Análisis

Podemos no es republicano... es la república del descontento ciudadano

La tricolor no luce en las gradas de Vistalegre --la organización la retiró--, pero los 7.000 asistentes a la Asamblea fundacional enarbolan otra bandera, la única, la suya: la indignación que cabe en un círculo de 1,2 millones de votos, que serán más en las elecciones generales.

Quien creyera que la Asamblea fundacional de Podemos, su evento más multitudinario hasta ahora, iba a ser una exaltación de la Venezuela chavista o del castrismo, se equivocaba. Quien creyera que el cónclave iba a derivar en una suerte de Politburó, más soviético que chino, se equivocaba. Quien creyera que la iconografía comunista, como la hoz y el martillo, tan presentes en los cónclaves de Izquierda Unida, iba a hacer acto de presencia, se equivocaba. Quien creyera que el partido de moda iba a caer en la etiqueta de antisistema, se equivocaba. Y quien creyera, con un discurso simplista, que la sorpresa de las europeas albergaba puro republicanismo, se equivocaba.

El símbolo que más identifica a Podemos es el círculo, la integración, la concentración, del que hace su principal emblema; el círculo que llevan en el pecho sus simpatizantes. Con esta circunferencia de ilusión y denuncia, les vale. No necesitan más trapos ni telas. Tal es así que la tricolor no luce en las gradas del Palacio Vistalegre --la organización la retiró--. Pero no les importa, los 7.000 asistentes a la Asamblea fundacional enarbolan otra bandera, la única, la suya: la indignación que cabe en un círculo de 1,2 millones de votos, que seguro serán más en las elecciones generales. Por mucho que Monedero entone Puente de los Franceses y otras coplas de la Guerra Civil, Podemos no es republicano... es la república del descontento ciudadano.

El símbolo que más identifica a Podemos es el círculo, la integración, la concentración, del que hace su principal emblema; no necesitan más trapos ni telas

El auditorio de Podemos no rechaza a nadie (más allá de los gruesos epítetos que se llevó cierto presentador de la televisión de los obispos), ni entiende de derechas ni de izquierdas, sino de cambio, de dar un revolcón al bipartidismo y de poner a IU frente al espejo, el que le saca las arrugas del conformismo y los favores a los poderosos.El propio Pablo Iglesias lo remarcó en la jornada inaugural de la Asamblea: "Queremos ocupar la centralidad del tablero porque hay una mayoría social en este país que apuesta por la decencia". Nunca la decencia había sido tan preciada para una sociedad hastiada de corrupción.

Y no sólo bandera tiene Podemos. También goza de patria y la defiende. "Hablar de patria es hablar de la dignidad de un pueblo independientemente de la lengua que se hable o trabajar por los hospitales y los profesionales sanitarios para no hacer el ridículo. Esto es sentirse orgulloso de tu país", enfatizó el eurodiputado y líder del partido.

Con bandera, patria y líder, al partido del círculo sólo le falta un himno, el que no ha sonado en la Asamblea Sí se puede. Iglesias y sus muchachos, excolaboradores de IU, ya no son de cantar La Internacional ni de nada que pueda restar ese voto del descontento, que también pesca en orillas liberales y conservadoras. De momento, el eurodiputado tiene al cantautor en casa, en su espacio de La Tuerka, aunque igual no pasa la prueba. Aquí sus dotes y su ironía. Sello Podemos.


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