Análisis

Las claves de la final: El Atlético es un grupo mejor trabajado en lo físico, en lo táctico y en lo anímico

Si escribo que la final de la Champions es un Atlético-Real Madrid de difícil pronóstico me dirán que para esta perogrullada no hace falta gran cosa. Y hay que admitir que muchas finales son difíciles de pronosticar. Pero creo que en este caso hay factores importantes y diferenciadores.

1. Siendo un derbi, no sólo nacional sino local –situación ya excepcional en una competición internacional-, podríamos dar un empate como base de previsión. Pero no. Los partidos previos entre los dos equipos, Copa y Liga, nos han mostrado a un Real Madrid abusador en la primera (dos victorias) y a unos colchoneros dueños de la segunda (victoria como visitante y empate como local).

2. Para más complicación, el partido en el Manzanares, de Liga, -último de la serie-, finalizó con un empate que pudo ser victoria de cualquiera de ambos y en el que ninguno de ellos, siendo especialistas en marcar primero y luego conservar o incluso acrecentar la ventaja jugando a la contra, supo mantener ni el 0-1 (el Madrid) ni el 2-1 (el Atlético). Así que no parecen muy dados a las tablas, ninguno de los dos.

3. Pese a ser, ambos, equipos típicos de contraataque largo. Más variantes el Atlético, que maneja con soltura el cambio de presión baja a presión intermedia e incluso alta. Más limitado en ello el Real, que, trufado de lo que se llaman “medias puntas”, no es muy dado al sacrificio defensivo arriba y fía más en defender después de replegar, al menos, hasta medio campo. Menos jugadores sacrificados, luego prefiere echarse para atrás y defender en menos superficie de campo.  En cualquier caso, ambos equipos brillan más a partir de forzar o esperar el fallo rival. No es pues un tópico decir que en medio campo se librará una batalla decisiva. Y que ahí el Atlético es superior, máxime ante la falta de Xabi Alonso.

4. Y entramos en una de las dos claves que creo observar para el partido: las bajas. No voy a escribir que el Atlético ha tenido más suerte. Y no sólo porque la merma de Diego Costa, juegue o no, puede influir casi  tanto como la de varios madridistas, sino porque creo que las lesiones van asociadas al entrenamiento, en general. No me refiero a la parte física, anímica o táctica del entrenamiento, sino al conjunto, porque un deportista es una persona, un todo.

5. Creo que el Atlético está mejor entrenado, mucho mejor entrenado que el Real Madrid. Por eso ha ganado una Liga que los blancos han entregado de forma lastimosa. Y por eso tiene menos lesionados. Es un grupo mejor trabajado en lo físico, en lo táctico y en lo anímico. Juntos o por separado, como quieran. 

6. Si valoramos un poco más detalladamente las bajas, creo que con Costa el Atlético pierde mucho, por su arrebato y porque ya he escrito sobre la falta de gol congénita a Adrián y adquirida en el caso de Villa. Pero el Real Madrid stá tocado en la columna vertebral, de arriba abajo. Desde Pepe –con un Varane que no parece haberse recuperado de las lesiones- a Benzema, que da excelente pausa a las contras blancas, permitiendo llegadas masivas además de fulgurantes. Si Cristiano anda renqueante, la llegada por fuera se va a resentir no poco. Y, para colmo, la falta de las neuronas en este equipo algo alocado: Xabi. Malas noticias para el Madrid, muy malas. Pelear sin Xabi contra un sensacional mediocampo como el colchonero es lo peor que te puede suceder.

7. Y si ante tanta incertidumbre y bajas la comida fresca (goles en jugada) se resiente, hay que acudir a las conservas (saques). El Real Madrid no va mal atacando, con dos fieras como Sergio y Cristiano, pero defiende muy mal. Si juega Iker, además, probablemente ese aspecto no va a mejorar. Y el Atlético es formidable tanto atacando como defendiendo el balón parado. Otra mala noticia para los blancos.

8. La otra clave que cito es la emocional. Dos o tres días atrás, creo que el choque entre un Atlético eufórico pero a la vez vaciado en lo físico y en lo mental tras el final de Liga y un Real que tiró, literalmente, la posibilidad de ser campeón en tres jornadas esperpénticas, habría sido como el final de la película de Pollack “Bailad, bailad, malditos…”. Dos seminoqueados, por distintos motivos, esperando a ver quién cae primero.

9. Ya con más descanso, la situación es diferente. Si el Real Madrid pierde, su temporada no llegará a ser un desastre (Copa, finalista en Champions y terceros en Liga) pero sí será mala. Florentino, una vez más y acorde con su política de fichar lo más rutilante, que no necesariamente lo más necesario, habrá vuelto a fracasar. Y con él, el equipo. O viceversa. ¿Será este filo de navaja acicate para animar a un equipo bastante apaciguado, pero también conformista y con señales de cansancio? Si ganaran esa Décima tan ansiada, la temporada, de golpe, pasaría a ser muy buena, sin término medio.

10. Enfrente un Atlético que si tiene la grandeza de no sentirse saciado con la que ya es muy buena campaña y se fija como objetivo seguir creciendo, marcará un hito. Veo a los jugadores y al cuerpo técnico poco dados a conformarse llegados a este punto. No parece que sufra vértigo. Su último partido en Barcelona parece confirmarlo.

11. En lo puramente físico (el juego) creo que el Atlético tiene ligera ventaja. Si asimila mejor esos detalles emocionales, la victoria debería ser suya. Si, en cambio, el Real Madrid sabe manejar mejor su apriorística desventaja psicológica, compensará y nos veremos en ese tópico empate con el que empecé estas líneas.

En cualquier caso, una auténtica fiesta del fútbol español. Que no la estropeen cuatro borricos, por favor. No me refiero a los del césped, aclaro.


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