Análisis

El Atlético ya no cae tan simpático: de mosca cojonera pasa a rival amenazante

La Liga por fin se juega entre tres. Al menos hasta ahora. Este fascinante Atlético del Cholo Simeone sigue prendiendo fuegos a poco que alguien rasque la cerilla llamada Diego Costa, con unos oídos tan sensibles como sus canillas. Pero a cambio sigue también, y por fortuna, dando vida al campeonato liguero (a la Copa se la da por tradición) y procurando satisfacciones no solamente a sus seguidores, sino a todo quijote que tenga afición por el fútbol.

Algunos no tan quijotes que también le jalean ahora, irán dejando de hacerlo si el aliento colchonero sigue en los cogotes de los todopoderosos, que una cosa es dar juego desde la inferioridad y otra es seguir cayendo simpático cuando pasas de mosca cojonera a rival amenazante.

Así como el Athletic de Clemente, la Real de Ormaetxea, el Deportivo de Irureta o el Valencia de Benítez fueron perdiendo simpatizantes interesados en Barcelona y Madrid a medida que se configuraron como alternativa real al poder establecido, así irá perdiéndolos el equipo del Manzanares si persiste en tocar no sólo pelotas sino también las pelotillas a los dos únicos de la 'jet set'. Al tiempo.

Los colchoneros precisamente han dado un resbalón. Es lo que tiene el no pertenecer a esa clase 'top'. Que tanto en los despachos como en los banquillos se suele ir pagando. Esperemos que aguanten, por el bien del fútbol. Y no sólo del español. Su propuesta de guerra de guerrillas solidaria ha de mantenerse en pie como la vía más práctica para enfrentarse a los de las bolsas sin fin (pese a que ya vamos viendo que tienen agujeros en su fondo). Echen una ojeada a esos equipos de clase media que alguna vez ganaron la Liga y reparen en cuál era su modelo de juego. Viva la variedad, abajo los sectarios.

Los que no resbalaron fueron los dos ogros, pese a que el Sánchez Pizjuán era más propicio a ello que al encaje de bolillos que por momentos enhebraron los barcelonistas. Formidables. De todos modos, ¿qué hubiera pasado si Rakitic no la hubiera pifiado en lo que pudo ser el 2-0 y, a continuación, un linier no se hubiera equivocado a favor del pez gordo en lo que supuso el 1-1? Luego ya todo fue coser y cantar para los de Martino. El poder se hace sentir en los despachos y en la hierba.

Por cierto, ¿dónde se meten en jornadas como ésta los que despotrican de Pedro, tachándole de mero 'corrilón'? ¿Habrán visto un balón en su puñetera vida? Teniendo a Pedro, ¿hacía tanta falta gastar una fortuna en Neymar? Hablando en términos de juego, aclaro. Para mamarse comisiones, evidentemente se saca más de un carioca que de un canarito.

Y el Real Madrid, a lo suyo. Marcando cada vez que llega al área rival. Ya hasta le encajan las lesiones y las sanciones. Así puede ir encontrando sitio a Jesé e incluso al díscolo Di María, y todos contentos.

P.D. Y ya llega San Valentín. Ansioso por mostrar el infinito amor hacia mi pareja. Con un trabajo que no pasa de decente, ha sido capaz de jubilarme y de conseguir que estemos forrados. Enamoradísimo. Yo sólo he de firmar documentos y facturas a porrillo, que mi media naranja se encarga de todo y así me queda incluso tiempo para escribir chorradillas y tratar de entretenerles. Y hasta me ha regalado una bonita cornamenta, traída tras uno de sus incontables viajes de trabajo. Fenomenal, me va a venir de maravilla para disfrazarme en Carnaval, que en Canarias nos encantan y ya no falta nada para que lleguen. Los 'ménage à trois' –y mejor à quatre, à cinque, à six…- es lo que tienen: que dan mucho juego.


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