Análisis

En el Barcelona han llorado como plañideras antes de tiempo: triste espectáculo de técnico y jugadores

“Esta Liga se ha vuelto loca”. Frase de moda. “¿Qué le pasa a Rafa Nadal?”. Frase de moda II.  Rafael Nadal es el número uno ATP, o sea, el mejor jugador de tenis de 2013. ¿Saben quién es el mejor jugador de la última quincena? Un tal Rafael Nadal, también. ¿Saben quién es jugador que más puntos ha hecho el último mes? Uno que se llama Rafael Nadal. ¿Saben quién es el mejor jugador en lo que llevamos de año, o sea ya cuatro meses y medio? Sí, lo han adivinado; Rafa Nadal.

Yo no sé lo que le pasa, pero sí sé que es el mejor del último año, de este año, de este mes y de esta semana.  Lo que tampoco sé es lo que le pasa a los iluminados que se hacen la pregunta… Lo que va a ser es que la Liga no está loca, sino que la gente no se entera. Porque decir que somos las personas las que nos hemos vuelto locas suena algo demasiado fuerte, que si no…

La vida, el deporte, el fútbol, tiene giros diarios, cambios. Eso entra en el día a día. La gente se olvida, por citar solamente algunos casos, de las tres Ligas que el Barcelona de Cruyff ganó a última hora en perjuicio de Deportivo de La Coruña y Real Madrid –dos veces y gracias al CD Tenerife, de cuyos jugadores se dice que han ganado más dinero con las dos primas culés que con lo que les pagaba su propio club-.

De una Liga ganada en el último segundo por la Real Sociedad de Ormaetxea en el fangal de El Molinón gijonés, en medio de un diluvio. De las Ligas que tiraron en rachas insólitas un Real Madrid de Queiroz y un Barcelona de Rijkaard en beneficio de un Madrid de Capello y un Valencia de Benítez, respectivamente. De un dramático Bayern Múnich–Liverpool (por cierto, dirigido por Benítez). De otro no menos dramático Manchester United-Bayern…

Un torneo acaba en el último segundo del último partido, de la misma manera que un partido acaba con el silbato del árbitro, nunca antes.  Perogrullada, sí, pero parece que hay muchos que lo olvidan.

Esta Liga, acabe como acabe, me dejará –por arriba- tres impactos: la sensacional campaña del Atlético, el desplome brutal del Real Madrid y, sobre todo, las reiteradas renuncias nacidas en el propio seno del FC Barcelona.

Dice Tata Martino que no se les puede tachar de irresponsables por haberse precipitado en su duelo anticipado. Bueno, no sé si han sido irresponsables, pero ha sido una desagradable sorpresa asistir al triste espectáculo de un entrenador y unos jugadores de superélite llorando como plañideras antes de tiempo, mucho antes de tiempo.

En cuanto a los meros aficionados se me ocurre que hemos pasado de esa vieja aspiración filosófica del “vive aquí y ahora” al inmaduro “lo quiero, y lo quiero aquí y ahora”. Lo cual incluye el “quiero saber lo que va a pasar, y lo quiero saber aquí y ahora”. Tanta modernidad está ablandando las molleras a pasos agigantados. Y los espíritus. Menos el de Rafa Nadal, ése al que –dicen- “le pasa algo”.


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