Análisis

Soraya en campaña: abraza a un perro, baila en grupo y besa a un calvo

La vicepresidenta del Gobierno está en campaña, y en campaña se exhibe haciendo las cosas más impensables, como aparecer en un programa televisivo 'soft'.

Soraya perpetra un baile con el harén de Pablo Motos
Soraya perpetra un baile con el harén de Pablo Motos

Uno sabe que estamos en campaña electoral cuando un martes por la noche está en casa viendo la televisión tras una dura jornada laboral y se encuentra de improviso con toda una vicepresidenta del Gobierno de invitada estrella en El Hormiguero. Quedan semanas para que los españoles pasemos por las urnas, y Moncloa corre que se las pela para arrancar todos los votos que pueda. Si para ello hay que abrumar al respetable con una entrevista edulcorada a Soraya Sáenz de Santamaría culminada con una coreografía, se hace. Soraya hizo de todo este martes por la noche: abrazó a un perro, bailó en grupo y besó a un calvo.

La 'vice' nunca se encontró del todo cómoda, y eso que las preguntas de Pablo Motos iban rasas y al pie, mientras Trancas y Barrancas, las populares hormigas del show televisivo de Antena 3, amordazaban a la defensa y neutralizaban a Casillas. Algunos decían en Twitter que era la primera vez que Motos era más alto que su entrevistado, pero esta superioridad en centímetros no encendió en el presentador las ganas de sacar un titular jugoso. Soraya, aseguró, había dado total libertad para las preguntas que el chico tuviera a bien lanzar, pero el pacto entre caballeros resultó más que evidente: "Tú pegas el pelotazo llevándome a la tele, y yo meto mi mensaje y el de mi partido sin que me pongas en apuros". Y así fue. La ministra apenas sudó la camiseta durante la hora de programa y, aunque la chispa no es su fuerte, apareció relajada, femenina y natural.

Soraya se mostró siempre fiel a su presidente Mariano Rajoy, imagen muy alejada de aquellos que han seguido de cerca las intrigas de Palacio. La vicepresidenta ha hecho y deshecho a su antojo estos cuatro años, amparada en el libertinaje de un Rajoy defensor a ultranza del 'laissez faire'. Ante las cámaras, sin embargo, ni rastro de la mujer intrigante que ha tenido como uno de sus grandes aliados al presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián.

Porque sí, hubo perrillo en el plató, recuperado tras ser arrojado desde un segundo piso, y la vicepresidenta lo abrazó y mimó. Hubo baile saleroso con un harén de cinco colaboradores del programa, donde la vice demostró que su arrebato rociero en la Feria de Sevilla no era solo voluntarioso y que, si quiere, puede aprenderse dos pasos de baile. Cuando Soraya acabó su dancing, vio la calva brillante de uno de sus chicos y hasta hubo beso apasionado en la calva después de que el alopécico, eso sí, inclinara la cabeza cual japonés respetuoso para ponerla a su altura. 

No faltó ningún ingrediente electoral en este producto prefabricado. En Antena 3, la 'pantalla amiga' de Moncloa, Soraya ha mostrado su faceta de compañera perfecta, tan fiel que hasta tendrá que "explicar en casa" por qué le besó la calva a uno de sus bailarines tras perpetrar la danza de fin del programa. Una socia de oro para Rajoy, en la relación cuasi perfecta que la une al presidente desde hace ya más de 11 años.


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