y 2015. La familia de la víctima llevó el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Su compañeros de comando fueron condenados a 28 años de prisión cada uno. 

Casi una década antes, las autoridades belgas también rechazaron la extradición de Luis Moreno y Raquel García, dos presuntos colaboradores del 'comando Vizcaya' a quienes finalmente concedieron la nacionalidad tras otorgarles asilo en 1995. Ambos estaban acusados de facilitar alojamiento a los etarras Juan Ramón Rojo y Kepa Urra Guridi. El abogado consultado por Puigdemont también se hizo cargo de su caso. 

Bélgica tampoco extraditó a Enrique Pagoaga, alias 'Peixotin', en 1996. Este fue arrestado al intentar entrar en el país procedente de Venezuela con un pasaporte falso. Por otra parte, también se negó la deportación de Ricardo Cruz Maiztegui a México en 1998. Ninguno logró, sin embargo, el asilo político.

A quienes sí que entregaron a España en 2005 las autoridades belgas fue a los autores del asesinato del socialista Fernando Buesa y su escolta 

A quienes sí que entregaron a España en 2005 las autoridades belgas fue a los autores del asesinato del socialista Fernando Buesa y su escolta, Diego Ugarte López de Arkaute y Jon Gómez López. También permitieron la extradición de Luis María Zengotitabengoa en 2010 y de Ventura Tomé un año más tarde. El primero estaba acusado de haber alquilado una furgoneta con explosivos interceptada por la Guardia Civil en Zamora. 

Tensar las relaciones

El nuevo escenario todavía incierto que se abre con la última maniobra del expresidente de la Generalitat puede tensar las relaciones diplomáticas entre nuestro país y el Gobierno belga. En el seno de la coalición habita la formación soberanista flamenca N-VA, que ha dado su apoyo al conflicto separatista catalán. Sin embargo, ahora se han apresurado a desvincularse de esta última visita, a pesar de que el presidente de Flandes, Geert Bourgeois, ha ejercido varias veces como anfitrión del expresident.

Puigdemont puso rumbo este lunes a Bruselas junto a cinco ex miembros del destituido Govern: Joaquim Forn, Meritxell Borràs, Meritxell Serret, Dolors Bassa y Antoni Comin. Todo ello después de que este domingo el secretario de Estado de Asilo y Migraciones belga, Theo Francken, declarase que era viable la concesión de asilo político. Este mensaje fue desautorizado después por el primer ministro, el liberal Charles Michel. 

La formación flamenca N-VA, que ha dado su apoyo al conflicto separatista catalán, se ha desvinculado de la visita

La noticia del viaje de Puigdemont se conocía también poco después de que el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, anunciase la querella contra los ex miembros del Govern por delitos de rebelión, sedición y malversación. Aunque nadie ha confirmado las intenciones del exmandatario catalán, el hasta ahora diputado de Junts pel Sí (JxSí), Lluís Llach, da por hecho que se exiliarán.

Por su parte, el comisario general belga para los refugiados y los apátridas, Dirk Van den Bulcke, ha explicado este lunes en la televisión belga que para que su país conceda asilo a otro ciudadano europeo deben existir "señales serias de persecución" o de que corre riesgos en el país de origen.

En principio, el caso de Puigdemont no encajaría en ninguno de los supuestos por los que un país puede otorgarle el derecho al asilo. Únicamente podría darse si Bélgica optase por acogerse de manera excepcional al protocolo 24 del Tratado de la Unión Europea, que generaría una gran controversia, pues supondría cuestionar la consideración de España como "Estado seguro".


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