Independencia de Cataluña El PSOE rechazó un "gobierno provisional" en Cataluña para no prolongar la crisis

En caso de ser intervenida, los socialistas van a insistir al PP en que las elecciones en esa comunidad sean en "enero/febrero" y que no se agote el plazo de seis meses que contiene el Acuerdo del Consejo de Ministros.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del Partido, Cristina Narbona, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del Partido, Cristina Narbona, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra. EFE

Desde el momento en que el Gobierno propuso al PSOE la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, a partir del Pleno del Parlamento de Cataluña los días 6 y 7 de diciembre, el principal partido de la oposición rechazó abiertamente la posibilidad de crear un "gobierno provisional" que diera sensación de que Madrid va a instalar sobre la Generalitat un protectorado sine die.

Según diversas fuentes consultadas por Vozpópuli, los socialistas insisten en que la intervención que apruebe el Senado este viernes sea limitada en el tiempo -en caso de que no haya moratoria porque finalmente Carles Puigdemont acceda a elecciones anticipadas-, y que la convocatoria que haga Mariano Rajoy tras desalojar a Puigdemont sea "en enero/febrero". No quieren ni pensar en la posibilidad de que, pasados los seis meses que establece el texto que ha remitido La Moncloa a la Cámara Alta, éste se vea prorrogado.

De hecho, en las "múltiples" conversaciones que han mantenido durante los últimos dos meses el presidente del Gobierno y Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE ha dejado muy claro a su interlocutor que su apoyo será limitado en el tiempo y que la "gestión" del 155 es cosa suya, que no haga copartícipe de la misma al principal partido de la oposición.

El líder socialista no va a poner pegas al comisionado del Gobierno que finalmente acabe centralizando la gestión del día a día de la Generalitat -se especula con la posibilidad de que acabe recayendo en el ministro de Justicia, Rafael Catalá- y la unidad va a predominar en el debate parlamentario que va a tener lugar durante los próximos días. 

Iceta trata de hacer difíciles equilibrios para mantener unido al PSC tras el anuncio del 155 y que la relación con Ferraz no se rompa cuando la intervención de la Generalitat sea un hecho

No es ningún secreto que la presión que ejercen sobre la dirección del PSC numerosos alcaldes y cuadros de ese partido en contra del 155, igual que ocurre en el Partido Socialista Balear (PSIB), de Francina Armengol, va a condicionar mucho la trayectoria de los socialistas en este tema.

El líder del PSC, Miquel Iceta, niega que pueda haber una "ruptura" en el PSC ni "discrepancias" con el PSOE sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que "ningún socialista quiere". Ayer compareció en rueda de prensa, con la presencia de la número dos del partido y alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín, la líder del PSC en el Congreso, Meritxell Batet, el secretario de Organización, Salvador Illa, o la portavoz en el Parlament, Eva Granados.

Después de la dimisión de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, de la Ejecutiva del PSOE por su rechazo al 155, oposición a la que se unieron diversos alcaldes o el exlíder del PSC Raimon Obiols, Iceta fue contundente. "No habrá una ruptura del PSC, porque estamos unidos en las ideas básicas de que no queremos que las instituciones catalanas sigan en la ilegalidad, ni que una minoría se imponga a una mayoría, ni que el proceso independentista arrase con todo".


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