Rajoy renueva la dirección del PP con cuatro jóvenes incorporaciones

Cospedal queda malherida, Arenas se enquista y Moragas toma el mando

Rajoy renueva y rejuvenece la cúpula del partido. Gente joven como Maroto o Casado cobran el protagonismo que ceden Floriano o Gonzalez Pons. Pero Arenas sigue ahí, enquistado, intocable. Y Moragas, el valido, al frente de la campaña. Dolores Cospedal pierde protagonismo.

Dolores Cospedal, Mariano Rajoy y Javier Arenas.
Dolores Cospedal, Mariano Rajoy y Javier Arenas. EFE

La autocrítica de Mariano Rajoy a la hora de analizar el retroceso electoral fue de bajo vuelo, chata, y sin apenas escudriñar a fondo en las causas del desastre. Todo palmario y epidérmico, como quien repasa los resultados de la quiniela. Nadie esperaba más. Rajoy ha puesto el punto de mira en las generales, sin atender en demasía las circunstancias del pasado. Y se ha comprometido en el futuro a presidir los 'maitines', aquella reunión semanal que instauró Fraga en su momento, a la que asistirán los altos cargos de la formación una vez por semana. La designación de su fiel Moragas como coordinador de campaña evidencia que Rajoy quiere tomar el mando del partido en estos próximos meses. Su jefe de Gabinete será el brazo ejecutor de sus designios, órdenes e instrucciones. 

Rajoy se ha comprometido a presidir los maitines, aquella reunión semanal que instauró Fraga

Rajoy ha puesto el partido en manos de un grupo de jóvenes, reclutados de la periferia, algo inexpertos, para liderar la campaña de cara a las generales. Sólo el rocoso Javier Arenas permanece en la guarida de Génova, en la sombra, pero, como siempre, manejando sigilosamente los hilos de la formación. Salen Floriano y González Pons y Jorge Moragas, el valido del presidente, su jefe de gabinete, se pone al frente de la campaña electoral. Dolores Cospedal sigue en su puesto de secretaria general pero en modo de 'reina madre', prácticamente despojada de responsabilidades y poderes, según las primeras versiones que circulaban por Génova.

El Partido Popular ha perdido por el centro, o sea, Ciudadanos, y por la abstención, es decir, el voto cabreado, según el análisis de Rajoy. Pero ha resultado ganador en votos, aunque no en poder institucional. ¿Las causas?. No exhibió el presidente del partido un discurso muy elaborado. Parecian mas bien las notas sobre las que habría luego que desarrollarlo. Se quedó en el chasis. Dos razones del batacazo. La crisis económica ha sido muy dura y ha pasado factura. La recuperación, con serla, apenas se advierte. Muchos españoles están "insatisfechos y defraudados".

El daño de la corrupción

Y la corrupción que "ha hecho muchísimo daño", perpetrada por "algunos de los que considerábamos compañeros", y frente a la que ya se han adoptado todo tipo de medidas: expulsiones, leyes, contundencia, acción de la justicia, acción policial. Asunto superado. Con un rapapolvo a algunos medios, cabe suponer, "aquellos expertos en juicios sumarísimos". Rajoy promete en el futuro más reflejos y rapidez. Así hay que entender la salida de González Pons, portavoz del PP en Bruselas, que deja la cúpula del partido tras aparecer en una rama de la Gürtel. Sin embargo el presidente le agradece a Cospedal los servicios prestados en el 'caso Bácenas' y la mantiene en su cargo, aunque casi a título honorífico, según los primeros comentarios escuchados en Génova. Nadie esperaba su salida, pese a la derrota electoral sufrida el 24-M, que ganó pero no podría gobernar. Algunas versiones la situaban en el Gobierno, cuya remodelación no fue objeto de comentario en esta sesión del comité Ejecutivo nacional.

Para afrontar el reto de las generales, que "tenemos que ganar con claridad", el presidente del partido anunció una "puesta a punto", que implica una renovación absoluta en la primera línea de la dirección con la designación de cuatro nuevos vicesecretarios generales, prácticamente desconocidos no sólo para la sociedad sino incluso para el partido.

Javier Maroto recibe la secretaría sectorial como premio de su lucha por la causa en territorio hostil

Pablo Casado, 34 años, es el más popular ya que se ha fogueado como portavoz de la campaña de las autonómicas. Joven, brillante, excelente imagen y experiencia en las redes, queda al frente de la comunicación. Casi una apuesta cantada. Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación de Zamora y con una relación de amistad con el propio Rajoy, asume la secretaria de organización. Andrea Levy, de 30 años, de plena confianza de Sánchez-Camacho, viene del PP catalán, asume estudios y programas, en tanto que Javier Maroto, 42 años, exalcalde de Vitoria, recibe la secretaria sectorial, el premio a su lucha por la causa en territorio hostil.

Gente muy joven, llegados de fuera de Madrid, salvo Casado, que fue jefe de Gabinete de Aznar, y con escasa experiencia de partido. Javier Arenas, el único superviviente, se ocupará en parte de aleccionarles en los entresijos de la casa, en tanto que el presidente del Gobierno pone sobre las espaldas de su fiel Jorge Moragas toda la responsabilidad de la campaña. Es el verdadero hombre fuerte de la remodelación, aunque sea para un encargo con carácter temporal. Un encargo clave para uno de los más estrechos colaboradores el presidente y que sin duda ha tenido mucho que ver a la hora de seleccionar a los jóvenes que se incorporan ahora a la dirección.


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