Análisis

Pablo Iglesias y Alexis Tsipras, de las barricadas al Gobierno

Los líderes de Podemos y Syriza comparten algunas características como el discurso o la facilidad oratoria, pero también son evidentes sus diferencias. Ambos son los políticos de moda en Europa que amenazan con cambiar el statu quo… 

Tsipras e Iglesias, los dos líderes políticos de moda en Europa.
Tsipras e Iglesias, los dos líderes políticos de moda en Europa. EFE

Gusten o no al personal patrio, son los dos políticos de moda en Europa. Pablo Iglesias y Alexis Tsipras, dos buenos amigos, amenazan con llegar a los sillones del poder para cambiar el statu quo de la Unión Europea y para provocar, de paso, un auténtico terremoto en esos mercados poderosos e intangibles que tanto detestan ambos. Como ocurre con sus partidos, los líderes de Podemos y Syriza comparten algunas características. Sus trayectorias políticas se iniciaron siendo muy jóvenes, cuando apostaban por las barricadas contra un capitalismo perverso a su juicio. Pero no todo son similitudes, puesto que también tienen más diferencias de las que son obvias. 

Por mucho que se empeñen algunos aficionados a los discursos simplificadores, Iglesias y Tsipras no son iguales. Aunque sí son comparables porque, como repite simple y cansinamente el líder de Podemos, solo tiene sentido comparar dos cosas diferentes, ya que "no tendría sentido comparar un boli bic azul con un boli bic azul". En el caso que nos ocupa, podría decirse que los dos jóvenes políticos, 36 años el español y 40 el griego, comparten, amén de generación, el color de la tinta pero no la forma del bolígrafo. Es decir, contenido similar pero continente menos parecido de lo que se suele decir.

Siendo solo unos veinteañeros, ya demostraron su carácter revolucionario al despuntar como cabezas visibles de sendas protestas, estudiantiles en el caso del heleno y contra la globalización en el caso del ibérico

Ambos políticos se han criado políticamente en la Universidad y han pasado por las juventudes comunistas. Eso sí, uno proviene de las letras y otro de las ciencias, puesto que Iglesias estudió Derecho y Políticas y Tsipras se licenció en Ingeniería. Los dos siguieron el ejemplo que vieron en casa, puesto que el español es hijo de abogada y el griego es hijo de ingeniero. Siendo solo unos veinteañeros, ya demostraron su carácter revolucionario al despuntar como cabezas visibles de sendas protestas, estudiantiles en el caso del heleno y contra la globalización en el caso del ibérico. Siempre en primera línea de las manifestaciones, sujetando las pancartas y subiendo al estrado o apareciendo en televisión para expresar sus férreas convicciones. Dos de las principales características de ambos son sus probadas capacidades oratorias y sus innegables dotes telegénicas. Quizás esas sean las claves de sus éxitos personales. 

Los detractores de estos políticos de izquierdas que huyen de las corbatas siempre destacan una laguna común por encima de todas: su poca formación en materia económica. Sin embargo, paradojas de la existencia, ambos han conseguido un enorme impulso a su carrera política precisamente por su posición ideológica frente a la crisis. La innegociable oposición de Iglesias y Tsipras a la austeridad dirigida por Angela Merkel en la UE es uno de los lazos que les une indefectiblemente. De hecho, los dos consideran a la Troika como una suerte de demonio al que hay que combatir activamente, si es que no pueden aniquilarlo, claro. Algo que también creen muchos de sus seguidores.  

¿Populismo barato que se aprovecha del dolor imperante o hermosa esperanza que surge de la promesa de algo nuevo? Solo el tiempo lo dirá

Teniendo en cuenta lo dicho, sus discursos políticos son lógicamente coincidentes en muchos puntos. Casi idénticos parecen el continuo ataque de Iglesias a la "casta" bipartidista en España y la permanente crítica de Tsipras a la corrupción de los grandes partidos en Grecia. Su similar lucha contra los turbios manejos del establishment de cada país les ha funcionado sobremanera en el contexto de una coyuntura económica demasiado dura para los ciudadanos como para soportar tanta corruptela. ¿Populismo barato que se aprovecha del dolor imperante para crecer o hermosa esperanza que surge de la promesa de algo nuevo y atractivo para el votante? Solo con el tiempo habrá una respuesta. 

Ritmo muy distinto

Si bien es cierto que ambos lideran a formaciones que, a rebufo de la recesión, han crecido exponencialmente, la verdad es que ni su trayectoria política ni el ritmo de sus pasos se parecen demasiado. Como es de sobra conocido, Pablo Iglesias es un profesor universitario que en apenas dos años ha saltado de las aulas a las tertulias televisivas y de ahí al Parlamento Europeo y a la secretaría general de Podemos. En cambio, Alexis Tsipras se inició en política mucho antes y concurrió como candidato por primera vez en 2006, en los comicios a la Alcaldía de Atenas. Primero se aupó hasta el primer puesto de Synaspismós, fuerza política predominante en la coalición Syriza, donde él se impuso después como líder. 

Así, el español ha sido mucho más rápido que el griego. Pero la principal diferencia entre estos dos políticos es la más obvia: Tsipras ya está sentado en su sillón de mando, mientras Iglesias aún tiene que ganar unas elecciones. De momento, las encuestas son positivas para sus intereses, pero los problemas de sus lugartenientes, Errejón y Monedero, pueden pasarle factura. En suma, el heleno ya ha saltado de las barricadas al Gobierno. Habrá que ver si su amigo español consigue lo mismo o solo pasa a la historia como una ilusión pasajera.  


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