POLÍTICA

La oposición escenifica en el Congreso su rechazo a la ‘ley mordaza’ del PP

La izquierda y los soberanistas se unen para exigir la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana que los populares aprobaron en 2013. Ciudadanos se abstiene e insta a "reformar" la norma.

Los diputados de Unidos Podemos Íñigo Errejón (d), Alberto Garzón (i), conversan con el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech.
Los diputados de Unidos Podemos Íñigo Errejón (d), Alberto Garzón (i), conversan con el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech. EFE

Los partidos de la oposición se han unido este martes en el Congreso para rechazar la Ley de Seguridad Ciudadana -ley mordaza- aprobada por el PP en la legislatura de la mayoría absoluta con el objetivo de atajar la avalancha de protestas callejeras que marcó el inicio de la misma. PSOE, Unidos Podemos y el soberanismo catalán y vasco se han puesto de acuerdo para sacar adelante una moción que pide expresamente la derogación de la norma.

La iniciativa es consecuencia de una interpelación urgente sobre derechos y libertades planteada por el Grupo Socialista al Gobierno la semana pasada. Para conseguir el mayor consenso posible y visualizar que existe una mayoría parlamentaria a favor de la derogación, el PSOE ha forzado varias votaciones: una sobre ese aspecto concreto y otra por cada uno de los otros cuatro puntos que componían su moción e iban más allá del rechazo a la Ley de Seguridad Ciudadana.

Así, ha conseguido que 167 parlamentarios se manifiesten a favor de la derogación, frente a los 133 representantes de PP, UPN y Foro Asturias que han conformado un bloque contrario. En medio ha quedado Ciudadanos (32), optando por la abstención. “Cambien tres cosas: la mordaza, las multas y la mano dura por la libertad, los derechos y los servicios públicos”, ha reclamado Antonio González Trevín, diputado socialista encargado de defender la moción. En un duro discurso, Trevín ha manifestado que “el anterior ministro del Interior quería acabar con cualquier tipo de protesta: de obra, palabra, pensamiento u omisión”. “Ustedes creen que una sociedad segura es una sociedad silenciosa y domesticada”, ha dicho mirando a la bancada del PP. Con todo, tiende la mano para que Ejecutivo y oposición colaboren -“trabajemos juntos”- y alumbren una nueva norma que sustituya a la ley mordaza.

El PP cosecha otro revés a una ley bandera de Rajoy siete días después del portazo a la LOMCE

En una línea parecida se han mostrado los representantes de Unidos Podemos, ERC, PNV, PDECat -antigua Convergència- o Nueva Canarias, todos favorables a la derogación. Gabriel Rufián, de Esquerra, ha sido de nuevo el que más lejos ha ido en su crítica, tildando de “canallada” y “purga” la medida que impulsó Interior en 2012 y aprobó el Congreso en 2013.

El PP ha considerado “tremendista” la intervención de Trevín y ha recordado a la oposición, por boca del diputado José Antonio Martín Toledano, que los derechos y libertades en España están preservados porque impera un sistema “garantista”, no como “en Cuba o Venezuela”. Además, y al igual que Foro Asturias, critica que la iniciativa del PSOE mezcle varios temas en una “moción ómnibus” que, de cumplir su principal objetivo -el de la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana- dejaría a España “sin ley de seguridad” en un momento que en que está “en el nivel 4 de alerta terrorista”.

C's se pone de perfil

Ciudadanos ha optado por abstenerse, ya que, como ha explicado el diputado Luis Salvador, huye del verbo “derogar” y prefiere la palabra “reformar”. Aunque cree que hay que cambiar los aspectos más polémicos de la norma, considera que ha de hacerse de un modo constructivo: sustituyéndolos y no eliminándolos sin más. En este sentido, Salvador ha recordado al PSOE que se comprometió a eso mismo en el acuerdo de gobierno que firmó con C's en febrero. El partido naranja sí ha apoyado el resto de puntos de la moción, que aludían a otras políticas de Interior: instituciones penitenciarias, Guardia Civil, plantillas policiales y centros de internamiento de extranjeros (CIE's).

El rechazo del Congreso a la ley mordaza constituye un nuevo revés para el Gobierno, aunque no tenga efectos prácticos hasta que no se plasme en una reforma legislativa. Se produce una semana después de que la Cámara lanzara la paralización de la LOMCE -iniciativa a la que ya se ha sumado el Ejecutivo- y se manifestara en contra de la reforma judicial pactada por PP y Ciudadanos. Además, en este mandato los populares ya han visto cómo el legislativo inicia los trámites para imponer una considerable subida del salario mínimo, insta a acabar con la prisión permanente revisable o aprueba la constitución de una comisión de investigación sobre la gestión de Jorge Fernández Díaz en Interior.

El Congreso aprueba la proposición de ley que abre la puerta a desclasificar documentos secretos de la Transición

El pleno de este martes, además, ha aprobado la toma en consideración de una proposición de ley del PNV para reformar la Ley de Secretos Oficiales. Iniciativa que, tal y como informó Vozpópuli, abre la puerta a desclasificar documentos secretos del franquismo y la Transición. Ciudadanos también ha visto cómo supera el primer trámite su propuesta para mejorar el régimen de los autónomos -sin votos en contra- y ha sumado el apoyo de la izquierda y los nacionalistas a su moción para reclamar al Gobierno que recupere parte de lo condonado a quienes se acogieron a la amnistía fiscal. Unidos Podemos, por su parte, ha recibido el 'no' a una PNL contra el CETA -acuerdo económico y comercial impulsado por la UE y Canadá- y el aval a una moción en la que reclama medidas para luchar contra la denominada “pobreza energética".


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