Política

Adiós a la reprobación a la vicepresidenta: el PSOE retira su iniciativa

Una semana después de aplazarla, los socialistas deciden dejar caer su propuesta de reprobar a Soraya Sáenz de Santamaría por las cargas policiales del 1-O

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría EFE

Marcha atrás total. Empezaron aplazando la iniciativa una semana, en espera de escuchar las explicaciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sobre la crisis en Cataluña, y finalmente, los socialistas retiran su iniciativa para reprobar a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, por la gestión de la crisis en Cataluña y, en concreto, por las cargas policiales del 1-O, una decisión que fue muy criticada por sectores del PSOE.

La dirección del partido que lidera Pedro Sánchez entiende que no es el momento de llevar al Congreso el cuestionamiento a la número dos del Gobierno, una tesis que algunos socialistas defendían ya desde el mismo momento en que se anunció esta medida, sólo dos días después de la jornada del referéndum ilegal en Cataluña.

Eso sí, el PSOE recalca que la retirada de la iniciativa no quiere decir que apruebe la gestión de meses de Sáenz de Santamaría en Cataluña ni el modo en que se dirigió la respuesta al 1-O, sino que, viendo la deriva de los acontecimientos, "por razones de oportunidad y de prioridad" se considera que ese debate ahora no toca. Pero esperan retomar el análisis de la actuación del Gobierno cuando llegue el momento, aseguran. 

"Lo que no nos gustó el 1 de octubre sigue sin gustarnos a día de hoy", ha afirmado la vicesecretaria general, Adriana Lastra, convencida de que "tiempo habrá de pedir las resposnabilidades", que "seguro" pedirán. Eso sí, ha defendido que no fue un error anunciar la reprobación, visto lo que ocurrió el 1-O y la "repercusión que tuvo a nivel internacional".  

La iniciativa cayó como una bomba en algunos sectores del PSOE, que veían "absolutamente inoportuno" poner en cuestión a la vicepresidenta en medio de la crisis y el hostigamiento a las fuerzas de seguridad. 

El anuncio de la reprobación de Sáenz de Santamaría fue la manera con la que el PSOE comenzó a distanciarse del Gobierno, después de semanas de cierre de filas absoluto en la respuesta al desafío independentista. Y cayó como una bomba en el Grupo Socialista y en algunos sectores socialistas, que consideraban "absolutamente inoportuno" poner en cuestión a la vicepresidenta en medio de la crisis y con el hostigamiento que estaban sufriendo las fuerzas de seguridad. 

La dirección del PSOE no tardó ni cinco días en dar un paso atrás, primero temporal, acudiendo a un hecho que ya conocían cuando se anunció la reprobación: la comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Pleno. Se dio además la coincidencia de que, si mantenían su interpelación a Sáenz de Santamaría, con la que arrancaba la reprobación, habría coincidido en el mismo día con las explicaciones deRajoy para responder al pleno del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Ese mismo día, además, se activó el procedimiento del artículo 155, con apoyo del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que anunció un acuerdo para iniciar el debate de la reforma de la Constitución que fue celebrado por todos en su partido, desde las federaciones hasta el PSC, pasando por el Grupo en la Cámara Baja. 

Ferraz consideró que no tenía sentido mantener ese debate y la víspera, la portavoz del Grupo Socialista, Margarita Robles, anunció que se aplazaba. "De momento", dijo entonces Robles, aunque dejó abierta la puerta a que se descartara del todo, una vez se escucharan las explicaciones de Rajoy: "Cuando llegue ese momento y en función de lo que diga el presidente, ya tomaremos las decisiones".

Y ahora decide retirarla y pasa página de una decisión que tensionó al partido. A las críticas en privado de muchos diputados, algunas también en público, se añadieron los reproches del exvicepresidente Alfonso Guerra, en una entrevista, y de un grupo de veteranos socialistas, como los expresidentes autonómicos Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Joaquín Leguina y José Rodríguez de la Borbolla, que pidieron a Sánchez, en una carta abierta que, en lugar de reprobar a Sáenz de Santamaría, tomara las "decisiones precisas" para colaborar en la restauración del orden constitucional.


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