Podemos Los 'cadáveres' de Iglesias: 4 secretarios regionales han caído en sólo dos años

Fachin es el último de los líderes autonómicos de Podemos que abandona su cargo en los apenas cuatro años de vida del partido tras enfrentarse con la cúpula estatal

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. EFE

La dimisión de Albano Dante Fachin como secretario general de Podem Catalunya el pasado lunes cierra una lista de dirigentes regionales que han dejado su puesto por las desavenencias con la cúpula estatal del partido morado. En los últimos dos años de vida de Podemos han dimitido o sido cesados cuatro secretarios generales de las denominadas regiones 'históricas', por discrepancias con la política marcada desde la sede madrileña de Princesa 2. 

En Cataluña, Albano Dante Fachin (2017) y Gemma Ubasart (2015); en Galicia, Breogán Riobóo (2016); y en el País Vasco,Roberto Uriarte (2015). Precisamente ahora, la cuestión catalana ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades que enfrenta el partido de Pablo Iglesias en materia de descentralización a la hora de dotar de mayor autonomía a sus direcciones regionales, como se acordó en el congreso de Vistalegre II. El concepto de plurinacionalidad es, además, una de las banderas de la formación morada.

Se da la circunstancia de que Podemos ha conseguido obtener sus mejores resultados estableciendo alianzas con otras fuerzas en esos territorios con componente nacionalista. Pero dichos acuerdos han supuesto más de un quebradero de cabeza y se han llevado por delante incluso a un secretario de Organización, Sergio Pascual, antigua mano derecha de Íñigo Errejón. Iglesias atribuyó la decisión de fulminar al diputado sevillano tras "una gestión deficiente" cuyas consecuencias, dijo, dañaron "gravemente a Podemos".

Quien hoy ocupa ese puesto, Pablo Echenique, aseguraba el pasado lunes tras la renuncia de Fachin que su partido es "objetivamente" el "más descentralizado" de todos. "Vamos hacia que cada territorio tenga incluso la capacidad de decidir con quién confluye o no. Siempre teniendo en cuenta el interés general de todo el proyecto", aseveraba el martes la Secretaria de Plurinacionalidad y Diversidad Territorial del partido, Meri Pita, en una entrevista con Cuartopoder. Hasta ahora, la dirección estatal siempre ha tenido la última palabra.

Cataluña

La predecesora de Fachin en el cargo, Gemma Ubasart, presentó su renuncia en octubre de 2015 por sus discrepancias sobre cómo se había desarrollado la campaña electoral de las elecciones del 27 de septiembre al Parlamento de Cataluña. Se marchó entre críticas a la excesiva presencia de los líderes de la dirección estatal en los actos de campaña. Había accedido al cargo apenas ocho meses antes, encabezando la lista 'oficialista' de Iglesias. Su dimisión se produjo tras los malos resultados de la coalición de Podemos en los comicios catalanes, a los que se presentó junto a ICV y EUiA dentro de Catalunya Sí que es Pot.

El secretario general de Podem, Albano-Dante Fachin.
El secretario general de Podem, Albano-Dante Fachin. EFE

Para desalojar a Fachin, la dirección estatal convocó una consulta de forma exprés entre las bases de Podem sobre la confluencia con los 'comunes' de Colau y Domènech. Fachin renunció un día antes de conocer el resultado en el que el sí ganó por amplia mayoría. Ahora, una gestora nombrada por la cúpula de Iglesias conducirá al partido hasta la próxima Asamblea Ciudadana que deberá elegir una nueva dirección. 

Euskadi

Apenas un mes después de Ubasart, presentó su dimisión el líder vasco Roberto Uriarte por discrepancias con la dirección estatal en la confección de las listas electorales para las elecciones generales del 20-D. Reprochó en una misiva dirigida al propio Iglesias su gestión de los "desacuerdos con la ejecutiva estatal en cuestiones organizativas, de discurso y de candidaturas". La Ejecutiva de Iglesias había impuesto como candidato por Álava al Congreso al líder de Equo, Juantxo López de Uralde, en vez de por Vizcaya como pretendía Uriarte. 

