Análisis

Ni ese pacto ni esa foto evitan atentados terroristas

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez suscriben en Moncloa un pacto contra el terrorismo. Que se pare el mundo ante tamaña novedad. Un nuevo acuerdo cosmético del bipartidismo cuando hacen falta más medios para las Fuerzas de Seguridad...  

Vuelven los términos mágicos: consenso, acuerdo, pacto. Mariano Rajoy y Pedro Sánchezsuscriben en el Palacio de la Moncloa un pacto antiyihadista. Que se pare el mundo porque tamaña noticia tiene alcance planetario. El Gobierno y la oposición se ponen de acuerdo en un asunto de Estado para garantizar la estabilidad en materia antiterrorista. Bravísimo. Que resuenen sin fin las palmas. Los informativos de esta noche ya tienen apertura. La imagen de los dos líderes carismáticos ante el mismo micrófono se antoja inolvidable. A buen seguro será apoteósico el Telediario de Televisión Española, el mismo que este domingo relegó misteriosamente la manifestación de Podemos. 

Propagandas baratas aparte, la rúbrica de este rimbombante Acuerdo para afianzar la unidad en defensa de las libertades y en la lucha contra el terrorismo despierta ecos nada machadianos. A cualquiera con un poco de memoria, llámenle histórica si quieren o quédense en luctuosa si lo prefieren, esta firma tan solemne le recordará a aquel Pacto Antiterrorista entre los mismos pactantes, PP y PSOE, negociado por Rubalcaba y Javier Zarzalejos, destinado a preservar la unidad de los demócratas en la lucha contra el terror y que, como ustedes bien saben, quedó en papel mojado tras los atentados del 11-M. 

Es decir, los mismos actores que en aquellos terribles días de 2004 se apuñalaron y traicionaron mutuamente para intentar ganar unas elecciones aprovechan el momento propicio, tras los salvajes ataques en París, para presumir de unidad y sacarse de la manga en un par de semanas un presunto consenso contra los enemigos de la democracia. La maniobra de PP y PSOE es más burda que otras similares porque se hace, además, como una suerte de lavado de cara de los dos grandes partidos en plena crisis del bipartidismo. Ambos se presentan como principales garantes de las grandes esencias de nuestra maltrecha libertad.  

¿No será que los líderes de ambas formaciones tienen en mente la lección de unidad que han dado los franceses en contraste con lo sucedido aquí en 2004?

No dudamos de sus buenas intenciones para luchar por todos los medios contra el terrorismo yihadista, por supuesto. Pero la pregunta es cómo va a servir ese acuerdo para evitar los atentados. ¿Qué aporta este pacto de nombre pomposo además de la foto de Rajoy y Sánchez y la consiguiente aureola de estadistas con la que pretenden aparecer en prime time? ¿Acaso no era mejor poner en marcha las diferentes propuestas que contiene el texto cuanto antes? ¿Realmente era tan apremiante negociar, ahormar y firmar este pacto con semejante celeridad?

¿No será que los líderes de ambas formaciones tienen en mente la lección de unidad que han dado los franceses en contraste con lo sucedido aquí en 2004? Porque es obvio que ni este pacto ni la foto de sus firmantes evitan atentados. Algo tan obvio como que esta rúbrica es solo un nuevo paripé cosmético del bipartidismo, que olvia o parece olvidar que lo que de verdad hace falta son más y mejores medios para las Fuerzas de Seguridad, como bien saben todos sus miembros, quienes se dejan la piel sin necesidad ni intención de salir en el Telediario.


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