Análisis

Un discípulo de Anson, amigo de Letizia y experto en 'tijeretazos' se come el marrón de RTVE

José Antonio Sánchez, señalado en los papeles de Bárcenas, llega a una Corporación arruinada y en claro descenso de audiencia y credibilidad. El Gobierno se olvida del perfil de gestor y apuesta por un afín a meses de las elecciones...  

El Gobierno ha consumado un giro a la derecha en Radiotelevisión Española (RTVE), al olvidarse del perfil de gestor y apostar por un hombre afín a sus planteamientos. Y todo ello, no puede olvidarse, a solo unos meses de un ciclo electoral que se prevé más que caliente. Se conoce que al Ejecutivo le han entrado las prisas o los temores o ambas cosas al mismo tiempo. Se acabó la época de los tecnócratas, como el fracasado Leopoldo González-Echenique, al que nadie llora en la casa y quien se largó por la puerta falsa con 300.000 euros en el zurrón, y llegó el momento de rescatar a los patas negras. Y en el PP han optado por el jamón de bellota etiquetado en los papeles de Bárcenas.  

Tras muchos y exagerados rumores, dimes y diretes, el elegido para comandar esa nave a la deriva que es la Corporación es el periodista José Antonio Sánchez. Este hombre trabajó con denuedo a las órdenes de Luis María Anson en aquel ABC que sobrevivió a la Transición, se convirtió en un órgano de oposición al felipismo y a punto estuvo, a base de portadas incendiarias, de igualar en ventas a El País. Después, también de la mano de su maestro, pasó a escribir en La Razón. Y, por último, llegó a RTVE como director general en 2002, años en que un tal Zaplana mandaba mucho en España, un tal Alfredo Urdaci dirigía los Informativos y una tal Letizia Ortiz, hoy reina de todos los españoles, conocía al entonces Príncipe de Asturias entre Telediario y Telediario y amistaba, ya de paso, con el hombre al que analizamos hoy.

Así, Sánchez es discípulo de Anson y amigo de Letizia, cualidades que serían de honda importancia para, por ejemplo, servir a la Casa del Rey contra viento y marea y la realidad de los tiempos. La cosa es que presidir RTVE nada tiene que ver con la Monarquía. Como tampoco es comparable con dirigir Telemadrid, donde Sánchez, llegado al cargo en 2011, comandó las operaciones de un ERE que dejó en la calle a casi 900 periodistas y que, todo hay que decirlo, quizás garantizó así el futuro de la cadena autonómica, abocada a la destrucción y ahora viva, aunque para muchos ha quedado igualmente destruida, claro. Quizás, como se barruntan en los sindicatos, es que le han colocado en el cargo porque es experto en tijeretazos y en el Gabinete del PP desean que despida a varios miles de los 6.300 empleados. El tiempo lo dirá. 

El escándalo de la producción externa, el fallido modelo de financiación, la presión sindical frente a los recortes, la progresiva caída de audiencia y la manipulación al servicio del gobierno de turno son problemas constantes

No obstante, se sabía de antemano que un nombre, fuera cual fuera el designado, no garantizaría las apremiantes soluciones a las potentes minas que están sembradas a perpetuidad en el suelo convulso de RTVE. El escándalo de la producción externa, el fallido modelo de financiación, la presión sindical frente a los recortes, la progresiva caída de audiencia y la manipulación al servicio del gobierno de turno son problemas pretéritos que nadie ha sido capaz de resolver. Y no parece que Sánchez, por mucho que conozca la casa, por mucho apoyo gubernamental que concite y por muchas amistades ventajosas que coleccione, tenga tiempo ni ganas ni ayuda como para soslayarlos en el año que queda de legislatura. 

Los trabajadores de RTVE ultiman una huelga para esta misma semana que coincide con un partido de la Selección de fútbol. "Que la Roja se vaya a negro" es el eslogan

Bienvenida...

En definitiva, el todavía aspirante a presidente de RTVE, cuya candidatura será aprobada en el Congreso con los votos del PP, llega en el peor momento posible para él mismo. Aterriza en una Corporación arruinada, pendiente del rescate de Hacienda, en claro descenso de audiencia y credibilidad y, por último, con la plantilla incendiada por lo que pueda ocurrir. Sin ir más lejos, los trabajadores ultiman una huelga para esta semana que coincide con un partido de la Selección de fútbol. "Que la Roja se vaya a negro" es el eslogan. No está mal como bienvenida. Como ayer mismo comentaba alguien de la casa y en contra de lo que pudiera parecer, "en el Gobierno y el PP han tenido dificultades para encontrar a alguien que quisiera comerse este marrón". "Solo un loco o alguien que no tenga nada que perder o alguien que quiera hacer un favor a Rajoy puede decir que sí al puesto", susurraba otra garganta. 

"Tú eres el elegido", le dicen a Neo en Matrix. Y se lo dicen entre ciclópeas esperanzas y mayores temores unos compañeros de viaje casi resignados por su trágico destino frente a las máquinas. Pues eso. Suerte, señor Sánchez, mucha suerte. Va a necesitarla.  


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