Análisis

El libro de Olvido Hormigos, el dulce sonido de Ylenia y la gran final de ‘La Voz’

La protagonista del vídeo erótico promociona su obra y amenaza con más piezas similares. La concursante de 'realities' opta a canción del verano. El programa de Telecinco contrasta con los monstruos de la TV…

El programa 'La Voz' es un ejemplo de concurso digno e interesante frente a tanto monstruo televisivo.
El programa 'La Voz' es un ejemplo de concurso digno e interesante frente a tanto monstruo televisivo. MEDIASET CARLOS SERRANO

"La telebasura no es sino el espejo de la telemierda que es la vida real". Corría marzo de 1994 cuando Francisco Umbral definía así una de las plagas de nuestro tiempo. Es una auténtica tragedia colectiva habernos perdido lo que diría este maestro en sus columnas sobre el contenido televisivo que hoy se emite en España. No me digan que no sería digno de paladear cómo se referiría este articulista tan idolatrado como imitado a seres como Ylenia Padilla u Olvido Hormigos, convertidas ya en iconos del universo televisivo. 

Con su retranca, su ironía y su provocación habituales, quizás Umbral señalaría los aspectos positivos y ocultos, si es que existen, de estas dos señoritas de la tele que ahora, en una paradoja terriblemente dolorosa, se presentan ante el respetable como presuntas artistas, una como cantante y otra como escritora. Tenía razón y visión de futuro el añorado escritor cuando decía en el mismo artículo que "la telebasura, pues, somos nosotros, unos analfabetos tecnificados, unos ágrafos con teléfono celular, unos humanos con oficina en "edificio inteligente". Ocurre, sin embargo, que Umbral no llegó a ver con sus ojos afilados la evolución de esta cochambre televisiva. 

La principal característica de este tipo de contenidos es su capacidad para generar símbolos de la desfachatez que cobran forma humana

La llamada telerrealidad que algunos veían como "experimento sociológico" ha mutado con el paso de los años. Y ha ido a peor, claro está. La promesa del éxito y el dinero fáciles se ha convertido en una trampa mortal pero atrayente para individuos de todo pelaje cuyo principal anhelo en la vida es ser tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa o concursante de Gran Hermano. No puede decirse, claro está, que este tipo de personajes no existiera antes, ni mucho menos, pero al menos el resto de ciudadanos no tenían oportunidad de contemplarlos. La principal característica de este tipo de contenidos es su capacidad para generar símbolos de la desfachatez que cobran forma humana. O sea, los frikis. Vean, por ejemplo, el vídeoclip de la canción Pégate que, como adelantábamos la pasada semana, puede convertir a Ylenia Padilla en personaje fundamental de este verano

Escuchen esa voz pretendidamente dulce, afectada e irreal, vean esos contorneos vertiginosos y asistan a esos esfuerzos vanos de la cantante por transmitir sensualidad. Ahora, si les quedan fuerzas, piensen en que más de dos millones y medio de personas han visto este vídeo. Reparen en que también miles y miles de españoles se han descargado la canción. Y, si no se han abierto las venas presos de la desesperación, concluirán, como Umbral hace veinte años, que "también el espectador es cómplice (y origen) de lo que luego critica y larga en las cenas bien"

Complicidad u origen. O ambas cosas a la vez. Pero el caso es que parece ser que también se vende como rosquillas el libro que supuestamente ha esculpido Olvido Hormigos. Mujer sin complejos que, como dijo en una entrevista con los compañeros de Marabilias, amenaza con producir más vídeos eróticos. El abrazo infiel (RBA) solo puede compararse en calidad y morbo a Ambiciones y reflexiones (Espasa), de su archienemiga Belén Esteban. Quizás llegue el día en que haya que leer ambas obras y compararlas. O hablar sobre ellas en un plató de Telecinco. Pero hoy no es ese día, como decía Aragorn en El retorno del Rey. Esperanza ante el más tenebroso de los futuros.

Un programa apetecible 

Y es que no todos los concursos que pueden verse en Telecinco son como Supervivientes o Gran Hermano. En Mediaset demuestran que también pueden apostar por productos apetecibles como La Voz, que terminó esta semana con la victoria de Antonio José, alumno aventajado del inefable Antonio Orozco. Es este un talent show que merece la pena ver, aunque solo sea por la ilusión de los concursantes, el entusiasmo de sus entrenadores o las tablas de Jesús Vázquez. No es el programa mejor realizado del mundo -¿ausencia de presupuesto?-, las galas son demasiado largas y el formato es harto repetitivo, sí, todo eso es cierto, pero en la tele que se hace en España dime con qué te comparas y te diré qué eres.  

"La tele, como toda creación, puede regenerarse, pero la vida, nuestra vida, ya no. Y además, en su propia vida, uno no puede cambiar de canal"

Hay esperanza, por tanto. El citado escritor decía que "la tele, como toda creación, puede regenerarse, pero la vida, nuestra vida, ya no. Y además, en su propia vida, uno no puede cambiar de canal". Estas citas aparecen, por cierto, en el magnífico libro El tiempo reversible (Círculo de Tiza, 2015), por si les interesa releer aquellas columnas de Umbral antes que adentrarse en las braguetas y los romances de tanto monstruo.


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