Elecciones catalanas Sánchez y Rivera vetan la candidatura de unidad defendida por el PP

El PSC y Ciudadanos rechazan la candidatura única propuesta por el PP para las elecciones del 21-D. No habrá bloque constitucionalista en las urnas catalanas. 

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez EFE

Marcharon unidos, codo con codo, en la magna celebración de la democracia que desbordó este domingo las principales arterias de Barcelona. PSC, PP y Ciudadanos, codo con codo contra los golpistas en una exhibición de patriotismo democrático sin precedentes en Cataluña. Se sumó incluso algún representante de la verdadera izquierda, como Francesc Frutos, histórico del PCE, veterano luchador antifranquista, en las antípodas de lo que es ahora su partido, adherido al faldón de Podemos.

La unidad en la calle no tiene continuidad en la pugna electoral. Albert Rivera y Pedro Sánchez rechazan en forma frontal la posible formación de una candidatura única de los demócratas para concurrir a las elecciones del 21-D convocadas por Mariano Rajoy. Andra Levy, vicesecretaria del PP y diputada en el Parlament, ahora disuelto, desempolvó esta posibilidad una vez aprobado puesto en marcha el artículo 155 de la Constitución, cuya paso crucial es la convocatoria de comicios en Cataluña.

El PSC siempre se ha mostrado contrario a esta posibilidad. "No nos gustan los frentes contra nada, preferimos defender nuestras ideas con nuestras siglas", señalan desde la dirección socialista. Miquel Iceta, uno de los elementos más activos en las negociaciones para convencer a Puigdemont de que abandonara la DUI y convocara elecciones, ha sido tajante ante la posibilidad de la candidatura de unidad. Pedro Sánchez tampoco es partidario de esta opción. Ha transmitido a su gente que ni siquiera la pongan sobre la mesa como posibilidad de estudio. No es no. 

El PSC, que sale muy fortalecido de la actual crisis y de todo el proceso de golpe a la democracia perpetrado por los separatistas, no quiere unir sus siglas a las del PP, sobre las que todavía pesa un manto de sospecha en la sociedad catalana. El pacto del Tinell, promovido por Pasqual Maragall cuando llegó a la presidencia de la Generalitat, ha convertido a los populares catalanes en un elemento sospechoso y rechazable. Intentaron sacarlos del tablero democrático, mediante virulentas campañas de hostigamiento y  persecución. "Esa herencia no se borra en dos días", señalan fuentes del partido.

Ciudadanos tampoco quiere ningún tipo de alianza electoral. El segundo partido en el hemiciclo catalán, intentará en las elecciones consolidar su papel de líder de la oposición, algo que de momento se refleja en los sondeos que han aparecido los últimos días. Rivera confía en la fuerza de una marca que nació para luchar contra el nacionalismo excluyente. El líder naranja fue quien más combatió para la aplicación el artículo 155 y el que con mayor vehemencia ha reclamado la celebración de unas elecciones.

El 21-D es una cita crucial y quizás fatídica para recomponer el marco democrático catalán. Algunos observadores consideran que llega demasiado pronto. Que el electorado catalán todavía se encuentra sometido a los efectos de tres dé cadas de intensa labor de propaganda y adoctrinamiento por parte de los secesionistas. "No es posible cambiar en 55 días lo que se ha levantado a lo largo de treinta años", señalan. Sacan a relucir, en este sentido, el hecho de que TV3 sigue dirigido por los mismos rectores que la han convertido en la televisión más sectaria, manipuladora y antidemocrática de cuantas emiten en Europa. "El panorama es muy difícil, pero habrá que intentarlo".

La herencia del tripartito

Algunos analistas consideran que es muy posible que estas formaciones conseguirán mejor resultado por separado que en bloque de unidad. Hay votantes del PSC que no entregarían su papeleta a los populares, por esa imagen que se les ha creado de 'enemigos de Cataluña',alimentada y cultivada con fruición desde los medios públicos. También hay simpatizantes del PP que reniegan de unos socialistas que, desde el nefasto tripartito, pusieron en marcha el proceso que derivó en el golpe al Estado que promovió Puigdemont la semana última. 

Las tres formaciones democráticas catalanas ya han designado a su candidato. Iceta por el PSC, Arrimadas por Ciudadanos y Albiol por los populares. Tres diputados que combatieron con audacia y vehemencia los atropellos cometidos por los secesionistas en las sesiones parlamentarias más vergonzosas y totalitarias vividas en un hemiciclo europeo. Los tres se han ganado el respeto y la consideración de la sociedad catalana que este domingo salió ala calle para defender la unidad de su tierra y el retorno a la democracia en sus instituciones. 


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