Análisis

El ruidoso adiós de Mariló, la lección en ‘Masterchef' y la mejor serie española en años

La presentadora no puede ni marcharse tranquila. El creador del “león come gamba” declina volver al concurso. 'Vis a vis' engancha a los espectadores cada semana...   

'Vis a vis' se consolida como una gran serie.
'Vis a vis' se consolida como una gran serie. ANTENA3

Mariló Montero siempre es noticia. No es descartable que la próxima ventosidad de la presentadora de Televisión Española (TVE) se convierta también en trending topic. Cualquier cosa que diga o haga alcanza rápidamente la categoría de fenónemo casi paranormal en las redes sociales, únicos ágoras que nos quedan para el debate, sí, pero también repletas de desalmados que, contrariados con su pésima existencia y gobernados por la envidia, solo disfrutan dañando al prójimo. La culpa, en todo caso, no es de ellos, sino de los medios que alimentamos su codicia por el mal ajeno. Algo se está haciendo rematadamente mal en la prensa de este trozo de planeta cuando ocurre lo que ha pasado esta semana con la periodista navarra.

Resulta que TVE anunció que Mariló dejaba durante un tiempo su programa matinal de La 1 para tratarse un problema de salud. Si todo va según lo previsto, volverá en septiembre a la pantalla. Fueron muchas las muestras de cariño para ella. Hasta ahí, normal. Sin embargo, parece ser que la periodista cometió el tremebundo, horrendo, despreciable error de crear varias listas de Whatsapp para agradecer tanto cariño -¡oh, Dios mío, a la guillotina con ella!-. Pronto numerosos medios, que recibieron la filtración por parte de algunos incluidos en los listados, publicaron el asunto y destacaron que Mariló había cometido el terrible e imperdonable pecado de filtrar los números privados de algunos personajes pretendidamente importantes que estaban en esas listas.

Y lo que debía ser una mera anécdota se convirtió, una vez más, en un arma contra esta mujer a la que cualquier día se culpará de una ciclogénesis explosiva

Pronto llegaron las mofas contra la última metedura de pata de la presentadora. Y lo que debía ser una mera anécdota se convirtió, una vez más, en un arma contra esta mujer a la que cualquier día se culpará de una ciclogénesis explosiva. Arrumbamos la ironía para concluir que el escrutinio al que está sometida es propio de tiempos de la Inquisición. No puede ni marcharse tranquila y un servidor, que ha criticado con dureza sus errores, empieza a pensar que estamos ante un linchamiento inaceptable. Demasiado ruido para un adiós triste. Ya narrados estos hechos luctuosos, lo cierto es que todos los adictos al universo televisivo deseamos a Mariló que se recupere pronto porque es una presentadora genuina e inimitable que nos regala momentos de gloria televisiva.

No dejamos la cadena pública para rescatar otro hecho increíble que ha tenido lugar esta semana. ¿Se acuerdan ustedes del concursante de Masterchef que ideó ese plato memorable llamado "león come gamba"? En esta crónica irresponsable sobre lo que ocurre en televisión ya se dijo, no sin cierto sarcasmo, que el tal Alberto fue un precursor de la rebeldía contra la moda de la nueva cocina y sus consiguientes sandeces. El tiempo nos ha dado la razón. El talent show de La 1 ha montado una repesca para concursantes eliminados. Miles de personas se morían de ganas por ver de nuevo a ese joven frente a un jurado que, con la afectación absurda y la prepotencia que caracterizan a sus miembros, decidió expulsar al joven de forma fulminante. 

El muchacho ha dado una lección a esos perdonavidas que, para explotar el personaje que se han creado, disfrutan maltratando a los concursantes

El muchacho valenciano, con sus 18 añitos, ha preferido la dignidad y el humor a la fama. Ni corto ni perezoso, ha declinado participar otra vez en el concurso de cocina. En una carta ha explicado sus motivos. Alberto recuerda en dicha misiva "el amor del jurado" y, por ello, afirma que no le quedaban "ilusión, motivación y determinación" para volver y pide perdón por ello a quienes le han apoyado. Para terminar, bromea: "Cuidado, que sigo con mis inquietudes culinarias". Bravo por él. Ha dado toda una lección a esos perdonavidas que, para explotar el personaje que se han creado, disfrutan maltratando a los concursantes con una actitud que incurre a menudo en el mal gusto. Y se ha reído de sí mismo, que siempre es más inteligente y sano que burlarse del otro. 

Como no todo tiene que ser bilis, terminamos por esta semana con otra mención a la mejor serie española que se ha creado en los últimos años: el drama carcelario Vis a vis (Antena 3). Cuando se estrenó, esta ficción de Globomedia ya prometía emociones fuertes. Pasados casi dos meses, la serie no solo se ha consolidado, sino que ha ganado en interés y emoción, sin bajar en audiencia. Quizás su talón de Aquiles sea que hay momentos en que la trama parece inverosímil, pero su óptima atmósfera carcelaria, sus personajes perfectamente construidos, su producción arriesgada, sus buenas interpretaciones, su genial iluminación y su ritmo trepidante funcionan a las mil maravillas.  

Vis a vis llegó a las pantallas sin un elenco de intérpretes conocidos y con un planteamiento que parecía demasiado ambicioso. Ahora Maggie Civantos (Macarena) y compañía permanecen en las retinas de varios millones de españoles. Paradójicamente, aunque a veces adolezca de falta de credibilidad, como se ha dicho, al mismo tiempo lo mejor de la serie es que sus guionistas logran sorprender con sus giros, sobre todo porque contradicen esa costumbre de la ficción española que consiste en amagar con que algo va a ocurrir y ralentizar los episodios alargando el suspense hasta la extenuación. En la prisión de Cruz del Sur se agolpan los sucesos en cada capítulo. Y el espectador, golpeado y emocionado, no puede dejar de mirar. El éxito del año.  


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