Errejón y la secretaria general en País Vasco, Nagua Alba.
Errejón y la secretaria general en País Vasco, Nagua Alba. EFE

Tras Uriarte, fue elegida nueva secretaria general en marzo de 2016 la diputada errejonista en el Congreso Nagua Alba. Sin embargo, renunció al puesto en agosto con la consiguiente apertura de un proceso de primarias que tendrá lugar este próximo mes de diciembre. Alba negó presiones de la dirección estatal y vinculó su abandono a la necesidad de "actualizar la hoja de ruta" del partido de cara a las autonómicas vascas de 2019. Ahora se puede librar otra batalla entre errejonistas y el sector de Iglesias, que aún no ha presentado candidato. De momento no han dado frutos las negociaciones para presentar una lista conjunta frente a la que puedan aportar los anticapitalistas.

Galicia

La otra comunidad que más quebraderos de cabeza ha dado a Iglesias es Galicia. Breogán Riobóo fue destituido en febrero de 2016 tras cuestionar el sistema de alianza con En Marea a las elecciones autonómicas. Después de varios ceses y dimisiones en el seno de la dirección regional gallega, entre ellos la del número dos de la formación, Riobóo se resistió a reconocer la decisión de Madrid de nombrar una gestora que le obligó a abandonar su cargo. 

Podemos Galicia no quería ver cómo sus siglas quedaban diluidas. Echenique y Carolina Bescansa tuvieron que viajar hasta Galicia para arrancar un pacto in extremis que terminó desautorizando a la dirección autonómica. El pacto fue calificado de ilegal por la Comisión de Garantías regional, el órgano encargado de velar por el cumplimiento de los estatutos.

Ahora, con la crisis catalana se han vuelto a avivar las tensiones que mantienen En Marea y Podemos Galicia para hacerse con la hegemonía de la izquierda en la Comunidad. La secretaria general de la filial morada, Carmen Santos, advertía de que su formación tendrá que "revisar las alianzas" si se entra en "cuestiones de diferencias indisolubles" sobre la configuración del Estado con sus socios. Podemos y Esquerda Unida ya se desmarcaron de Anova, también integrada en la coalición, cuando la formación apoyó la unilateralidad del referéndum separatista.

Los coportavoces de Podemos, Pablo Echenique y Noelia Vera.
Los coportavoces de Podemos, Pablo Echenique y Noelia Vera. EFE

No hay que perder de vista, por otra parte, a Andalucía; un territorio controlado por la anticapitalista Teresa Rodríguez. La marca andaluza lleva meses exigiendo a Madrid que le conceda mayor autonomía política e con la posibilidad incluso de tener un CIF propio. Sin embargo, Rodríguez y el alcalde de Cádiz, José Manuel González 'Kichi' decidieron cerrar filas con la estrategia de Madrid respecto a la crisis de Cataluña, después de que la corriente liderada por el eurodiputado Miguel Urban emitiese un comunicado reconociendo la 'nueva república catalana'. 

Tras resolver la crisis planteada por Fachin y nombrar una gestora liderada por Vicenç Navarro, Iglesias ya se ha encomendado a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau para las próximas elecciones catalanas del 21-D. Algunas encuestas apuntan a que el independentismo quedará a pocos escaños de la mayoría de 68 diputados, por lo que la formación que también encabeza Xavier Domènech adquirirá un papel determinante a la hora de facilitar que se repita un gobierno secesionista.

Esa decisión tendrá una repercusión clave para las expectativas electorales de Iglesias, ya que de ello dependen sus aspiraciones al Gobierno de España. De momento, la ruptura del pacto entre el partido de Colau y el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona no beneficia a la formación morada. Además, el último barómetro del CIS le dejaba un amargo sabor de boca esta semana, situándole como el líder peor valorado por los ciudadanos y retrocediendo en intención de voto con Ciudadanos pisándole los talones.


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